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Esa realidad...

 


Todo preguntar es una búsqueda.
                                                                                            Martin Heidegger Ser y Tiempo. 

     Que frase tan certera, casi parece una descripción de su realidad, esa que asumió desde aquella gran pregunta, aunque recién empezaba la lectura, esa tan llamativa frase la introdujo casi en un parpadeo al recuerdo, ese que sin dejarle pasar otra hoja más le detalló sus pasos en esa misma hora, esa misma fecha y en esa misma ciudad un años atrás, parecía todo tan real que casi se asemejaba a la proyección de una función donde ella era la única espectadora y sin ningún tipo de delicadeza le contaban que hace un año:

No estaba en un sillón buscando un buen libro para leer.
No estaba escribiendo una ridícula historia.
No estaba mirando lo invisible de sus bolsillos.
No estaba contemplando el cielo sin pensar en su azul.
No estaba en pijamas en plena hora productiva.
 
Curiosamente un año atrás: 

Delegaba funciones desde un sillón.
Escribía una lista de cosas por hacer y entregar.
Sus bolsillos reflejaban lo abundante de su vida.
Contemplaba otro día para madrugar.
Su apariencia cuidaba la imagen ideal. 

     No, aquí no entra el famoso cliché “pero no era feliz” porque sencillamente no era infeliz, no se trata solo de la felicidad, pues entre parecidas comodidades difícilmente pueda ser infeliz, unos cuantos pesos forjan la existencia de cada día, madrugar para el pan le prolongan unos cuantos años de vida, para ella y los suyos, no vive por la rutina, pero vive de la rutina, adaptarse a un montón de costumbres parece la vía más transitada para no pensar en la infelicidad y al no pensarla trabaja de forma automática en la fachada felicidad.

     No, no hay ningún libro por leer, historia por escuchar, evento por presenciar, persona por conocer, música por bailar, camino por recorrer y felicidad por buscar cuando no se ha cuestionado la nada, vivir de la rutina la convirtió en una clásica experta de los años, sí, contemplaba los años desde su sillón sin más por pedir, su capacidad de cuestionar no entraba en sus repletos bolsillos, pero una vez más los años buscaron, ellos nunca pierden su habilidad de cuestionar, su habilidad para despertar, justo desde ese ¿Por qué? Inició la verdadera búsqueda, y no es una apología a la vagancia o pobreza es una apología al saber, al buscar, al encontrar. 

Por qué… 

Fue ese despertar una obligación.

Fue ese camino la dirección.

Fue ese lugar el estar.

Fue ese momento el indicado.

Fue esa persona la esperada.

Fue esa historia la única contada.

Fue ese evento el único recordado.

Fue ese viaje el único soñado.

Fue ese sueño el único realizado. 

Fue esa realidad el verdadero sentido.   




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