Sorpresa...
Qué otra cosa podemos añadir a la mejor forma que hemos tenido para sorprendernos cada vez más...
La costumbre es lo señalado para no pensar en que somos pensantes, somos humanos y respondemos como pensantes ante los sucesos de la realidad.
La costumbre es lo que convertimos en lo que siempre esperamos ver, escuchar y tener, por ello, la tremenda sorpresa cuando no se ve, no se escucha y no se tiene lo que se espera, resultando algo contrario a lo que se espera es razón para pensar más en aquello como algo inexplicable.
Como si el mismo humano fuera inexplicable, cuando puede serlo tan solo en ser humano.
La costumbre a no escuchar pedir un favor hacia o desde desconocidos es algo importante para la sorpresa, si lo hemos acostumbrado en nuestro propio círculo de conocidos, no queda más que no pensar en aquellos que no lo son. La independencia es de valoración para el reconocimiento, tan solo así somos tan fuertes como ningún otro, tanto es el reconocimiento para desvalorizar la ayuda, ocultarla, silenciarla y hasta eliminarla, sin la mayor intención sorprender para no dejar de pensar en aquella solicitud.
La costumbre de no pedir y escuchar ayuda es algo de sorpresa porque nos preparamos para que no lo sea, cuando lo es no estamos preparados.


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