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Puedo ser Feliz...

 

                                                           Anécdota de una “NoMo”

Hermosa mujer… 
Pro Vida.
Diosa de la fertilidad.
Destacas curvas de amor.
Cuidadora de sueños nocturnos.
Creadora de caminos.
Ejecutora de sacrificios.
Guerrera de los desamparados. 

     Biológicamente hablando, la mujer es quién tiene la gran ventaja de dar vida a otro ser, es el acto de mayor admiración y respeto por la naturaleza en sí, aquella hermosa figura curvilínea es venerada por su condición Pro Vida, hablar de mujer es hablar de vida, amor, generaciones e incondicionalidad por lo que resulta tremendamente curioso que este símbolo Pro Vida luche en la actualidad por desligarse de aquella idea, una idea impuesta desde tiempos remotos, ser Madre es casi una obligación de toda mujer sobre la faz de la tierra, quizás parezca exagerado la palabra “obligación” en la temática, pero muchas veces no es necesario amedrentar para someter a alguien a voluntad propia, es sabido que esta se puede presentar de manera más cuidadosa y tantas veces sin que este a la vista del resto o que me dicen de aquellos jueguitos de cocina, muñecas bebes y pare de contar, ¿Acaso no hacemos de ellos una esquematización ingenua de nuestros papeles en la vida adulta? 

     El término Nomo es la abreviatura en inglés de No Mothers, es decir, No madres y fue necesario adoptarla desde entonces por la creciente demanda de aquellas mujeres que han decido abandonar aquel símbolo, cada día va más en aumento tal decisión, ¿Por qué?, ¿A qué se debe? He oído miles de historias estúpidas, me parecen tan erráticas como el mismo hecho de pensar que una mujer nació solo para ser madre, catalogadas como egoístas, libertinas y hasta impuras han hecho que este tema sea tratado con tanto tabú, miedo y conflicto, aun me sigue impactando la capacidad del ser humano para la ignorancia a su conocimiento; de mi madre aprendí a respetar y admirar aquel calificativo, no porque sea la mejor madre del mundo, curiosamente la mía está muy alejada de serlo, pero siempre observé el gran esfuerzo y sacrificio que hacía por serlo, 2 lecciones que me enseñó de por vida; la primera no toda mujer con hijos es madre, la segunda y la más importante, ser Madre acarrea un peso tan pero tan enorme que no todas somos capaces de llevar o que me dicen de aquellas que seguimos midiendo lo mismo desde los 13 años…

     Son decisiones, cómo cualquier otra y cuando dicen que “no sabes de lo que te pierdes” tengamos en cuenta que también es una experiencia como cualquier otra, tenerla o perderla no te asegura que sea buena o mala, solo son experiencias de vida. 

Puedo ser…. 

Feliz, aunque lo único que me espere en casa sean maratones de series y películas.
Feliz, aunque lo único que me desvele por las noches sean los ladridos de firulais. 
Feliz, aunque los únicos gritos y alborotos que escuche sean los de los vecinos peleando por jugar al bingo.
Feliz, aunque los únicos que me traten con respeto sean los niños del vecindario al parar de jugar para que la “Señora pase”.
Feliz, aunque los únicos regalos que envuelva en navidad sea los cambures que les mando a mis sobrinos.
Feliz, aunque lo único que me preocupe al viajar sea que mi “Yo rabieta” se comporte con el pasajero que me toma la ventana.                  



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