
Desmintiendo a la
adultez.
Es normal que vivamos
haciéndonos concepciones de ciertas cosas, especialmente durante las etapas más
ingenuas de nuestra vida, donde juramos que jamás seriamos ni la cuarta parte
de lo que eran esos adultos fastidiosos y quejones de nuestro entorno.
Pero no son mitos…
La comida rápida no es tan rápida.
No trabajamos de gratis, pero son tantos gastos que difícilmente
el cine semanal sea prioridad.
Pocas o ninguna vez el trabajo es de ensueño, bueno no
creo que trabajar feriados y domingos sea el paraíso.
Es verdad, la cartera es la más higiénica de todos, si
vieras como se limpia eso no le queda, pero ni un papel de números falsos.
No somos amargados, pero hay gente más pendeja de este
lado que con ustedes, así que una que otras arrecheras son necesarias.
Hay tantas delicias en grasas y carbohidratos, que queda
jodido llegar al cuerpo soñado.
El que madruga Dios lo ayuda, frases épicas de jefes,
solo que muchos olvidan que la idea es madrugar desde tu casa no hacia tu casa.
El tiempo siempre nos corretea, pero curiosamente siempre
tenemos un espacio para la cerveza, no sé, ella sí que nos entiende, aprendemos
a valorarla.
Tampoco es horrible ser adulto, solo es bueno aclarar.
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