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Realmente SOY..

 

Siempre que los veo despertar, saludan, agradecen, celebran uno más.
Siempre que los veo mirarse, sonrojan, admiran, celebran la suerte.
Siempre que los veo marchar, discuten, sonríen, celebran ir de un lado a otro.
Siempre que los veo estar, sueñan, aseguran, celebran el camino.
Siempre que los veo juntos, justifican, arriesgan, celebran la compañía.

     Que oportuna soledad, me recuerdas sin ninguna piedad cada cosa que celebraba en compañía, como si en aquellas cosas se hubiese ido la mejor versión de mí, una con sentido de soñar, planear, avanzar y arriesgar; hoy que despierto ante la desnudez de tu mirada contemplo los segundos de las horas, es un tiempo que parece no acabar; contemplo el camino a recorrer, es un viaje que parece no llegar; contemplo la multitud, entre tantos es fácil ocultarse; contemplo la vida, resulta intimidante para las pequeñeces que hago.

     Cuan terrorífica es la soledad que solo ante ella me dirijo a contemplar las cicatrices a medio mostrar, quizás por eso y solo por eso la alabanza al compartir resulta más ameno, desde que nos planteamos el viaje tal parece que los únicos pasos erguidos son aquellos que seguimos, inevitablemente acostumbrados al “Vamos” dejamos a disposición cada idea que forma Ser, sí, solo evolucionamos a medida de nuestra interacción con el entorno, pero es absurdo forjar el Ser desde los “Vamos”, de hecho, ni siquiera existe tal Ser más allá de lo que todos se complacen al ver.    

     No es tan solo una apología más a la soledad, evidentemente no estamos ni cerca de quererla conocer, la historia misma nos educa para señalar que la soledad deprime, destruye, agoniza, lastima y abre el portal de los miedos, pero si alejados de conocerla estamos, aún más alejados de comprenderla; mientras que su realidad es solo ser un sentimiento y como cualquier otro solo cede ante nuestros actos, los mimos conllevan a alistar una tristeza, un temor, un no puedo, un no quiero, un me rindo frente a ella, sin sospechar que desde ella, realmente “Soy” y cualquier “Vamos” en el mejor de los casos es solo un complemento.   

Realmente Soy cuando lo hago…

Soy torpe cuando caigo y no cuando empujas.

Soy astuto cuando propongo y no cuando escucho.

Soy miedoso cuando me paralizo y no cuando asustas.

Soy valiente cuando arriesgo y no cuando sigo.

Soy brillante cuando creo y no cuando aplaudo.

Soy valioso cuando cuestiono y no cuando callo.

Soy aventurero cuando salto y no cuando acompaño.

Soy tenaz cuando me aferro y no cuando te tengo.

Soy chistoso cuando me miro y no cuando señalas.

Soy lo que siento y no lo que ves que siento. 




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