No querer pensar...
En una percepción más exagerada de llegar a serlo de verdad, y en otra no señalada y serlo por mucho o por poco.
El recordatorio a la percepción casi imperdible de marcar lo que cada uno son. Apenas es vestir, caminar, pensar, hablar y hacer para únicamente ser.
Eso nos reduce a solo apariencia, elección y opinión como una marca de reconocimiento, es llevarnos a la consciencia una ignorancia como la gran verdad. La supuesta verdad que no necesita de búsqueda porque allí está, sin tanto esfuerzo es fiel a la idea en una primera y a veces hasta única intención.
En nuestra oportunidad de relacionarnos seleccionamos, es considerable en total reconocimiento de los gustos, preferencias e ideas propias. Curiosamente limitarnos a la señal no hay intención de tener primera, justo allí no hay ningún tipo de reflexión, es un margen al más incontrolable proceso de creación, el pensamiento.
El juicio es lo más lejano a reflexionar, es imposible hacerlo sin algún espacio de tiempo, el juicio es lo más efímero para cerrar cualquier posibilidad.


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