Cuotas después...
Desde su diario.
Las privaciones de ahora pueden ser cuotas en un después. Saber que se deja.
No he dormido nada, ya
sé que bailo en el insomnio cada noche, pero toda la noche me parece ya una
exageración, me resulta irrespetuoso para aquellos que plácidos ya se
encuentran en sus fantasías, ellos quizás disfrutan del resto de los días que
no deben empeñarse por dinero, ante la luna siempre se busca descansar o al
menos intentar contemplar el día que ha tenido lugar hace poco, esa brillante
rodaja de queso nos espía para vernos ceder a su encanto, lamento que hoy se
vaya triste porque no ha podido conmigo, realmente no es ella, soy yo.
Soy yo que recuerdo
lo que tenía y ya no, esta noche he tomado la decisión de hacerle huelga al
sueño, no parpadeo más hasta reconocer todo lo que he dejado a un lado, las
cosas que parecen no importarme hoy si me valen, hoy si se agrupan porque en la
unión esta la fuerza y juntas me han derrumbado, me gusta fingir que soy más
fuerte que eso, pero más me gusta reconocer que hay momentos en los que temo
tanto para seguir, un largo viaje de privaciones para dudar por momentos si
de verdad ese es el camino.
He dicho si al gran
sueño y eso cambia las cosas para los demás, es un NO, puede ser momentáneo o
eterno para el resto de las cosas, hay algo particular que tiene un atrevido
SI; me pregunto qué tanta realidad se pierde al seguir una idea irreal y hasta fantasiosa
que quizás nunca ocupe un lugar en lo que es verdad, empeñados en la irrealidad
la habitamos como nuestra realidad, no hay angustia de perder porque creemos
que ese es el lugar.
Lugar que deja tanto
a un lado, las privaciones de ahora pueden ser cuotas en un después, no tengo prueba
de ello, pero hay cosas que perdemos en el lugar sin notar que ya no está, solo
consideramos la pérdida cuando vamos a necesitar de aquello y ya no está para
usarlo, sí, la pérdida es parte de la decisión de asumir un camino y a eso
debemos enfrentar, pero hay pérdidas que resultan favorables para el mismo
lugar que se aprovecha de su ausencia para hacernos dudar del camino, de
nosotros y del sueño, por mucho no todas se reponen.
Ante eso, el desvelo
es la oportunidad para cuestionar más allá de la seguridad, más allá de atreverse
y más allá de creer, no es temor para nunca arriesgar, es empezar conociendo lo
que realmente voy a dejar y aceptar, así la duda sobre el camino, del sueño y de
mi aparece con intención de responder y no de preguntar.
Un optimista empedernido puede perder más.


Comentarios
Publicar un comentario