Un Por qué...
Que peculiar colorido de esa celda.Que brillantez en esos barrotes que distancian.Que claridad en ese medio centímetro de cueva.Que calidez en ese hueco húmedo.Que descansar en ese suelo a medio barrer.Que jugosos años en esta condena.
El anhelo, aunque es
nuestra cárcel es bastante cómodo para negarlo, no hay prisión más dura en este
mundo que el Anhelar, el deseo intenso de lo que apenas noté que no tengo y
debería, y es justo en ese “debería” que transcurren los años, unos años que
solo son sumados a la cuenta si y solo sí aportan un centímetro para el camino
hacia el tan deseado objetivo, nos aseguramos de forjar nuestro sentido en esas
pequeñas cosas por conseguir, que curioso que solo vive aquel que tiene algo
por qué vivir.
Pero qué clase de
“por qué” es ese que nos lleva a filtrar solo lo que carecemos, lo que creemos
necesitar para Ser, ese diminuto “por qué” nos cuestiona cada segundo del
existir, es como un recordatorio de que el tiempo pasa, la historia cuenta y la
vida cesa, una vida que por más astuta que sea es tan superficial, no por los
recordatorios, de hecho, eso es lo único certero en el camino, es el disfraz
para nuestro continuar cada mañana, nuestra tarea cada tarde y nuestro desvelo
cada noche, es difícil por no caer en lo dramático y llamarlo imposible voltear
y no tropezar con un montón de materia inerte que vive y trabaja por unos
cuántos “debería”, si tan solo muchos lograran cambiar esos debería.
Un ciego que anhela ver por un justiciero que anhela no ver.
Un pobre que anhela cantidad por un rico que anhela calidad.
Un mendingo que anhela amparo por una víctima que anhela el abandono.
Un aventurero que anhela probar por un adicto que anhela rechazar.
Un adolescente que anhela libertad por un huérfano que anhela a Mamá.
Un ladrón que anhela arrebatar por un condenado que anhela caminar.
Un millonario que anhela posición por un discriminado que anhela descuido.
Un influencer que anhela Like´s por un luchador que anhela voces.
Un entrenador que anhela rutina por un soñador que anhela cambiar.
Un trabajador que anhela dinero por un moribundo que anhela tiempo.
Sí, tener un “por qué” es esencial para navegar en esto que se llama vida, un buen “por qué siempre desenvuelve el sentido de cada existir, pero no creo que un “por qué” no lo tengo y lo quiero o necesito sea parte de ese mismo sentido, aquello que convertimos en una necesidad nos acorta pasos y nos limita a apreciar el horizonte, un “por qué” que necesites pasa a ser los barrotes de tu celda, pues priva de verdaderos años y somete a un pasaje casi forzado de cada amanecer, las cosas que buscamos por necesidad nos esclavizan a lugares, tiempos, personas y hechos.


Comentarios
Publicar un comentario