Lo normal...
La belleza de una mujer...
Que si lo es, es oportuno siempre decírselo.
De pechos admirables, porque hay que decírselo. Así sea con la mirada dejarlo claro.
De caderas señaladas, porque hay que decírselo. Al menos silbarla para dejarlo establecido.
De nalgas levantadas, porque hay que decírselo. Al menos cuchichearlo con el grupo y señalando al verla pasar.
Y es posible que una mujer "considerada bonita" haya escuchado y observado con deber de observar y escuchar aquellas cosas que suelen decir.
Ser mujer y bonita ha sido normalizado para tantas cosas decir, para tantas cosas escuchar. Para el acoso, solo nosotras tenemos el deber de saber diferenciar algo bonito de una barbaridad, al final pueden decir lo primero que se les venga en ideas por ser mujer y bonita.
Para el abuso, demostrar que no es nuestra culpa, que estábamos tapadas y no sonreímos ante el piropo, porque sonreír puede dar señal de gusto.
Lo que puede señalarse es el alto porcentaje de acoso y abuso a las mujeres "normalmente". Y siempre va en aumento para la consideración de "normal". Y específicamente el silencio de las víctimas, que ha tanto tiempo se puede sentir por culpa. Por permitir, por creer y hasta callar por tanto tiempo.
El silencio como mujer es normal. Las palabras por ser mujer se han acostumbrado desde que el desarrollo empieza a resaltar en nuestro cuerpo las diferencias y desde otros las diferencias que ven de nuestro cuerpo. Con pechos, caderas y nalgas para ser bonita finalmente. Y de allí la historia comienza como la de tantas otras, cada una con su propia historia.
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