Así no más...
¿A qué le damos tanto duelo?
De seguro a lo imposible que se veía empezar, hacer y lograr.
Una historia clásica que por repetida parece sacada de un cuento de maravillas y no de la misma realidad que se torna cada tanto una tragedia para los que la luchamos por vivir.
Casi parecen excepciones y no generalidades de que algo así nos puede tocar también.
El encargado de los porcentajes definitivamente ha olvidado que todos trabajamos por un sueño particular, que de principio ponemos las ganas y las que no tenemos también para culminar, pero no parecen cosas de inclusión cuando no nos pasa la maravilla de final, no a todos, así que por verdad es que puede o no suceder.
Nada de aquello resulta sorpresa cuando propios hemos construido aquella gran verdad, en ese camino de la verdad lo más repetitivo que resulta y es lo que damos por "clásico" es que fue uno muy tenebroso, las pérdidas hacen más relevancia para mencionar y el dolor hace mayor entretenimiento para escuchar, de esta forma una historia final de logro siempre cuenta los inicios de verdadera mierda porque si no, parece no ser un tremendo logro. Es así como buscamos por seguro darle explicación a lo sin sentido de a ratos, lo más sensato es que "tal cosa" haya pasado por algo, simplemente bueno para el logro final, a eso nos aferramos, y si bien, he considerado despertar cada tanto a los optimistas desmedidos, también he notado con resultados, no con fantasías que hay finales que lamentamos por tanto que se vuelve sufrimiento y lo curioso es que casi por obligación nos llevaron al lugar que pensamos nunca estar.
No considero la dicha más que el resultado de estar en el lugar que no debíamos estar, la pérdida solo acertó en que ese no era nuestro lugar, para tenerlo y conservarlo, decidir y trabajar, tampoco seamos encantados para que llegue así no más.


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