Si tuviera...
Y así me hace recordar que, es la misma historia.
Que es el mismo protagonista.
Que son los mismos verdugos...
Gabriel, Dayan y aquella niña de la maleta que recuerdo cuando era niña también, pero no recuerdo su nombre después de tantos años. No ha podido ser olvido de la historia, de los protagonistas y los verdugos, porque he leído exactamente la misma historia una y otra vez con el pasar de mis años.
Con el pasar de mis años he mantenido mi curiosidad, me pregunto qué rasgo peculiar de la personalidad tendrían entonces, que los hicieron notable para el protagonismo de la historia. Compartiría que la inocencia y confianza, yo aseguraba de pequeña que los monstruos existían, pero nunca tan cerca, siempre con desconfianza hacia los extraños. Me pregunto si a ellos también le contaron lo mismo, para desconfiar de los extraños. Incluso el coco te podía llevar. Era bastante difícil creer que mamá me llevaría al infierno. Y por qué lo haría si me preparaba unas ricas arepas, me celebraba mis calificaciones a veces de A. Me pregunto si al menos disfrutaban ir a la escuela o no hubo nada que diera alegría después de tanto dolor.
Estudie para ser feliz y siempre me ha frecuentado la misma duda, si tuvieron algún momento feliz.
De tantas preguntas, la misma de siempre es por qué.
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