Que tema tan sonado,
esta vaina parece nunca acabar, podemos superar a RBD, la constituyente, la
ruptura de Chino y Nacho, el horóscopo y hasta la mismísima caída del muro de
Berlín pero algo que jamás dejaremos ir sin duda alguna es cualquier vaina que
te diga cosas del amor; cosas que a su parecer lo pueden llevar a tener una
relación más amena, es increíble cómo se invierte una buena plática en todo
esto, se siguen comprando libros, asistiendo a conferencias y escuchando programas
referenciales para que nos guíen en este tema.
El amor son tantas
cosas y al final no es nada de lo que realmente pensamos sobre él, difícilmente
desarrollaremos una certera concepción del mismo, cuando este se fundamenta en tristes
o amargas experiencias, aquellas que empañaron cierta época de nuestra vida y
hoy asumimos con distorsión la fulana realidad de otros, esa que más allá de
ser propia, esboza la existencia sombría de un mal chiste. No existe ninguna
manera adecuada de contemplar el amor si el enamorarse para nosotros representa
una lucha dispareja con los temores de nuestra historia.
Es bueno recordar que
entre miles de verdades un “aunque” jamás será suficiente…
Usted se puede enamorar; aunque no haya sido un hijo
deseado por sus padres, quizás su existencia sea celebrada mil veces por el
otro.
Usted se puede enamorar; aunque haya sido abandonado de
niño, quizás su compañía entra en las prioridades del otro.
Usted se puede enamorar; aunque por su diferencia fue
encerrado en un dualismo colorido azul/rosado, quizás el otro sonríe en ese
mismo universo arcoíris.
Usted se puede enamorar; aunque haya lamentado mil veces
ser niño, ser indefenso, ser ultrajado, ser abusado, quizás la adultez con el
otro sea el verdadero sentido de su vida.
Usted se puede enamorar; aunque sus amiguitos pillaron
como sus ojos no miran para el mismo lado, su cabello abunda más que las
mentiras políticas, sus dientes aterrorizan más que Osama, sus cejas están más
pobladas que la propia China y su caminar es más torcido que las leyes del
socialismo, quizás el otro aprecia un alma verdadera.
Usted se puede enamorar; aunque sus kilos de más o de
menos le hayan otorgado el puesto despreciable del salón, quizás el otro
disfrute mejor las cosas en cantidad.
Usted se puede enamorar; aunque por su fealdad
adolescente destacó en la comedia y no en el amor con sus iguales, quizás el
otro escucha más allá de una carcajada.
Usted se puede enamorar; aunque haya fracasado más veces
en su vida y proyectos que el mismo socialismo, quizás el otro no viene con
barra de medición y solo aportará un ente motivador para alegrar esa alma
emprendedora.
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