Es lo que dejaría ver...
Si existiera la posibilidad de que el dolor fuera únicamente lágrima, para sonreír sin tanto esfuerzo...
Es lo que tenemos por dolor: lágrima, tristeza, ausencia, pérdida, poco, nada; un sinfín de evidencias que se ha conformado para creer y crear.
Ante lo invisible son supuestos lo que determina la verdad.
Ante lo invisible del dolor son manifestaciones lo que hace suponer únicamente el dolor.
Porque en la alegría no hay pregunta, o sí como siempre por curiosidad a la razón de escasa frecuencia.
De cualquier forma, parece que la alegría es más fácil de explicar y de entender para aceptar.
El dolor se cuestiona, se duda porque precisamente aquello no nos haría sentir algo como aquello. Como si aquella relación fuera algo de especialidad universal.
Y no algo puramente subjetivo de lo que se percibe de la realidad compartida.
Es del dolor lo que no debería ser. Lo que no supone ser.
La sonrisa es de una cuenta de alegría, de gusto. En el dolor es de seguridad para demostrar que todo está bien así nada más.
Así el efecto de una sonrisa es casi mágico, como el silencio que no necesita de preguntas, responde a cada una de las dudas posible, porque todo está bien.
Y estar bien es necesario y suficiente para lo que supone el todo. Para lo que apuestan todos.
Estar bien es también desde el dolor, porque es sentir lo que realmente lástima. Como la ausencia que ya no vuelve a estar nunca más. Y así sonreír no deja de ser.
Como todo en su espacio.


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