A todos...
Qué pasará en Afganistán...
Ha pasado desde que pensamos que somos fuertes, que algunos dicen que exageramos en la lucha de nuestros derechos. Todavía no nos creen, especialmente mujeres no lo creen.
Y el machismo se sigue educando, cómo valor de fuerza, seguridad de desigualdad. Como tal idea de dramatismo de las mujeres, supuestamente exageramos en nuestros derechos, porque ya hemos conseguido tanto. ¿Qué más podemos necesitar?
Y los números de feminicidios no bajan, algunos puestos y sueldos de trabajos se mantienen.
De verdad es un cambio que se percibe imposible en algunas naciones y en religiones de específico.
El machismo afecta a todos, al menos el padre de la víctima sufre por su pérdida, de su niña, su tesoro, su orgullo y su alegría. Separando los problemas encerramos la lucha. Negamos ver la verdadera problemática.
El machismo es un abuso y violencia, y no debe comprenderse como una forma de ser de verdad un hombre, con la idea de serlo de verdad hasta sufre el hombre por llegar a soltar algo que no es considerado ser hombre de verdad. Es castigado y señalado por ello, por llorar y sufrir. Así el problema resulta ser de todos.
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