La culpa, deseo, necesidad...
En una regla de medición de la normalidad consideramos una infinidad. Quizás muchas sean del deseo o necesidad.
A todas estas, aparece la culpa, creada desde el deseo o necesidad de otros, solo por no medirse como todos que se comparan en una única regla hay razón.
Eso hace pensar en la culpa con mayor seguridad y frecuencia que en el deseo o la necesidad. No ser o hacer cómo se espera en una señal universalmente conocida es lamentable.
Solo sufre quien no es, ni tampoco hace; suponemos que quien desea y necesita debe hacerlo también en su menor sentido de consciencia porque no somos, ni hacemos lo que ellos realmente desean y necesitan.
La culpa en efecto de aquel deseo o necesidad es persistente, convence hasta el más seguro de ser y hacer que puede quizá ser un poquito más y hacer un poquito más, como si fuese una necesidad de demostración ser normal.
Para aceptarse como normal, y todos lo celebren así.
La inseguridad a lo mismo porque la normalidad es seguridad, da la certeza de los pasos al caminar. No hay nadie en el camino que señale, tropiece para no seguir hasta llegar, entonces, aplaudimos la normalidad con total aprobación.
La culpa no debería ser más por el deseo o necesidad de otros, ni siquiera en la idea de un poquito más porque es más, mucho más ser y hacer lo que uno quiere.


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