El mier* que se ve...
Como lo que sí hemos sido desde entonces.
Un ejemplo de absolutismo por poder.
Se diferencia al poder por control, ese que decide hasta cuándo, cómo y por qué.
Se diferencia al poder por órdenes, ese que decide quién vive, quién muere.
Se diferencia al poder por culpabilidad, ese que decide quién paga y quién no.
Pero nunca, nunca se diferencia por responsabilidad al asumir roles dentro de su propio caos, casi siempre son ajenos al mier... que han ocasionado.
Las diferencias siempre serán parte de una nación, por qué imagínese que todos aprueben el mier... que ven, a eso le sigue es la revuelta para alzar la voz a lo que ya se ve y no se aprueba.
Alzar la voz en poder.
Acaso es posible sin que pretendan cuándo, cómo y para qué hacerlo.
Acaso es posible sin morir en la decisión.
Acaso es posible sin ningún tipo de cargo.
Solo en el caso de ser parte de una nación responsable de alguien...
Hoy no somos parte del caos porque somos parte de la historia de un gran caos, el abuso del poder es lo más injustificado para acabar con un hermano por órdenes.
No somos la noticia, entendemos la noticia porque la escribimos a punta de sudor.


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