Darse cuenta...
Días en la única intención de recordar, olvido de lo más importante que aprendí cuando ignoraba todo lo real.
Cuándo es la verdad, cuándo realmente es tan fiel a los hechos para aceptarse como verdad.
Creería en un punto que cuando lo vivimos porque no hay razón de dudar de nosotros, no en el montón de propuestas que todos aseguran ser la verdad, cada una es la de ellos, la misma que aseguramos compartir, la apreciamos desde una conciencia diferente.
Pero no, estoy completamente segura que es el darnos cuenta lo verdaderamente fiel a todos los hechos, pues se puede tropezar mil veces con la misma piedra y jamás comprender que es parte del camino, está justo allí las veces que cruzo el mismo camino y no considerarla la próxima vez en mi regreso.
La conciencia es lo más fiel al ser, es lo propiamente ser, darse cuenta es una transformación en la conciencia que por vivido lo suma.
Imagine la suma de todos los factores como el resultado, una cifra de larga vida en el desconocimiento, considere darse cuenta de cada hecho que conlleva una decisión y esta última un resultado de cuenta.
Desde el darse cuenta el cambio es la única intención para avanzar, el desarrollo es lo valioso de apreciar lo que hace rato estaba, lo que desde siempre existió.
Darse cuenta en una larga vida de saber, aceptación y transformación.


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