Usted puede irse...
Vi durante un buen tiempo una imagen que circulaba por las redes, decía algo como: Nos estamos acostumbrado a soltar, pero estamos olvidando que también se debe agarrar, aferrar. La cantidad de me encantas, me importa, me gusta y compartir eran incalculables, todos apoyaban esa idea porque de verdad que últimamente la gente anda como desatada dejando todo lo que le hace mal, que es eso. Imagino que la mayoría de personas que respaldan tal idea son las mismas que han padecido una ruptura abrupta, una desilusión amorosa o abandono, cómo es que alguien puede dejar ir a alguien tan valioso como tú, te preguntarás, quizás de eso hablamos con soltar, alguien que no valore cuan valiosa puedes ser, no merece mantenerse bajo ningún motivo, y no se trata de que, ahora a nadie le importe el amor y las personas, si no que ahora conocemos el verdadero significado del amor.
El amor son tantas
cosas y al final no es nada de lo que realmente pensamos sobre él, aunque con
el tiempo aprendemos a darle nuestra propia concepción bien sea por
experiencias o recuerdos, lo cierto es que nuestra verdadera idea del amor está
basada en toda aquella fantasía que hemos visto y escuchado desde entonces,
siempre mencionan búsqueda, alegría, risas, sueños, caricias, grandiosidad,
generosidad, inmensidad, eternidad, infinidad y todos los “idad” que usted se
pueda imaginar e inventar para hablar del amor, básicamente nos entrenan para
preservarlo, fíjese:
Buscar hasta conseguir.
Cuidar para no perder.
Luchar para mantener.
Revivir para perdurar.
Si, así es como nos enseñan a ver el amor, todo en sentido de tener, jamás a soltar, no te dicen que hay amores que es mejor dejar ir, eso lo aprendes quizás con duros golpes; veía cierto día una magnífica película y en ella aparecía una mujer dando su testimonio sobre la violencia domestica que padeció por tantos años, contaba entre tanto el final de su calvario donde había decidido marcharse, al escuchar aquella descabellada idea, su abusador no paraba de reír y solo le recordaba lo mucho que ella lo amaba para abandonarlo, a lo que ella le responde con seguridad “eso es el amor, irme” majestuosa respuesta ¿no? A veces en cosas tan insignificantes se encuentra la verdad de la vida, nuestra verdad, solo debemos prestar más atención.
Y aunque siempre nuestra mirada reposa sobre la víctima para que huya, quizás es momento de hablarle al abusador, es precisamente este quien debe huir, la víctima se queda tantas o todas las veces posibles por temor, comodidad, costumbre y desvalorización propia. Tal vez una nueva táctica en el proceder de la historia puede generar los verdaderos cambios.
Usted puede irse…
Cuando las creencias y valores del otro le parezcan estúpidas.
Cuando la apariencia física y vestimenta del otro sea el único tema que le atraiga para conversar.
Cuando lo único que le genere placer sean los golpes, maltratos y humillaciones al otro.
Cuando el otro sea figura imprescindible para la pared y no para su vida.
Cuando las ideas y sueños del otro le aborrezcan o le adormezca.
Cuando el otro sea solo para usted la patrona, jefa, señora de la casa y la primera.
Cuando el único aprecio y valor que le da, sea por tener a sus hijos.
Cuando las caricias y besos las sienta obligación o condición.
Y la más importante, usted puede irse cuando ya no quiera al otro, la veneración que obtiene por terror solo es divertido para usted, no para el resto.


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