
M.J. de 7 años, llegó a mi por referencia, aún recuerdo su cara, realmente es díficil olvidar estos rostros, basándose en los hechos.
M.J. fue abusado sexualmente en su propia casa y por una persona bastante cercana, él mismo debía ser su cuidador, sin embargo, sus deseos fueron mayor para convertirlo en su agresor.
A cambio de dulces y helados, el abusador logró su cometido contra aquel indefenso ser humano.
En esa sesión que parecía eterna para ambos, yo solo me fijaba en el temor y culpa que sentía M.J. por lo sucedido, sí, para mí era tan impactante que un niño de apenas 7 años, lo atormentara un sentimiento de culpa tan atroz, pero, por qué M.J. sentía tal sensación?
Entre conversaciones de adultos, hubo algo que captó su atención, hablaban de lo mal que resultaba dicha historia, y cómo jamás un niño debe permitir que lo toquen, sí, determine que de allí venía su culpa, en su pequeña mente, construyó una idea, que por muy errada que fuese, para él era clara, él accedió a realizar tal acto a cambio de dulces, de una u otra manera no se opuso, no pensó que era algo malo, cómo le explicaba a sus padres entonces, que no se consideraba una víctima, por el simple hecho de no oponerse.
Toda esta historia viene hoy nuevamente a mí, sacudiendo mis recuerdos, debido a los últimos acontecimientos que he visto, un grupo de seres promoviendo la libre práctica de tales hechos, solo tengo para decir:
Para ti adulto que luchas por dicha práctica:
La pedofilia no es un tipo de orientación estúpido, no hay mutuo acuerdo en la relación, así que jamás se debe hablar de normalidad.
Para ustedes Padres: Es importante la comunicación con tus hijos en este tipo de temas, aprender hablar de los Por qué? Porqué no se habla con desconocido, porqué no se puede tocar ciertas áreas, porqué es importante hablar de algo o alguien que les incomode. Basta de solo resumir todo en que es malo y ya.
Y, en especial para ti, que ya eres un adulto sobreviviente: No, no eres culpable de lo que te sucedió, no importa que tantas veces accediste, que tantas veces callaste, no es tu culpa, y no importa lo que digan, fuiste una víctima más de aquel perturbado ser.
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