Detrás de cada POR...
Detrás de todo POR, hay un verdadero ssshhh, ssshhh, que nos van a escuchar…
Que lo sepa, ssshhh que te van a escuchar.
Que lo vea, ssshhh que te van a escuchar.
Que lo entienda, ssshhh que te van a escuchar.
Que me voy, ssshhh que te van a escuchar.
Y si llamamos mejor al POR, ssshhh; ah cierto, ese
siempre nos resuelve.
Hay un montón de tareas allí por resolver, siempre es fastidioso ocupar minutos del valioso tiempo para dedicárselo a ellas, quién sabe qué gente tan desocupada en la vida ha creado aquella cantidad de notas que se tornan cada día más y más abrumadoras, nunca se dan por terminadas, de hecho, caminan al ritmo de nuestra existencia, entonces, a medida que avanzamos, ellas amablemente aumentan su esfuerzo, como si retenernos fuera parte de su obligación en todo esto; si hay algo de cierto dentro de “todo esto” es que si bien cumplimos en su mayoría con los pendientes, hemos aprendido a tomar más tiempo en simplificar cada una de estas tareas.
Sí, de seguro es la forma más sencilla de llevar el ritmo de su exigencia, simplificando lo que aparentemente resulta poco importante, es que ya son exageradas las cosas con que lidiar para sumar una más, y es por esta razón que se justifica que poco o nunca compartamos la verdad de un final con el otro, entre los mil hechos que conllevan a un desenlace seguro, se encuentran millones de POR, que superan en evidencia miles de ES; y es precisamente por ser lo que más nos venden que resulta fácil llevarse cada POR, mientras que cada ES se archiva, se guarda y se olvida con el tiempo.
Cada ES refleja un ser y estar, uno que parece más temible de lo imaginado, casi con seguridad cada ser y estar alberga un ya no ser contigo, un ya no estar aquí, por su historia tan confusa es difícil saber con exactitud quién dio el primer paso a los camaleónicos POR, si la crudeza que ocupaba el no querer o nuestra incesante manía de ahorrarle el tiempo a todo, como esperando aquel momento donde ese tiempo sea devuelto para alargar unos más; sí, ante cada ES hay un valioso tiempo que tomar para contarle al otro el gran punto final, un punto que hasta ahí une 2 realidades.
Erróneamente seguimos dando y tomando respuestas de cada POR...
Por el descuido, oculté el final de mi cariño.
Por la incomprensión, oculté mis pocas ganas de contar.
Por la violencia, oculté mi verdadero desprecio.
Por la insistencia, oculté mi verdadero cansancio.
Por la inmadurez, oculté mi verdadera intolerancia.
Por la distancia, oculté mi verdadera salida.
Por la atención, oculté mi verdadera indiferencia.
Por el control, oculté mi verdadera desilusión.
Por la propuesta, oculté mi verdadera intención.
Por todo tu ser, oculté mi verdadera falta de querer.


Comentarios
Publicar un comentario