El valor que mata...
El valor de diferentes que tanto mal nos hace.
Nos asesina.
Nos suicidamos...
Para gustos los colores que siempre son una gran variedad. Que si uno es uno, que si dos pueden hacer otro más y totalmente diferente.
Para las ideas cada único que son miles de millones. Lo que es una infinidad que parece nunca acabar.
El color es algo que nos diferencia a tal punto de considerar buenos y malos, pobres y ricos.
Las ideas son algo que nos diferencian para solucionar dividir, bandos, grupos, colores, gustos y preferencias.
Las diferencias son lo que más nos hace ser, y es lo que más usamos para creer ser lo único, lo universal, lo importante. Salvados por quien aprueba aquel ser.
De diferencias también hablamos de idioma, nación, profesión, trabajo, género, es que todo está medido en las diferencias para distinguir, para ser propio también.
Es que las diferencias son nuestra naturaleza de ser, castigar con aquello que no pedimos es la única razón que merece para no ser.
El hombre que piensa sin necesidad de pensar, vaya forma de continuar caminando en cuatro patas.
Hay algo tan absurdo como las claras diferencias entre libertad y prisión, quienes luchan por su libertad en el saber y quienes quieren permanecer en la prisión miles de años atrás. Son dos grupos totalmente diferentes, que como ven la realidad es apropiada para cada uno, siendo la libertad sin cadenas, pero la prisión es lo único que han conocido.
Así lo diferente ha llegado a ser lo más absurdo.
Así lo diferente tantas veces me resulta lo más estúpido que hemos dedicado para preparar ser diferente.


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