Maria Andreina Mendonza - No es fácil.
María Andreina Mendoza
Psicóloga
25 Años
Arequipa – Perú
Para mí, la parte más difícil de emigrar no es dejar toda
tu vida, comodidades o empezar desde 0, creo que va mucho más allá, y es temor a
ese nuevo lugar que vas a ocupar, esa nueva casa que habitarás, esas nuevas
calles que vas a caminar, medios de transportes, ese trabajo que tomarás, los
compañeros y esa nueva sociedad con la que compartirás tu día a día.
¿Saben por qué?
Porque el lugar de dónde venimos, está lleno de gente
cálida, amigable, respetuosa, bromista, trabajadora, emprendedora y soñadora;
¿Qué si no hay gente mala? Claro que los hay, y aunque son parte de nosotros,
no son nuestra representación. Entendemos, que esa minoría también salió de
casa, para muchos de ellos, es casi imposible ajustarse a esa nueva sociedad,
por lo que mantienen ese mismo mal comportamiento que los tachaba en nuestra
tierra natal, pero que podemos hacer el resto por ello, en realidad, nada, pero
saben que pueden hacer ustedes por nosotros, no etiquetarnos, no generalizarnos
y no señalarnos por esas malas acciones, cada uno de esos buenos jóvenes lleva
una gran lucha interna para ajustarse de la mejor manera a toda tu cultura.
Una lucha que a veces sentimos que vamos perdiendo…
Mi nombre es María Andreina Mendoza, tengo 25
años, Psicóloga de profesión en mi país natal, con casi 2 años en Perú no he
podido concretar mis papeles para seguir ejerciendo, sin embargo, no es algo
que me detenga, ese sueño lo mantengo vivo, día tras día hace que mi esfuerzo
sea aún mayor. Por ahora busco como ganarme la vida aquí y poder ayudar a mi
familia.
Suena el despertador, sé que es hora de levantarme y
empezar el día, preparo el desayuno y los alfajores que venderé; llamo a Manu,
mi lindo compañero perruno, lo saco un rato para que haga sus necesidades. Me
termino de alistar y salgo a la parada de micro, espero para subirme en uno y
empezar la jornada laboral.
Espero que este día sea mejor que el de ayer, o que al
menos tengan la decencia de responder a mi saludo de buenos días, quizás con
eso me conformo; no es fácil para mi tener la atención de todos los usuarios
del micro sobre mí, siento el rechazo de más de uno, algunos simplemente me
exponen su gran molestia por mi presencia, agradezco las bendiciones y buenas
energías de tantos otros. Pero que culpa tengo de ser Venezolana.
Agradezco porque ya casi termina el día, aunque logré
vender todos los alfajores, me siento tan agotada que solo quiero ir casa, al
menos allí estará Manu, añoro más que nunca mi hogar, mi familia, en especial a
mi mamá, lo admito es primera vez que salgo de su nido, siempre he sido muy
dependiente de ella, es mi motor y mi guía en cada paso que doy, agradezco
enormemente por los maravillosos padres que tengo, me han enseñado a luchar
desde niña, me hacen mucha falta, y hoy los valoro más que siempre, quisiera
poder darle todos los abrazos que a veces por pena no les daba, pero bueno, hoy
he aprendido muchas cosas, la independencia que asumí ha sido fuerte, todas
estas responsabilidades me han dejado muy buenas enseñanzas y prefiero quedarme
con eso, las malas obviarlas para continuar.
No es fácil, no es fácil ser una Venezolana en Perú, la
gente está predispuesta siempre conmigo, muy pocos me responden el saludo, a
muchos les incomoda mi presencia, siento sus molestias al caminar por la calle
o mirarme. Aun así, les agradezco por abrirme sus puertas, no dejaré que estos
malos momentos o ese pequeño grupo de personas afecten mi estabilidad o impidan
luchar por mis sueños. No sé si a todos les pasa, yo me siento diferente, me
siento más madura, he crecido en gran medida, soy una nueva Andreina y eso le
agradezco a este país y a Bolivia, sí, también tuve la oportunidad de
conocerla, es un país muy lindo, me hizo recordar mi tierra, son gente cálida y
amable, me han tratado muy bien, son cultos y hasta una oportunidad en mi área
de psicología me han ofrecido, son gente maravillosa, a diferencia de Perú,
reciben con los brazos abiertos al Venezolano, eso se agradece y se devuelve el
mismo cariño.
Hoy le doy valor a
la independencia que asumí, aprendí hacer las cosas por mí misma, a esforzarme
más por las cosas que quiero, a valorar más a mi familia y lo que tengo,
agradezco cada cosa que tengo hasta hoy, cada cosa que he aprendido en este
largo viaje y continuaré trabajando por lograr mis metas, ahora soy más persistente.
UN MUNDO DIFERENTE
DESDE ACÁ
Nosotros venimos de un país plenamente cultural, crecimos
rodeados de extranjeros, compartimos con ellos en escuelas, trabajos, amigos y
tantos otros espacios, son parte de nosotros y es lo que nos hace tan diversos,
siempre
han sido parte de nosotros y con orgullo lo reflejamos ante el mundo. Y
creo que es allí donde inicialmente radica nuestro gran impacto al salir de
Venezuela, esperamos que el resto del mundo nos reciba con la misma calidez con
la que nosotros alguna vez los recibimos a ellos, bien decía mi abuela “no
esperes que otros actúen como tú” que tan cierto es eso.
Hoy mi enfoque va hacia Perú, es uno de los países que
mayor rechazo ha generado hacia nuestros hermanos Venezolanos, sí, sé
perfectamente que en algunos casos la razón es válida, como lo mencionaba al
inicio, también conozco y acepto los malos actos de una minoría en su amado
país, tranquilos que no estoy acá para decirte la frase que ya tantas veces has
escuchado “los buenos somos más” pues no, no lo haré, te invito a no escuchar, solo a
observar, estudiar y a juzgar por sus propios actos.
Observa a ese joven que se levanta todos los días a
primera hora para salir al trabajo, a veces ni hora de llegada tiene, observa a
ese joven que por muy duro que haya sido su día, te regala un buenas noches con
su gran sonrisa, observa a ese joven que con su excelente trabajo te agradece día a día
por la oportunidad que le das en tu negocio, observa a ese joven que se
sube en el micro y te regala un viaje diferente con su historia, observa a ese
joven que día tras día lucha afuera para cumplir debidamente con tu arriendo,
observa a ese joven que hace casi cualquier cosa para mandarle a sus familiares
a Venezuela, observa a ese joven que ante las duras pruebas que atraviesa jamás
deja de seguir intentándolo; solo así entenderás esas palabra.


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