El instante...
Desde su diario
Una vez más le atraía
aquella frase, al final siempre quedaba con la mirada pérdida, no solo era lo
cuestionable que resultaban cada una de ellas, era lo mucho que buscaban dar
sentido a tanto, a veces las cosas parecían coincidir con lo que ya llevaba en
mente, pero solo era las ganas de coincidir, esas tremendas ganas que no
paraban de ojear aquel viejo libro como salido de una misma tumba, se veía con
siglos de tierra encima, sin embargo, su escritura se apreciaba intacta,
legible, como si la misma tierra que secó su portada, fuera la fuente para la
conservación de cada hoja y sus notas.
¡Inexplicable! Sonrió para sí mismo y continuo para no perderse el día entero buscando la razón. Leyó entonces con voz alta en su mente:
No es por primera vez que resulta impactante, era lo mucho que deseaba escucharlo.
Qué tipo de relación
puede guardar un momento, lugar, palabras, libro, persona y hasta esa película que
me asegura que el camino no es ese, es el camino, pero no es el mío, casi como
despertar en el instante del tropiezo y no esa mañana que abrí los ojos, pues
cada mañana los abro y no hay detalles que marquen la diferencia más que
levantarme y repetir lo ya aprendido, pero en ese instante de despertar es otro
cuento, después de ese instante los días si son eternos porque amanece con la
idea, camina con la inquietud y ya sueña con otra historia.
Instante, lo efímero
le da su poder, es como si jugara a sobrepasar cualquier fuerza que nos
mantiene caminando hasta entonces, no amerita de mucho para reconocer que somos
curiosos o insatisfechos, estamos en un camino que por voluntad no deja de ser
opresor, cuenta los minutos en la ida y venida para acortarlos después, la idea
es que sea menos tedioso para continuar, justo allí juega su carta para
transformar, no es intención de años para lograrlo, tan solo son segundos para
cambiar de posición, todo se resume a lo que me deja para empezar, un momento
que recuerdo como la decisión, un lugar que recuerdo como la oportunidad, unas
palabras que recuerdo como mi voz, un libro que recuerdo como mis palabras, una
película que recuerdo como mi historia y una persona que no recuerdo, la siento
como YO, hoy.
Lo que recuerdo del instante
no es un simple hecho, es lo mucho que me hizo cuestionar para estar ahora
donde estoy, el camino más fácil era el que me hacía sin preguntar, los pasos
me llevaban hasta el lugar y allí reposaba hasta que nuevamente era el final,
después del instante hay pocas cosas que me llevan hasta mi lugar, lo sé por el
recuerdo que mantengo del instante, a la línea del tiempo jugué sin sospechar
que en milisegundos dejaba todo atrás y empezaba todo de nuevo.


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