Un segundo para la eternidad...
Para que veas no pido tanto:Tan solo mírame un segundo.Tan solo pregúntame un segundo.Tan solo nótame un segundo.Tan siquiera rózame un segundo.Tan solo recuérdame por un segundo.
En un mundo transcrito sobre líneas de carencias, lo realmente esencial vislumbra ante la mirada cegada del progreso, la mejora desde nuestra idea es el estado en el que buscamos perdurar, aquella mejora es certera cuando saluda desde el gran el sueño, cuando habla desde el gran miedo, cuando sonríe desde lo imaginable y cuando solo se mira desde el inicio, justo allí consideramos un camino recorrido, pues durante no hay razones para considerar más allá de unos cuántos pasos por dar, nunca hay escandalosas ideas para parar y evaluar.
Que son unos cuántos escalones si no llevan al lugar que realmente quiero estar o el que he pintado para estar, aquello surge como arte de mi insatisfacción por tanto o nada, mismo arte que luce tan atractivo para perder la atención de cariños que se postulan sin exigencias más que el segundo que podemos dedicar en notar, sumergidos tan solo en las carencias, unos cuantos segundos de amor resultan más pérdida en una estadía con prisa, es como si el tiempo jugara siempre en el equipo contrario, y un segundo para devolver cariño es punto para el tiempo que avanza sin perder nada.
Y quizás aquella carrera fuese más de prisa si todos lo hicieran con la misma intención, pero algunos no son más que postulantes que corren tras cada segundo de amor, no son un montón de dependientes más, pues no pretenden vivir del cariño en mundo tan necesitado, tan solo buscan un segundo más que les recuerde que son importantes por ser y estar, no interesa que tan corta es la estadía si medimos en segundos las palabras para dedicar, tal vez podamos sumar una certera más a la mejora, realmente ser, contemplando desde el segundo cada amor.
Un segundo que transcurre para la eternidad…
De quién te mira con alegría.
De quién sonríe por tu llegada.
De quién responde con tu voz.
De quién escucha tus historias.
De quién busca tu compañía.
De quién espera tus llamadas.
De quién celebra tus entradas.
De quién valora tus ocurrencias.
De quién aspira tu opción.
De quién disfruta de tus segundos.


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