Samir Martín - Soledad.
Prologo
UNA COMPAÑÍA QUE NO PEDÍ
Recuerdo bien mi llegada aquí, aunque me esperaba una persona con la que había compartido en Venezuela y nos conocíamos bien, no éramos tan cercanos si se puede decir, al convivir con otra persona, te das cuenta lo desconocidos que son el uno del otro, lo ajeno a la perspectiva que nos hacemos de alguien mentalmente y solo nos queda empezar a formar, a partir de lo vivido la reseña del otro; nuestra convivencia no estuvo tan mala, de hecho, aprendí muchas cosas de allí, pero no es precisamente de esa convivencia que les quiero hablar, eso solo, es el punto de partida.
Algo que deben tomar en cuenta al emigrar, es que muchas cosas cambian, entre ellas tu rutina con el resto, la mayoría venimos con ideas claras de trabajo y superación, las jornadas laborales se vuelven más extensa, tu tiempo de ocio se vuelve realmente limitado, solo se maneja la línea de la casa al trabajo y viceversa; así que mi caso era uno más del resto, nuestras jornadas eran tan extensas que poco llegábamos a coincidir juntos en la casa, cada uno tenía a su entera disposición el llamado hogar, así que solo tengo para decir que estaba prácticamente sola en este país.
Sí, sola, y ya sé que más de uno al leer “Sola” acaba de sentir ese ligero revuelo en el estómago, socialmente nos han enseñado que estar sola no es algo agradable, de hecho, lo asocian a tantas cosas pésimas, que con solo pensarlo ya es algo trágico, pero, ¿A qué se debe realmente este temor de estar solo? Basándome en la cantidad de experiencia que he tenido con el resto, respecto a la temática, erróneamente solemos asociar estar solo con la Soledad; si, acabo de hacer estallar tu cabeza, lo sé, nunca se está preparado para escuchar o leer dicha palabra, de alguna manera, la misma se recibe como una gran bofetada a nuestra sonriente y tan social máscara que usamos ante el resto.
Hace días miraba una pequeña conferencia por internet, precisamente el autor hablaba del tema, entre sus tantas anécdotas con la misma, hubo una que causó cierta risa entre los presentes y a mí, desde este lado de la pantalla, una señora bastante preocupada se acerca a él solicitando ayuda, le comenta que tiene 2 maravillosos hijos un poquito más que adolescentes, catalogados como buenas personas y buenos estudiantes, su atención tornaba en la actitud de uno en particular, mientras uno disfrutaba de salidas, amigos y todo tipo de conversaciones en grandes grupos, el otro era algo aislado, de muy pocos amigos y disfrutaba su espacio en el cuarto a solas, escribiendo, dibujando, leyendo, no prestaba tanto interés por las redes sociales, aunque más allá de verse a gusto y tranquilo consigo mismo, su madre angustiada le dice que se lo ayude, sarcásticamente él responde, pero a cuál de los 2, solo noto que tiene un maravilloso hijo que a tan corta edad ha aprendido a estar bien consigo mismo, mientras que el otro escapa de su propia compañía, a que le huye realmente.
Pasamos el tiempo cuestionando a este tipo de personas, y es allí donde empezamos con nuestra conducta altruista, queremos salvarlo de tan horrible condición, la vida es tan bella y solo se puede disfrutar cuando se hace en compañía; recuerdo que el edificio donde vivía, estaba ocupado solo por Venezolanos, así que era un ambiente familiar si se puede nombrar, recuerdo bien, que un grupo de estas familias, constantemente me buscaban, tocaban mi puerta, me invitaban a infinidades de reuniones sociales que programaban, más allá de patriotismo, entendí que su objetivo era acompañarme, albergarme entre su confortable hogar para evitar que estuviera sola.
Realmente no pedí esa compañía, en mi largo camino he aprendido tantas cosas, que una de ellas fue caminar conmigo misma, valoro y disfruto a ratos mi propia compañía, dedicarme tiempo es una de las prioridades, así que no pedía o no necesitaba en ese entonces otra compañía más allá que la mía, en un momento determinado esta situación paso a ser algo incómodo, ya no encontraba como hacerles ver que estaba bien, que vivir sola, no me hacía sentir sola, de hecho, apenas tocaba el tema, inmediatamente lo obviaban, entendí que la soledad es tan aterradora, que no solo somos incapaces de trabajarla en nosotros, también nos dificulta aceptarla en el otro.
“Dentro de mi independencia aprendí a conocer mis límites”
Samir Martín
28 Años
Psicólogo
Montevideo - Uruguay
Mi vida como inmigrante ha sido como la de la mayoría, llena de aventuras, amistades, viajes, cosas nuevas, que incluso se han podido sentir, me parece que ha sido un crecimiento personal bastante grande, conocer personas nuevas, de diferentes nacionalidades, ha sido una experiencia de guerrear, al mismo tiempo de aventurarse, un viaje emocional, me ha gustado, no puedo decir que todo ha sido malo, no, me ha gustado mucho esa sensación de la aventura. Si debo catalogar, me atrevería a decir que es una experiencia súper emotiva, de aprendizaje total, ¿Hay un nuevo Samir? sí, si lo hay, en realidad quisiera decir que sí, porque hay un Samir más calmo, la locura que tenía en mi cabeza hace tiempo, ya no es la misma, ya le bajé como 5, aún me gusta la aventura, pero el nuevo Samir quiere más estabilidad, quiere un solo sitio, construir más hogar y menos salida.
Ok, empecemos con dicha aventura.
Brasil es un país bastante grande, muchísimo más que el nuestro se puede decir, también es muy turista, zonas en específicos, yo por ejemplo, me nombran Brasil y recuerdo el fútbol.
¿Cómo son allí con el extranjero, siendo un país tan amplio, debe haber una
gran variedad y esto como influye en el extranjero?
Brasil es exageradamente grande, dentro del mismo país puedes considerar que hay 4 países más dentro, Norte, Sur, Este y Oeste. Incluso, hay estados que tienen hasta costumbres distintas, donde estaba yo en específico, la receptividad es muy buena, no hay ningún tipo de rollo con el extranjero, de hecho, conviví con muchos extranjeros, estaba en una colonia de padres Alemanes, Italianos, Polacos y llevaban años allí, en el lugar donde estaba, en cuánto a cultura, es un poco más parecido a Uruguay. En Brasil hay una cantidad exagerada de extranjeros, de todos los tipos que te puedas imaginar, Japoneses y todo, así que, por eso, digo que no hay problema con nosotros, solo debes lidiar con una sola cosa, la típica frase “Cómo está Venezuela” en todos lados que vas, te preguntan.
Hubo una vez, un pequeño incidente al norte de Brasil, con respecto al venezolano, pero fue algo del momento diría yo, se dio por malas personas venezolanas que llegaron a robar a un establecimiento, golpearon al dueño, y en respuesta, un grupo de brasileños se molestaron, fueron hasta la frontera y quemaron cosas de los venezolanos, pero fue de momento, eso pasó y ya no se supo más, creo más bien que Brasil ha sido muy solidario con los extranjeros, han ayudado mucho.
En la comunidad que estuve, había muy poco venezolano, era muy raro encontrarse a uno, ellos están más en el Norte o Sao Paulo, pero en general, se siente la receptividad, claro, hay que destacar que en Brasil es muy delicado, incluso penado cualquier tipo de xenofobia o maltrato, así seas extranjeros, si tu sufres de algo así y tienes pruebas, puedes denunciar y se le arma tremendo problema a esa persona, así qué, así sea por política o porque son así, son realmente respetuosos con el inmigrante.
En cuestione generales, te digo que Brasil es súper fanático al futbol, es su
pasión, unos le van solo a su equipo regional y otros al nacional, al que todos
conocemos pues, mantienen sus diferencias entre estados, el Sur dice que ellos
son los que trabajan y mantienen al Norte, en esté es donde están los pobres,
Noreste los bebedores y para el otro lado, los aborígenes, o sea, se presentan
ellos mismos bajo esos conceptos, pero en conclusión, mantienen la misma vibra,
espíritu cálido, esa actitud fiestera los hace muy receptivo, de hecho, cuando
ven a un extranjero su receptividad es tan grande, que buscan mostrarte con
alegría y soltura todo lo que ellos son, su espíritu fiestero.
Si, esa frase nos persigue a dónde sea, el "cómo está Venezuela" muchos por corroborar, que tan cierto es todo lo que pasan en las noticias, otros por solidaridad o curiosidad quién sabe.
Sí, me imagino su gran variedad, y en cultura especialmente, pero a la
vez debe ser súper bien, porqué hay más cosas para aprender.
Y que bueno esa gran receptividad, es lo que uno anhela al llegar a otro lado, ya lejos de casa, lo menos que quiere recordar, que eres diferente
al resto.
últimamente sabemos cómo pueden usarse esas diferencias hacia uno.
Si bueno, esa gran receptividad que comentas y que todo bien, es buena, pero igual se recuerda que eres diferente, además aquí porque es otro idioma, por mucho que lo aprendas hablar y lo domines, saben que eres extranjero, siempre vas a ser el extranjero y te vas a sentir como tal, cosa que a mí me molestaba, o me molesta todavía, me fastidia.
Claro compartí con gente muy amigable, conocí gente bien chévere y fue los que dejé, de hecho, en estos días me llamó un amigo de allá, un brasileño, estaba en el restaurant preparando arroz con leche que yo le enseñé.
Es que eso es algo normal, era lo que yo decía una vez, cómo nuevo, uno será el nuevo una vez, ya pasará. Pero ser el extranjero, es algo que siempre lo serás, la cuestión es como lidias tú con eso y como el resto ayuda en eso o no. Veamos el caso de Perú, allí ser diferente, en especial Venezolanos no es lo más grato que se diga, a eso me refiero con diferencias que pueden marcar.
Sí, totalmente de acuerdo.
Pero hay puntos dónde uno convive con eso a lo bien, porqué significa
mucho, es saber de dónde vienes y porqué vienes de allí, al menos te
encontraste con personas cálidas.
Sí, pero cuando llegas a un punto de que eres muy, pero muy bien recibido,
o sea, hay solidaridad demás, se siente una atención extra, en mi particular,
yo detesto la atención demás, me fastidia, me gusta pasar mucho desapercibido,
cosa que desde hace mucho rato no he podido hacer, pasar desapercibido.
Jaja en eso te entiendo y muy bien, me pasa mucho, a veces hasta llego a
pensar qué más allá de solidaridad es pena con uno, claro, eso se lo debemos a
una minoría de paisanos que se muestran como víctimas y de allí viene ciertas
conductas, yo siempre trato de andar con normalidad para evitar esos
comentarios de Venezuela y vaina, eso cansa en un punto, pero siempre serás el
extranjero. Y ahora, eres el Boom con tantas cosas que se escucha de Venezuela
hoy en día.
Sí, tal cual, siempre tienen algo que preguntarte.
Bueno, pero en ese caso, ¿Cómo fue Brasil contigo, exageradamente
solidario?
No, realmente fueron normal, solo fueron situaciones.
¿Cómo cuáles?
La esposa de un amigo, por ejemplo, se ofrecía a comprarme vainas, llevarme
a lugares, que tuviera distracción, que hiciera algo, a veces yo no tenía plata
y por ende me tenía que quedar en un solo lugar, pero normal, yo me sentía bien
así, estaba tranquilo, pero su empeño siempre porque saliera, era cómo un,
queremos ayudarte y ayudarte, y yo estaba bien, estaba trabajando, poco a poco
se van arreglando las cosas, quiero hacerlo a mi manera pues, me ofrecieron
dinero para traerme a mi novia y cosas así, yo no acepté nada de eso, me
querían llevar a todas partes donde iban, al principio todo fue por
solidaridad, pero ya después que me conocieron mejor, acepté sus salidas porque
ya entendí que era por mí, les era grato mi compañía, compartir con ellos y así,
pero solo fue al principio esa situación medio incomoda.
Porqué ahí entra ese punto que te comenté anteriormente, el hilo entre solidaridad y pena, es muy fino y a veces la gente lo rompe con tanta facilidad hacia uno, por las mismas cosas que ven en las noticias.
Y bueno, nosotros somos casos totalmente diferentes, salimos con intención
de trabajar duro por nuestras cosas, pero es algo que siempre se ha hecho,
incluso en casa, su caso, por ejemplo, tú siempre has trabajado por tus cosas,
así que es algo propio de ti, no es algo nuevo.
Es así exactamente, me gusta ganarme mis cosas.
Tú independencia ha estado incluso antes de salir de Venezuela.
¿Hay algo particular en la independencia como inmigrante o que cambie? A
parte de empezar de 0, en otro país y solo.
Bueno eso de guerrear, salir a un lado, al otro, echarle a lo que sea, eso
no me pegó tanto, estoy algo acostumbrado, pero allá ya vivía con mi pareja,
entonces las cosas eran en equipo, nos complementábamos en todo, que si yo
hacía desayuno, ella el almuerzo, que sí podía la buscaba, que si quedaba
varado en un parte me ayudaba, estaba atento de mí, que me faltaba, que si la
ropa sucia y cosas así, ahí si me pego mucho el estar solo, ya no era trabajo
en equipo, era todo por sí solo, y otro punto acá, para bien o mal, pero dentro
de mi independencia aprendí a conocer mis límites, o sea, yo soy el tipo de
persona que no me limito a las cosas, allá en Venezuela era mi mamá o mi pareja
quienes me retenían, pero aquí es como un cuchillo en la lengua y vamos a la
selva, me sobrecargue de trabajo hasta el punto que me enfermé, no había nadie
que me contuviera.
Pero bajo qué condiciones te metiste de lleno en el trabajo. Claro, todos
salimos con intención de hacer mucha plata, de estar bien y ayudar a la
familia, pero, cuando estamos en el lugar vemos que la cosa es muy diferente a
lo que uno imagina.
¿Piensas que, al estar solo, no hablar con nadie al llegar a casa, se suplantada con excesivo trabajo?
Claro, yo entiendo y de eso estoy muy clara, en el extranjero se trabaja mucho más que allá o a las normativas que habían colocado allá; así que todos vivimos más en el trabajo que en casa, algo normal.
Pero tú me dices qué te sobrecargaste de trabajo, o sea, más del normal.
No sé, sería en medio de la desesperación y tal, yo soy cabeza de hogar en mi familia, mi mamá y mi hermano dependen de mí, así que al llegar aquí, no tenía limitantes en nada, me dedique fue a ser plata, necesitaba mandar para Venezuela y reunir para traerme a mi novia rápido, conseguí el primer trabajo en una fábrica de calzados, se hacían plantillas y conseguí un segundo trabajo en un restaurant, entonces, era todo el día parado porque en la fábrica estaba prohibido sentarse y el restaurant ni se diga, allí no hay tiempo, mientras uno hace comida y todo eso, pasa el tiempo.
Entraba a trabajar a las 6am en la fábrica hasta las 4pm y en el restaurant desde las 4:30pm hasta las 12am, tenía un sueño muy limitado, solo estaba durmiendo 4 horas por día, porque me debía levantar a las 4am para arreglarme y esperar el transporte que pasaba a las 5am y me dejaba en dicha empresa a las 6am, a parte me propuse aprender portugués, le di con todo, bueno eso fue tan explotador para mí, que cómo a las 2 semanas se me hincharon los tobillos, pero era algo exagerado, el tobillo parecía un muslo, no podía estar de pie, en lo absoluto, eso me pego mucho, porque tuve que dejar uno de los 2 trabajos, yo solo pensaba que era un marica, un débil por no aguantar, lo veía así al principio; ya después entendí que me estaba sobre exigiendo demasiado.
Me quedé solo con el trabajo en el restaurant, y empecé a trabajar con mi
amigo, él tiene una empresa de marketing, con eso me ayudaba, trabajé por así
decirlo gratis para él, pues con lo que le trabajaba, se pagaba el alquiler,
comida y eso, porque yo vivía con él, me alquilaba un cuarto en su casa, así
que trataba de cubrir esos gastos del hogar con mi ayuda en eso, y lo del
restaurant lo iba guardando, eran mis ahorros, descansé más obviamente, claro,
seguía durmiendo poco, pero al menos no estaba todo el día de píe, eso ayudó
mucho.
Todos o la mayoría, salimos con ideas claras, meterle a lo que sea, tantas
veces nos fijamos en historias del otro, y nos sometemos a esas mismas
situaciones pensando que podemos también con todo, sin tomar en cuenta nuestras
limitantes.
Pero usted siempre ha sido así, recuerdo cuando trabajamos juntos en
Venezuela, también tuvo un episodio así de colapso porque estaba en full
trabajo, tesis y toda esa vaina.
Jaja sí, de pana, hasta de la tensión sufrí aquella vez, la columna dañada.
Ahora pregunto, porqué siempre sale una fuerza externa que lo limita a esas sobrecargas, tú mamá, tú novia. Porqué debe ser alguien de afuera y no propio de ti.
¿Qué te hace pensar que puedes con tanto sin consecuencia alguna?
Por qué mi carácter es así, cuando quiero algo, voy por eso, sin importar
costo hacia mí, no escucho a nadie, excepto a esas 2 personas.
Pero el mayor costo para tomar en cuenta, es el propio.
Si no estás para disfrutar lo que con tanto esfuerzo y dedicación has conseguido, de que sirve.
Porque aplaudo esa tenacidad para perseguir objetivos, solo que hasta qué punto está bien, eso es lo primero en evaluar.
Sí, hoy en día aprendí a limitarte, es una de las cosas que he aprendido y
aún sigo aprendiendo como persona. Aprendí que, si te auto destruyes o si no te
cuidas a ti mismo, no vas a poder cuidar a nadie más, conocí que tengo muchas
conductas autodestructivas.
¿Qué limites tienes ahora?
Que tengo que trabajar, pero debo ser paciente, no forzar las cosas.
Creo que es lo mejor que hemos podido sacar de toda esta situación, conocernos más, convivir con nosotros, cosa que dejamos a un lado por diversas razones.
Lo de dichas conductas autodestructivas, se lo noté desde allá, porque es más fácil destruirte tú, antes que, al resto.
Asumiste también, responsabilidades a corta edad se podría decir, desde
allí asumiste que debías, no era algo opcional.
Sí tal cual, desde allá. No te creas las he controlado, aún tengo, pero las
estoy trabajando.
Ya hablaremos un poco más de esas conductas, ahora dime; que te llevaste de
Brasil, a parte del idioma (muy importante).
¿Por qué decidiste irte a Uruguay?
Quiero hacer mi vida en pareja, y es más fácil para ella llegar a Uruguay
porque tiene familia acá. También por mi carrera, no quiero dejarla a un lado,
me esforcé demasiado para graduarme y quiero tener una posibilidad abierta de
poder retomar mi camino.
Y en Brasil, ¿Esa oportunidad de ejercer qué?
Tengo la posibilidad de hacerlo también en Uruguay y si me pareja está aquí
mejor, así no tengo que estar sacrificando nada, ella puede estar mejor aquí.
Nuevamente el bienestar del resto, jaja.
Bueno, ¿cómo es Uruguay en comparación con Brasil?
Que cambios notables asumiste desde tu llegada.
Brasil es para personas solteras, una locura. Uruguay es más tranquilo.
Háblame de Uruguay, su cultura y con respecto al extranjero.
De allí se habla poco y la gente conoce poco.
Uruguay no se mucho todavía, aunque tengo 7 meses, pero te puedo decir que es un país muy tranquilo, son personas muy tranquilas, vengo de 2 países muy movidos como Venezuela y Brasil, gente loca pues, el uruguayo es muy precavido, muy calmo, demasiado calmo diría yo, a veces me aburre tanta tranquilidad, pero bien, receptividad con el extranjero muy buena, no he sufrido ningún tipo de rechazo.
A mi pensar, el uruguayo es bastante conformista, ellos lo que quieren es su espacio, su lugar, sus ingresos y sus cosas, ya con eso están bien, no piensan mucho a tener más cosas pues, a diferencias de otros, como es mi caso, que siempre quiero más y más, soy ambicioso, y aquí la veo baja, ellos con sus costumbres, sus cosas están bien, bueno, es que eso está bien, aprendiendo un poco de ellos, puedo decir que eso está bien, no necesitas tanto para estar feliz y tranquilo, solo lo esencial, el resto es mucha ambición, de eso si se aprende del uruguayo.
Claro, igual quiero alcanzar mis metas, pero siento que estoy en el lugar adecuado para mí, estoy en un lugar súper tranquilo, si viene mi pareja y estamos al final juntos, sé que estaremos aquí tranquilos, y eso es lo que se busca tranquilidad y estabilidad en pareja.
Vengo dándole vuelta a algo desde hace rato contigo, es oportuno hablarlo, una
de las cosas que debemos al emigrar y solo, son las emociones, usted y yo sabemos
lo importante que son; entonces, hay un punto de normalidad donde se puede
pasar de estar solo a sentirse solo.
¿Has llegado a ese punto de soledad?
Si vale, me sentí súper solo.
Hablemos un poco de esa soledad, en qué punto la sentiste, cómo se expresó
dicha soledad y cómo has lidiado con ella.
Comencé a sentirme así, como al año y pico que tenía en
Brasil, creo que empecé a compararme con otras personas que estaban a mi
alrededor, había mucha gente en pareja, yo no hablaba mucho, me aislé, dejé
hasta de hablar con mi mamá, estuve en un punto donde no quería saber nade de
Venezuela, de la situación de allá, porque me atormentaba mucho, entonces poco a
poco me fui aislando de todo, hasta que me afectó. Se manifestó con mucha
ansiedad y aislamiento.
Es irónico como tantas veces en esta situación de soledad, es donde más buscamos aislarnos, quizás creemos que nadie entendería ese episodio o nos avergüenza hablar de ella, nos hace ver de muchas formas y en ninguna es positiva.
¿Has logrado salir de ella?
Nos avergüenza hablar de ella.
Realmente no, aún no he salido de ella.
Quizás, porque una de esas formas que nos hace ver, es débil, poco suficiente, especialmente, en personas como usted, tan acostumbrado a esa independencia, por eso, es normal que se avergüence.
¿Crees que mejorará con la llegada de tu pareja?
No lo sé, yo creo que sí, pero no sé cómo vamos a estar ella y yo cuando
nos reencontremos. Tenemos mucho tiempo separados.
Para muchos, la soledad no es mala, de hecho, hay momentos en lo que es
esencial para uno, ya qué, es donde más nos conocemos y valoramos más cosas de
nosotros, que, del resto, todo es saber cómo la interpretamos.
¿En qué situación están ustedes en este momento?
Estamos bien, aún juntos, esperando que pase la cuarentena para venirse, pero tenemos mucho tiempo separados, ya 3 años; así que muchas cosas pueden cambiar en ese tiempo.
Yo entiendo este tipo de soledad, pero vivirlo no siempre es fácil.
No, nadie dijo que es fácil, obvio que pega, solo que a unos más que a
otros, algunos, simplemente y por errada elección, aprenden a vivir con ella,
porque vivir con ella, tampoco está bien.
Pero esta soledad, en un punto también te ha ayudado con eso de conocer tus límites para trabajar.
No lo había pensado, no lo sé, cuando me siento solo, es cuando más fumo,
no duermo, me comienza a molestar el trabajo, me dan ganas de mandar todo al
carajo y empezar de 0, sin conocer a nadie.
En esos momentos de soledad comprendemos muchas cosas, cómo qué a veces, no
estamos en el lugar, momento y con la persona que queremos, eso de mandar todo al
carajo, puede deberse a que estás cansado de llevar todo encima, estás cargando
con mucho por tantos años. Y quizás, es lo que te quiere decir, ¿O tú que
crees?
Creo exactamente eso, a veces el cansancio pega de esa manera, cansancio de llevar tantas responsabilidades, y cuando ya caes en crisis, decaes y tus defensas caen completamente, quieres mandar todo precisamente al carajo, es razonable, pero luego que pasa todo ese colapso, vuelves a la normalidad, quizás es eso también, son momentos de colapso y ya.
Es que nosotros tenemos algo particular para lidiar con cada cosa, nuestras defensas se pueden llamar. Ante la soledad, muchos optamos por ocuparnos en su totalidad de otras cosas, nos metemos de lleno en el trabajo, estudios y cosas así, la evitamos, no la enfrentamos, y que pasa, ahí es donde entra el punto que dices de colapso, cuando ya el cuerpo no puede más, pide descanso, se agota y aparece la soledad, estuvo ahí, solo escondida y nos empieza a recordar nuevamente porqué estaba escondida; yo pienso, que por eso nuestros colapsos, deben estar ligados de una u otra manera.
Porqué, si estuviéramos bien y con personas que nos hacen felices, en vez de llenarnos de trabajos y tantas vainas locas, buscaríamos espacios para ocuparnos de esa persona. Quizás Uruguay te vendría bien por muchas cosas, en especial, por esa tranquilidad y serenidad que aporta, creo que es algo que necesitas hace mucho, la idea es tratar de conectar lo que mejor se pueda con esa tranquilidad.
Y bueno, a muchos nos vendría bien esa tranquilidad del Uruguayo, no lo llamaría conformidad, le diría tranquilidad; porqué a veces nos perdemos entre la búsqueda y ambición de tantas cosas, que al final terminan siendo irrelevantes.
Dices que Uruguay es más tranquilo que Brasil, eso en qué punto ha topado
con tu soledad, es decir, le ha sentado bien o sientes que tanta serenidad ha
empeorado la sensación.
La serenidad, en definitiva, empeora la situación, eso sin duda alguna.
¿Por qué? ¿Cómo te sientes ahora?
Realmente ahora, la sensación ha aumentado bastante, en Brasil me distraía
un poco más, porque la vida es más agitada; la serenidad de aquí te hace querer
estar con la gente que quieres, piensas más en ellos, rodearte de un ambiente
familiar, de parejas, es inevitable no proyectarse con ellos.
Sabes, es importante esos afectos profundos con las personas que amamos, especialmente,
claro, hay puntos donde pega más que otros, pero, hay momentos para detenerse y
buscar adentro en vez de afuera, tratar de hacer un pacto con la soledad para
poder continuar, muchas veces hay que mirar, que es lo que realmente necesita
para que deje de pesar.
Hacer el pacto es más fácil, pero aprender a vivir en
soledad es más difícil, pero cuando lo logras te hace sentir mejor. Desde que vivo
solo, me dedico más a mí, he reestructurado mis metas, cuáles realmente son.
No sería vivir en soledad, sería vivir solo. Cuando empezaste a sentirte
solo, ya en Brasil o hubo momentos en Venezuela con esa misma sensación.
Comencé en Brasil, al cumplir el año más o menos, en Venezuela estaba
ready.
Ok, ¿Qué has conseguido al dedicarte más a ti?
He conocido saber quién soy yo, preocuparme un poco más por mí, reordenarme
primero las cosas, para saber qué es lo que yo quiero, lo que me gusta, cual
será mi meta a largo plazo, aprendí a darle mucho más valor a la familia y a
cosas que realmente son importante, más convivencia consigo mismo y eso es
bien.
Preocuparse un poco más, o sea, que aún le falta. En la cadena de
prioridades debemos ser los primeros y yo creo que desde hace rato le faltaba
eso a usted.
Yo creo que también te pega un poco más esa soledad, porque no solo nos
ausentamos de nuestra familia, también de nuestra cultura, nuestra gente y su hablado,
calles y todo eso se resume en una gran pérdida; ahora, afrontarlo solo aflora
más esa sensación.
Si claro, aún falta colocarme más en prioridad, pero voy bien.
Dale un poco de espacio a esa soledad, quizás al conocerla, entenderás un
poco de lo que quiere, que sería lo que quieres tú.
Sin dejar a un lado de trabajarla, busca hobbies, así sea una buena charla con alguien en ciertos momentos puede ayudar.
UN MUNDO DIFERENTE DESDE ACÁ
Ayy, sol, soledad, te pido que por favor no me acompañes todavía, aseguran aquellos temerosos, la soledad representa en la adultez, lo que el coco en la niñez, ese gran miedo que venga por nosotros y nos lleve, a dónde nos llevará, no lo sabemos, tampoco queremos averiguar, antes, cada mal comportamiento, incumplimiento de normas o irrespeto, era habitual oír a nuestros padres valerse del llamado “coco” para amedrentarnos, sabían que le temíamos, quizás con eso cederíamos a sus imposiciones, ahora de adulto, imaginan lo temible que es la soledad, porque las amenazas han cambiado, parten del, pórtate bien para que no estés solo; nadie te querrá con ese mal carácter, quedarás solo; apresúrate, se te pasará el tren y quedarás solo; donde vas a conseguir a alguien que te soporte como él/ella, es mejor malo conocido, que bueno por conocer.
Y así sigue la lista por largo rato, como si el estar solo, fuese la cosa más horrible del mundo, y claro, aún estamos en pañales en toda esta situación, creemos que no podemos estar solo, sin sentirnos solo, es algo inconcebible, si vienen de la mano, la una es consecuente de la otra, es lo que nos mentalizamos; pero que gran equivocación cometemos, he conocido en tantas parejas y familiares un claro sentimiento de soledad, como es todo aquello posible, la mayoría que padecen esta sensación aseguran que aquella compañía no es del todo suficiente para borrar por completo esa sensación de soledad, ¿Es realmente esto verdad? Somos tan especiales y con tanto poder, para liberar a una persona de esa soledad, personalmente no creo este último fallo, no se trata de la insuficiencia del otro para contrarrestar mi soledad, se trata en mi propia insuficiencia como persona valiosa para trabajar aquella soledad.
Pero qué pasa con tanta palabrería tan bonita, porque entre líneas lo hago ver muy fácil, cosa que no lo es, practicarlo o aceptarla es algo complejo y más cuando no hay ninguna intención, hay que destacar que la soledad se presenta en muchas formas o bien dicen expertos, hay varios tipos de ella, la que hoy nos acompaña como inmigrantes y en el caso de Samir, es la más temerosa, puesto que no la esperábamos; las adicciones, excesivo trabajo, cambio de pareja constantemente, participación en grandes grupos sociales o en su defecto un aislamiento total, son algunas de nuestras formas de huir de aquella temible soledad.
Entiendo perfectamente lo antes mencionado, es que imagina, como nos ponemos cuando llega visita a la casa sin previo aviso, tenemos la casa vuelta nada y junto a ella nosotros, se supone que no son manera de recibirlas, pero, peor se torna la cosa, cuando dicen que se van a quedar; la crisis empeora, empezamos a procesar en nuestra mente, como organizarle un pequeño lugar donde se sienta cómodo el recién llegado, algo totalmente improvisado que a su vez genere tranquilidad; esta tipo de soledad nos ha llegado de la misma manera, ha llegado a nuestra casa vuelta nada, así que nos encuentra con pantalones abajo. Tampoco digamos que hay otras que nos avisan, no de manera consciente, solo que hay unos, que no esperamos que llegue, salimos en su búsqueda para liberarnos.
La pregunte es, que nos queda por hacer cuando llega, ¿Botarla de la casa? ¿Huir? ¿Esperar que por propia voluntad se vaya? O hacer como con aquellos invitados no esperados, tratar de buscarle un lugar cómodo durante su estadía, quizás muchas cosas pueden cambiar durante su compañía, al final comprendemos que no es tan mala como la pintan, no es casualidad, que se presente en el momento de mayor desorden en nuestra casa, precisamente no está allí como cualquier invitada, ajena a todo aquel desorden, en ella encontraremos el apoyo para levantar nuevamente dicha casa, como sirve de apoyo, es normal que nuestra cercanía hacia ella vaya aumentando, ya la comodidad no es solo para ella, de alguna manera ha logrado transcender esa comodidad en nosotros.
Esa misma trascendencia sigue en aumento cada día, pero, nuestro mayor logro con ella, es cuando somos capaces de desnudarnos ante sus ojos, sin ningún tipo de vergüenza, y al contemplar nuestra entera desnudez nos aliamos para encontrar en la misma un hombro donde susurrar, es tan grato aquel momento, que entre risa comprendemos, que aquel sueño no es tan imposible, aquel miedo no nos hace tan estúpido, aquel gusto no nos hace tan raro, aquella preferencia, no es tan exagerada, aquella limitante no nos hace débil, aquel conformismo, no nos hace menos, aquella ambición, no nos hace más y que querer no, nos hace necesitado; eso somos nosotros, la suma de todas estas imperfecciones, y es junto a la soledad que aceptamos y valoramos ese ser tan imperfecto, para luego mostrarlo ante el resto.
Esa invitada tan especial, no perdura con nosotros eternamente, logrado su objetivo parte de casa, aunque algunos se aferran a su compañía, tantos otros han comprendido lo valioso de su presencia y solo esperan verla partir orgullosa de ellos; quizás en cada línea que escribí, la presente como la mayor de las perfecciones y que nos hace bien, no, hay que dejar muy en claro que es pertinente los vínculos afectivos profundos, especialmente con tus seres queridos, validado así, por especialista en neuropsiquiatría.
Dichos vínculos son parte de la protección de tu cerebro, al igual que el ejercicio, buena alimentación, estos vínculos son esenciales para nuestra salud mental, ese apoyo en tareas del hogar, ese oído que te escuche al contar las anécdotas del día, esos brazos que te aprieten fuertemente al caer la noche y esa dulce voz que te susurre al oído que mañana todo saldrá mejor, eso es importante y al partir tan lejos de casa, muchas veces, lo perdemos, como en el caso de Samir y tantos de nosotros, quienes anhelamos nuestra protección en casa; no debemos perdernos en esta búsqueda, sé que en un momento formaremos de nuevo esos vínculos, pero, mientras esto pase, démosle la oportunidad a esa visita, solo con ella asumiremos total autonomía en nuestros actos y decisiones, no huyamos, aprovechemos este tiempo con ella en total desnudez para saber quiénes realmente somos, solo con este conocimiento propio seremos capaces de entablar los vínculos afectivos verdaderos.
El conocido Jorge Bucay, en una de sus tantas entrevistas planteaba un majestuoso cuento, su significado es tan amplio que me gustaría dejarlo como centro de esta temática, cierta noche se celebraba una gran cena en casa de uno de los millonarios del pueblo, esta iba en honor al sacerdote del mencionado pueblo, mientras ya todos en la casa esperaban con ansias a dicho personaje, este batallaba en su carruaje con la fuerte lluvia, en un momento dado y por el impacto su carruaje se avería, lanzando al sacerdote a un costado, como nota que está a solo pocos metros de la gran casa, este continua su marcha con su cuerpo escondido por completo entre el barro, al tocar el timbre se encuentra con el mayordomo, este no lo reconoce y sin dejarlo lanzar una palabra le comienza a decir de manera grosera “que haces aquí mugroso asqueroso, vete, no te das cuenta que es una casa decente, tenemos una cena importante, pasa mañana por las sobras” era en vano cualquier intervención del sacerdote para que lo reconociera, ante su insistencia, el mayordomo no le quedo de otra que llamar al dueño de la casa, este tampoco lo reconoce y sin permitir ninguna argumentación del sacerdote llama a sus guarda espaldas y los perros para lograr sacarlo de la casa de una vez por toda, el sacerdote huye despavorido por aquellos caninos.
Al llegar a casa se baña y se cambia, duda por un segundo en ir nuevamente, pero finalmente entre su ropero toma una capa de oro y diamantes que años atrás le ha regalado aquel millonario, se viste y se pone en marcha, esta vez de nuevo en aquella puerta toca el timbre, el mayordomo al abrir la puerta y verlo con su elegante capa lo recibe con honores y alabanzas, pasa inmediatamente al comedor, donde todos lo aguardan preocupados por su demora.
Comienza la cena y el primer plato que traen es de sopa, todos con su cubierto en mano, esperan a que el sacerdote de la bendición y comience a comer para ellos seguirle, extrañamente el sacerdote toma su capa y la comienza a sumergir en la sopa, diciendo “toma tu sopita, te gusta mi amor, esta rica, tómala toda” sorprendidos todos por su extraño comportamiento, aquel millonario le pregunta si está bien, él sacerdote sonriente le responde “si claro, muy bien, pero esta cena es para ella, no para mí, hace media hora acabo de venir sin ella y no me han reconocido, me han sacado a patadas”. Ante la soledad no nos queda más que quitarnos dicha capa, mostrarnos ante ella tal como somos, dejemos de llevar esa capa o disfraz a cualquier lado, enfrentemos al otro sin ella para que nos reconozcan como somos y no se aferren a un simple disfraz.


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