NADA...
Qué tanto debo tener para querer estar aquí, qué tantos me deben tener para deber estar aquí.
Son minutos que despiertan lo pensado por días, incluso años, puede resultar idea de los fracasos menos esperados o las pérdidas mejores buscadas, definitivamente algo debe relacionarse a la única pregunta que sostiene hasta entonces una idea de existencia: Por qué?
Parece, pero realmente es efectivo para los que el presente es un día para el sueño alcanzar; un hijo es un anhelo de continuidad, una familia es una realidad que construir, un deseo es un verdadero retenedor, absolutamente todo parece definir el gran sentido de vida para cada particular, si tan solo todos fueran tan claros para conocer el suyo.
Es certero no tener nada de eso por momentos, emociones y decisiones, nada que consiga "atarnos" a la realidad que es supuesta para todos. Atarnos porque es lo que buscamos en una partida de subidas y bajadas, mantenernos en la idea que debemos de continuar "por" por esto y lo otro, considero a los que no lo tienen porque duermen y despiertan en un castigo por no tener, no conseguir, es tremendamente dolorosa la sensación de incomprensión, entiendo lo mucho que se busca comprender el final.
En verdad no es algo de perspectiva ver la oportunidad donde todos la han conseguido, en el momento de sentir no tener nada no es cuestión de ojos, orejas y boca, es un sentir que repite más allá de la duda que no hay nada, que de verdad no lo hay y levantarse aun sabiendo que no lo hay es aterrador.
Quizás el propio final también parta de la misma creencia de que, cuándo toca, toca porque no hay manera de querer continuar y no tener nada. Seguramente no toca porque hay algo que puede llegar a tener, no hablemos de paciencia, tiempo y decidir que si, es búsqueda para saber que puedo encontrar.


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