Humor...
Humor para la mayor certeza de aceptar quizás.
No se sabe cómo parar al idiota que tiene la razón, asegura ser indefenso, pero ellos saben que él sabe cómo defenderse.
El humor aguarda demasiado la verdad, el estallido de risas así lo hacen comprobar cuando soy yo quien habla o camina así, no tendría sentido en una mentira porque entonces dejaría de ser el otro, sería alguien más.
Igual parece ocultar.
Cuando podía entrar en cualquier otra cosa no lo hacia con tanta facilidad, costaba adaptarse a la destrucción de lo que representaba para los demás, costaba adaptarse a los coqueteos que hacen parte de la sociedad, sin embargo, el humor puede soportar la destrucción y hacer una respuesta más letal al destructor, intenta atraer sin fijarse en lo que decían era destrucción, una considerable herramienta en el mundo para el ocurrente, irreverente y diferente.
Lo diferente que puede ser el mundo desde el humor, es que, al reconocible defecto es la anticipación de señalarlo por aceptación, no me jodas con lo que yo mismo he decidido mostrar.


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