VENEZUELA es una Farsa...
Venezuela es una farsa…
Crecí durante el
nefasto mandato de Chávez y el constante vociferó de mi abuelo, ese hombre de
notorias canas y piel desgastada aprovechaba cualquier oportunidad para putear
a todo aquel que apoyaba a los rufianes rojos, ese hombre de poco estudio
académico pero apasionado por la lectura hacía de sus años vividos un matiz de
sabiduría, lo llamaban loco porque constantemente hablaba de un tal Stalin,
Fidel, King y hasta Hitler, los eternos dictadores; no sabía el significado de
aquella palabra y menos quién coño eran esos tipos, hoy con mi memoria
cicatrizada los reconozco a la perfección y no por sus grandes obras, si no por
su nefasta huella en la historia.
De tantas cosas que
he oído al emigrar, no había una que me ofendiera más que me llamaran mentirosa
o exagerada, es más fácil vernos como víctimas, cobardes y habladores que creer
esa absurda historia de declive total del país petrolero, luego los entendí a
la perfección pues yo también fui incrédula en cierto momento.
Yo tampoco creía que….
Alguien consiguiera quedarse tanto tiempo en el poder, hasta que pase mi niñez, adolescencia y principio de mi adultez con el mismo balurdo.
El odio fuese representado por un color, hasta que veía como se alzaban aquellas banderas rojas ante la caída de la libertad.
La consciencia tiene precio, hasta que los rojos exhibían sus carros, yates, casas y hasta tanques, no todos merecían lo mismo claro está.
Se podía humillar tanto a una multitud, hasta que veía como se mataban en las kilométricas colas por comer arepitas en casa.
Usarían a los abuelitos como armas, hasta que los observaba hambrientos y deshidratados luchando por su pensión.
La educación fuese selectiva, hasta que vi como coaccionaban las opiniones.
La hambruna tocaría mi puerta, hasta que atendía niños que solo iban a la consulta por una migaja de pan.
Se podían silenciar a los niños, hasta que sus ojos vislumbraban las cadenas del opresor.
Se despilfarraría el oro negro, hasta que las gasolineras eran avisadas por kilométricas colas de carros.
La vida valía medio, hasta que vi a niños nacer en la calle o en el piso de un hospital.
La salud fuese un juego, hasta que vi como apostaban para salvar.
Nos matarían por pensar diferente, hasta que corrí para esconderme de las balas.
Partiría de casa, hasta que me llamaban "La Venezolana"
Se podía despreciar a alguien sin conocerlo, hasta que apreció maduro.
Sí, eso hace el socianismo te adiestra a creer lo
impensable y lo único que iguala son los problemas, pues hoy en día Venezuela
se une ante la precariedad y necesidad.


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