El Sentir de unos cuantos...
Este convenio de
sentidos que nos complementan; valioso somos ante el diminuto pueblo que
apreciamos desde la cima, valioso somos ante el cantar melodioso que escuchamos
de la naturaleza, valioso somos ante el aroma frutal que olemos de los grandes
cuerpos florales, valioso somos ante el deleite de postres que saboreamos en su
punto, valioso somos ante el escalofrío de las fuertes brisas que sentimos,
valioso somos ante el hecho de apreciar cada una de las maravillas de este
mundo con tan solo una pizca de lo que somos, unos cuantos millones de células receptoras
de información, aquel saber que nos enmarca en los verdaderos gustos o
disgustos.
Y es basados en aquel
plan de valiosos, que nos posicionamos en muchas cúspides que nos conllevan a
olvidar el inicio de esa escalada, ante el vacío de aquel inicio nos marcamos
en realidades superficialmente adecuada desde nuestros ojos, aquellos ojos que
como arte comienzan a pintar unos cuantos Sentir para el Alma, unos tantos
sentires ni siquiera tan propios sino, deberes; aceptar los compromisos que
estipula una sociedad sabia nos refiere a visitar el Sentir de todos los que
comparten las ideas sobre el logro.
Ideas plenamente
arraigadas en el sentir de triunfar, sentir de buscar, sentir de quedarse,
sentir de los hijos, sentir de la familia, sentir del amor, sentir del extraño
y aunque son comunes cada uno de ellos, forjar esos sentires por necesidad nos
retorna nuevamente a esa cúspide sin inicio, si el sentir de las cosas es lo
que nos indica la libertad de Ser, entonces un Sentir por obligación encamina
los años a una fija perpetua sin libertad condicional; cada Sentir nos recuerda
nuestro soy, nuestro estar, nuestro voy y nuestro quiero, que valía tendríamos como
humanos al prepararlos ante la visita de unos cuántos Sí.
Nada por hacer ante el sentir…
De un abrazo.
De un beso.
De una caricia.
De un amor.
De un deseo.
De un gusto.
De un prefiero.
De un sueño.
De un llamado.
De una duda.


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