Suficiente poder...
A medida que cuento la historia me reprocho lo que pude y
no hice.
Es imposible volver, pero más imposible no imaginar en
volver.
Para mañana no permitiré que pase.
Por eso me gusta tanto el mañana, es la oportunidad
perfecta para no dejar que pase.
Entre lo que fue y será hay un tiempo tan extenso que a
regañadientes me obliga a siempre esperar.
Que señor tan
insistente nunca deja de estar, no ve ninguna otra forma de ser, más que el
estar, demasiado oportunista para vivir del recuerdo, demasiado realista para
vivir de los sueños, tan solo con su presencia busca ser, sabe que en la gran
disputa por ser es muy fácil para él perder, no por querer, no por debilidad y
menos por distracción, es nuestra pizca de atención que siempre recuerda un ayer
como si fuese hoy y celebra del mañana como si fuese el verdadero hoy; el
presente, aunque siempre debe ser, de a poco va dejando de ser.
Que ganas la nuestra
de dejarlo pasar, vivir de la intención de que mañana volverá es la excusa
perfecta al dejarlo pasar, si entendiéramos lo que realmente es, cesaría la búsqueda
de cuán pendeja idea nos va a ser llegar, pues ninguna lo será mientras no
pacte con el presente; el presente es la parte de la historia que nunca vas a
escuchar porque se mantiene ocupado luchando por vivir, la batalla se forja con
ideas de nunca parar, sabe que al descansar corre la suerte de pasar rápidamente
a lo que fue o peor aún, esperar eternamente algún día llegar a ser.
Entre tantas cosas
maravillosas que busca al ser, lo único penoso es siempre temer, vivir con la
idea de inexistencia sobre el ayer y mañana es la forma más efectiva para
trabajar con el presente sin tanto temer; la ignorancia es cruel, los maltratos
que comparte son también parte del hoy, casi con vergüenza lo visita el ayer, casi
con hambre lo seduce el mañana, pero la intención de ambos es sin duda la
misma, envidiosos al verlo vivir consiguen la forma que de a ratos este quiera
salir, no vivir en el presente es la muerte más segura de la vida; de los 3
corredores y la línea tan delgada entre ser y no ser su trabajo más arduo es
enseñarnos a que sin él realmente nada pasa a ser y nada puede llegar a ser.


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