PRESTADOS
Mi abuela decía
siempre; “Estamos prestados en esta vida” Adoro la capacidad del adulto mayor
para formar todo tipo de refranes, que a la larga vamos comprendiendo y usando
conforme pasan los años.
La pérdida siempre
representa un dolor bastante significativo, especialmente, cuando es alguien o
algo de gran valor para uno, el vacío que puede generar muchas veces pesa más
que cualquier otra cosa en el mundo; bien se dice que un hijo no llega con un
manual bajo el brazo para enseñarnos a ser buenos padres, creo que se puede
usar casi el mismo sentido ante la pérdida de alguien, pues aunque muchos
libros hay sobre esta temática, no es para nada comprensible el dolor que se
puede llegar a sentir, no hay constancia de alguna reacción ejemplar para
aquellas pérdidas.
Todos y cada uno de
nosotros, hemos pasado por algunas pérdidas en nuestra vida, unas pesan y
marcan más que otras, pero al final son pérdidas dolorosas, y aunque nos
podemos encontrar en este punto, la reacción que cada uno desarrollamos frente
a la misma, difiere de uno a otro, y aunque algunas de estas pérdidas son más
que anunciadas, nos aferramos a tanto para no aceptar aquella realidad, nunca
se estará lo suficientemente preparado para asumir la ausencia de aquella sonrisa
contagiosa, aquel abrazo compensador, aquellas palabras reconfortantes, aquella
mirada calurosa y aquel ser importante para nuestra vida.
Querida Abuela, hoy
le doy peso a tus palabras, valiéndome de que el préstamo es una actividad
netamente financiera donde prevalecen beneficios e intereses para ambas partes,
puedo asegurar que muchas personas han sido los préstamos más importantes en
nuestra vida, no importa cuál alto interés debimos pagar para tenerlos por
tanto tiempo, lo más valioso son los beneficios que sacamos de todos aquellos
que ya no están.


Comentarios
Publicar un comentario