En mi Soledad...
4 Historias, 1 temor.
A.B.
Juntos, sigue siendo
la mejor opción.
A.B. es una mujer soltera de un
poco más de 40 años, trabajadora como ella ninguna, desde temprana edad
aprendió a ganarse las cosas por sí sola, pues depender de sus padres o
cualquier adulto responsable no era una opción para ella, es madre de 2 niños,
criados con el esfuerzo de su mismo trabajo, a pesar de las circunstancias nunca
han sido una carga, de hecho, se puede catalogar como su mayor impulso para
avanzar cada día, después de todo, perder a mamá a temprana edad, la ausencia
de su padre y sus constantes cambios de hogar, sus hijos son la alegría más
estable que puede tener esta madre.
Y aunque cuenta con sus hijos para sonreírle a la vida, nunca dejó de apostarle al amor, pues una compañía amorosa puede facilitarle muchas cosas, quizás hablando un poco más de la parte emocional, a lo largo de sus años y tras varios intentos, finalmente cree haberlo encontrado en aquel chico, aquel amor joven, pero con ideas mayores, aquella cara risueña, pero con carácter dominante, sí, es ese quién buscaba por tanto tiempo.
Los años avanzan y ellos con él, ya es más que aquel amor joven, es un compañero de vida presente en todas sus noches, sonriente en todos sus amaneceres y conversador en cada comida, ya no se siente esa triste soledad, no en ella, sin embargo, se acostumbró que la vida no le da las cosas completas, pero si a medias son buenas, no ve problema en recibirlas, pues aquel compañero de alma joven disfruta intensamente de sus días, todo transcurre en fiestas, amigos, alcohol y tal vez, una que otra aventura ocasionalmente, pero es solo eso, aventuras pasajeras, poco significativas.
Pero aquella tarde no se olvida, hay cosas que por más que se sospechen, no son ciertas hasta que lo cuentan o lo ven, una noticia que derrumba cualquier mundo conocido, las infidelidades no son bien recibidas en ningún tipo de relación, y menos si llegan con sorpresas extras, esas sorpresas devastan más porque son tan pequeñas, tan inocentes, ajenas a todo lo trágico que realmente no se sabe cómo responder, y aunque después de tragos tan amargos, de esos que te queman la garganta y sacuden el corazón, A.B. decide perdonar y avanzar, quizás recordando a ratos el mal sabor de aquella historia, pero decide continuar de la mano con su compañero, cambios y rutinas se implementan a su nueva vida pues continuar juntos sigue siendo la mejor opción.
C.D.
Garantizar un Amor
con el tiempo.
C.D. es de aquellas buenas personas que encuentras en el mundo, quizás, exageradamente buena, para muchos es sinónimo de debilidad, para él, sinónimo de amor, pues no repara problema en demostrar todo el amor que tiene a cualquiera que encuentre en su camino, a sus casi 30 años e infinidades de desamores, sigue apostando y sin intención de parar hasta encontrar su verdadero amor.
Desde muy pequeño supo que sus gustos iban hacia su mismo sexo y aunque para muchos representa algo angustiante, especialmente por el tema familiar, en su mamá encontró el apoyo para disfrutar de quién es ante el mundo, si bien agradece el amor desmedido de su madre, un compañero que disfrute de sus gustos, placeres, sueños y anhelos resulta atractivo, y como aquel ha sido su plan desde entonces, no ha parado de intentar con cada uno de ellos.
Amor a primera vista, realmente ¿eso existe? Para mí, existe la atracción a primera vista, algo muy habitual, quizás algo de ti puede atrapar con solo mirar, pero el amor es algo más profundo, donde solo hay cavidad para aceptar, respetar los defectos y cualidades de ambos, así que no puedes amar algo que solo ha deslumbrado tus ojos, ese destello de luz que encandila no es más que una atracción intensa, sin embargo para C.D. si es posible o eso fue lo que sintió al ver por primera vez a su amado, esa mirada, esa sonrisa causaba en él un estruendo total, algo difícil de explicar pero fácil para dejarse llevar.
Entre tardes de caminatas, horas de conversaciones y besos que transportan a otro mundo, C.D. ha decidido pasar a otro nivel, aunque la suma total de estas maravillosas sensaciones es de apenas 7 días, para C.D. solo hay tiempo que recuperar, pues es el amor que ha estado esperando por tanto tiempo, no solo sería vivir juntos, no solo es compartir cuatro paredes, es compartir todo el amor que lleva guardando por tantos años, compartir un café por las mañanas, un mensaje de buen provecho, y unas buenas películas al caer la noche parece un buen plan.
Aunque no escapa ningún detalle para su amado; regalos, caricias, mensajes y ganas, muchas ganas dedica C.D. para aquella relación, pues no hay un límite en tal expresión solo brinda lo que realmente siente, disfruta cada momento a su lado, ya no siente esa sensación rara de estar como vacío; pero viene, él sabe que viene de nuevo, no entiende cómo ha pasado, ni cuándo, pero está pasando otra vez, evidentemente el amor no es reciproco, y a pesar de todos sus esfuerzos para avivar el amor cada día, a esta altura no se engaña, pues es difícil avivar por los 2 en una relación.
E.F.
La capa manchada.
Decía Jorge Bucay en algún momento, es un buscador y no porque consiga cosas, es porqué se mantiene en la constante búsqueda de algo, a veces sin saber qué es; creo que mejor palabra para definir la adolescencia no hay, principalmente por la búsqueda incansable de un lugar donde encajar, donde seamos aceptados y amados tal y como somos, justo allí nos apoderamos de dicha palabra BUSCADORES, para resumir nuestra adolescencia.
Tal es el caso de E.F. una adolescente con ideas bastante clara de incomprensión, desamor y sufrimiento, su niñez no fue precisamente una buena historia que recordar, hoy en plena adolescencia y con cambios notables para afrontar, lleva a su vez el peso de aquella traumática niñez; mayormente mamá es nuestra heroína, una guerrera que espanta con voz fuerte nuestros monstruos nocturnos y de día prepara las arepas más deliciosas del mundo, pero la mamá de E.F. lleva consigo su capa de superheroína manchada de sangre, cada gota roja relata las múltiples palizas recibida como marca de un farsante amor.
Es difícil crecer bajo lineamientos descabellados sobre el amor, pues aquel se transcribe como un amor con leyes, estipulando un amor con odio, un amor con miedo, un amor que duele, un amor que marca, y es de ese mismo amor, de dónde muchas veces nos aferramos para llevar una vida corrosiva hacia el resto, E.F. no solo tambalea con los cambios físicos y psicológicos propios de su desarrollo actual, también lucha con la oscuridad del ayer.
El ayer, que clase de cosas nos deja el ayer para trabajarlas hoy, quizás lo suficiente para mezclarnos tantas veces con personas y cosas que nos arrastran aún más al fondo, la vida de E.F. transcurre entre droga, alcohol, hurtos como parte de una travesura boba y falsos quereres de amigos y parejas, no se define que tan falso puede ser esa vida cuando lo único que produce es cariño y compañía, 2 aspectos ausentes en la vida de E.F. desde sus inicios. Pero quiénes somos nosotros para juzgar su forma de lidiar con su ayer, vislumbrada por el reflejo de su imagen en la superficie de aquellas nocivas actividades continua E.F.
Aunque, no sé con exactitud cuántas veces E.F. huyó de casa, les puedo asegurar que son las mismas veces, que desvelada bajo cualquier techo añoraba un verdadero abrazo de mamá, de esos que arropan hasta el alma, no recuerda la última vez que lo recibió, pero si recuerda y cuenta los días que anhelaba salvar a mamá, lavar su capa manchada y huir de toda aquella desgracia, pero mamá no quería huir, al igual que ella, mamá la superheroína anhelaba una compañía para olvidar su ayer, solo en esos brazos opresores reposaba de una acosadora soledad
G.H. La “Y” de 2 caminos.
¿Cuándo realmente llega el amor? Para algunos cómo G.H. llega cuándo visualizas en aquella persona un hogar, tú hogar, quizás sí, es la frase más común que he oído entre diversas parejas, sin embargo, visualizar profundamente aquella idea, no te garantiza la felicidad eterna, al igual que los proyectos en la vida, usted apuesta a esa persona, apuesta a una vida juntos, y con el pasar del tiempo y la convivencia determinarás que tan real fue esa visualización inicial.
Se han dado cuenta que cuando hablamos del AMOR las palabras se nos acortan, no hay ninguna que defina con exactitud lo que el alma percibe, pues es justo con el alma que abrazamos la inmensidad del otro, en sus inicios G.H. creyó haber encontrado su propia inmensidad, en ella su felicidad era desmedida; sus risas eran incontables, sus días eran mágicos y sus noches anheladas. Y es así, como G.H. se acostumbró a su inmensidad, quería caminar de su mano siempre, corrían hacia el tiempo, los planes de unión familiar se veían más concretos en el mañana.
Cuando regamos demasiadas veces una planta, solemos obtener un efecto contraproducente, pues se ha comprobado que mueren más plantas por exceso de riego, que, por defecto, algo muy sorprenderte, ¿No les parece? Si el agua es vida, ¿Por qué mueren? Entendamos que el oxígeno es tan indispensable como el agua para nuestra vida, al ser inundadas, difícilmente sus raíces pueden respirar. Una dura lección que aprendió G.H. en su recorrido, hay golpes en la vida que son necesarios, sí, necesarios para crecer, necesarios para avanzar, necesarios para aprender, necesarios para partir, G.H. temió desde siempre, ver partir a su inmensidad, por ello, se aferraba cada día más a ella, la regaba diariamente, quizás así, conseguiría tenerla eternamente.
Pero nuevamente la naturaleza nos educa; y puede que acabes perdiendo el amor que regaste con tanto cariño, aunque para G.H. el amor seguía intacto, para su inmensidad, lo único intacto era el cariño y respeto por aquel caballero, su amor como pareja se había esfumado, aquel desborde de agua había perecido la más genuina de las pasiones. Lo complejo de esta historia en particular, es el silencio que los acompaña, en ninguna de las 2 partes se ve la intención de acabar con esta relación ficticia, una que acabó hace un par de años atrás, y aunque su unión familiar se ha concretado en el hoy, es lamentable como un hijo puede ser el único punto en “Y”, sí, el lugar donde se puedan encontrar estos caminos separados por inmensidades de desacuerdos.
UN MUNDO DIFERENTE DESDE ACÁ
En mi Soledad…
Vivimos con tantos temores, que todavía me pregunto, cómo aún seguimos con
vida, le tememos hasta la vida misma, en la niñez, le tememos al coco, a que
papá no llegue a buscarnos, a que mamá no nos quiera, a que los niños no
quieran jugar con nosotros; de adolescente, le tememos a la incomprensión, le
tememos a no gustar, le tememos a decepcionar, le tememos a no encontrarnos, le
tememos a perdernos. De adultos, aunque pareciera que para esta etapa
deberíamos estar curado de todo mal, que con madurez asumiremos todas las
responsabilidades, es aquí donde los temores se acrecientan aún más, le tememos
no orgullecer a nuestros padres, le tememos al jefe, le tememos al fracaso, le
tememos al tiempo, le tememos al compromiso, le tememos a la soledad, le
tememos a la vejez; y justo en esta última etapa, ya de viejitos y cansados de
tantos temores, lo único a lo que le tememos es pasar nuestros últimos días en
completa soledad.
Sí, así vivimos nuestros días en la tierra, de temor en temor, no superamos
etapas, cambiamos temores por otros, y aunque parece que varían según nuestra
etapa, hay uno que se mantiene firme con nosotros, desde que somos capaces de
recordar hasta el fin de nuestra vida, La Soledad, aquella compañera casi
desaliñada con ojos tan melancólicos, pasos vacilantes, y actitud tan serena,
esa que parece tan inofensiva, es el temor más grande de nosotros, solo los
verdaderos valientes nos hablan de ella, el resto, prefieren evitarla a toda
costa.
Pero, ¿Por qué es tan temida? Si hasta ingenua se ve.
Fácil, pues desde niños siempre nos presentan a la soledad como una contundente
amenaza, incluso, parten de la misma línea de estar solo, o cuántos no han
escuchado, si sigues de malcriado te dejaré solo; si gritas te quedarás solo;
si sigues con ese carácter de mierda, quedarás solo; si no haces lo que te
pido, te dejo solo; te ves tan triste, seguro es porque estás tan solo; no te
da miedo quedar solo. Las he escuchado tantas veces, que puede que hasta en un
punto las haya dicho, a veces somos grabadoras que repetimos el casete del
resto.
Al escribir cada una de estas historias, trataba de mantener la
particularidad de cada uno de los personajes, sin embargo, su forma de atender
la soledad los llevaba al punto de encuentro; buscar, compartir, abrazar,
lidiar, soportar, son solo algunas de las manifestaciones que mis personajes
cuentan en su historia para huir de la misma. Cada una de estas historias
mantienen un único hilo de conexión, todos y cada uno de ellos, teme quedarse
solo, pues estoy segura que las palabras que les mencioné con anterioridad, la
han escuchado al menos una vez en su vida, quizás la tomaron más personal que
el resto de nosotros, una vida sin compañía, es una vida casi pérdida.
No los culpo por su temor, no me ha gustado juzgar al resto por sus acciones, erradas o no, he aprendido que muchas veces han sido la mejor forma de lidiar con sus monstruos internos, la ausencia de padres puede generar un gran sentimiento de abandono, y cuando creces bajo este sentimiento, lo último que deseas en la vida es seguir siendo abandonada, para A.B. son eventos por los que debes pasar una sola vez en la vida.
No sabemos qué tan diferentes somos del resto, hasta que con burlas o
criticas nos hacen caer en cuenta, la sociedad impone tantas normas que muchas
veces nos perdemos a la hora de seguirlas, y es ahí donde nos aguardan para
juzgarnos, a lo diferente siempre se le teme, y es así como se sintió C.D. desde
muy temprana edad, temido, acusado y burlado por el resto, así que no importa
las veces que fracase, lo importante será encontrar a alguien con quién ser.
La niñez es una etapa de suma importancia para nuestro desarrollo, los
primeros pasos para cada aspecto de la vida se forman desde aquí, el camino que
recorremos es señalado por “adultos responsables” pues tantas veces esos mismos
“adultos” están más perdidos que nosotros mismos, por lo que difícilmente
puedan servir de guía, aunque muchas veces hacen su mayor esfuerzo, es inevitable
las secuelas que nos dejan sus caóticas y complicadas vida, desde sus primeros
pasos E.F. ha tenido que lidiar con un camino bastante turbulento, una madre
incapaz y una adolescencia desgastada.
Cuándo el amor se acaba…
Es difícil cuándo ya dejamos de querer, creo que gran parte de nosotros
hemos pasado alguna vez por este tipo de casos, ¿Cuántos hemos estado en una
relación ficticia? Al menos una vez, una relación de roles, no importa cuánto
nos esforcemos para continuar, es un amor que cansa, porque es un amor que se arrastra
a donde sea que vamos. Una vez oí que el silencio es el mejor aliado de la
soledad, y es ese mismo silencio compañero de G.H., su silencio lo ha
convertido en el esclavo perfecto de los sueños del resto.
Es difícil, bastante difícil transformar los esquemas personales,
especialmente cuando son esquemas tan arraigados a experiencias personales, aunque
cada uno crecimos con ideas propias del mundo que nos rodea, la soledad ha sido
un tema bastante jugoso para compartir con todos y entre todos, al fin de
cuentas parece ser un enemigo universal, así que cuando nos adentramos en el
mundo lo hacemos con objetivos claros, buscar un compañero para ahuyentarla, su
pinta no parece buena, los pocos que la han conocido aseguran que es muy vieja,
pues eso justificaría su capacidad para remover nuestra historia, algo que
pocos o nadie conoce.
Historias que guardamos para sí, pues muchas de estas son más que
dolorosas, y por ser ella tan serena nos invita a sumergirnos en nuestros más
profundos pensamientos, aquellos de los que huimos a diario, Por qué ¿Quién
quiere hablar con las ganas tan inmensa de llorar por lo que dolió?, ¿Quién
quiere hablar con el miedo tan inmenso a fracasar?, ¿Quién quiere hablar con el
tímido YO que se esconde detrás del disfraz?, ¿Quién quiere hablar con la
terrible nostalgia de los que ya no están o lo que ya no está? Nadie, estoy
segura que nadie quiere hablar de esas historias con la soledad, curiosamente
siempre estará ahí atenta, dispuesta a escucharnos mil veces, hacernos escuchar
nuestra propia historia.
Decía alguna vez Antonio Machado, poeta y dramaturgo español, en mi soledad
he visto cosas muy claras que no son verdad, que fantástica frase, la amé desde
el primer momento que la escuché, como gran compañera de la soledad pues hasta
algunos buenos tragos he compartido, solo les puedo asegurar a A.B. C.D. E.F.
G.H. que no importa cuántas veces huía de ella, insistía en seguirme, aseguraba
que tenía un mensaje importante para mí, un mensaje que le agradezco
eternamente y comparto.
En mi soledad….
He comprendido al miedo, no le ha tocado fácil. He desnudado los pensamientos, ya no hay cavidad para los
secretos entre ambos.He respetado el silencio, es tan sabio para aguardar su
turno.He consolado la tristeza, me ha contado lo que realmente
duele, no lo que han dicho que debe doler.He dialogado con la rabia, le molesta siempre tener que
salir, aunque a veces ni quiera.He detallo a la persona del espejo, no es para nada lo
que he escuchado de ella.He llorado con la risa, no todo ha sido tan malo.He abrazado el alma, esa sí que lo necesitaba, aunque
muchos lo han intentado nadie ha llegado. Entendí que aquella tan temida, me aguardaba el más puro
de los sentimientos:A.B. Perderme a mí es el peor de los panoramas.C.D. Curiosamente soy muy buena compañía, si vieras todo
lo que tengo para contar, las noches se vuelven más cortas.E.F. Una vez que lo enfrentas, el ayer deja de pesar.G.H. Soy una gran inmensidad, amarme y abrazarme como un
todo ha sido la mejor de las apuestas, desde mi propia inmensidad surgen
quereres verdaderos.


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