Que la verdad sea dicha...
Que la verdad sea dicha...
Si claro.
Hagamos de cuenta que,
No oponemos resistencia.
No oponemos ignorancia.
No oponemos rechazo.
La cantidad es significativa al valor real de la verdad.
Es de enorme peso en cualquier tipo de relación, puede sumergir, como si de un cuerpo pesado en el mar se tratase.
Puede transformar, como si de una única oportunidad se tratase.
Puede despertar, como si de la propia consciencia se trata.
Puede llegar a un punto de ser más una mentira como tantas otras, y aquello no le quita su valor sobre nosotros, sobre ellos, sobre todos. Definitivamente es la fuerza para movernos o hacernos detener, con tanta insistencia a ser, es obvio temerle conocer.
La mentira no puede ser más reconfortable o mejor que la verdad, eso nunca en el reconocimiento de libertad, pero reconozco las oposiciones porque son certeza de no querer sufrir, el sufrimiento se aprecia eterno, incluso más que la misma idea de libertad.


Comentarios
Publicar un comentario