Vaya, qué mundo...
En el montón de risas el chiste es el pensamiento de inseguridad...
Entre risas por lo menos se logra coquetear con la aceptación. Es casi una obligación aceptarse en una realidad de modelos, que todo es una regla establecida desde hace mucho por expertos. Y no hacerlo es sufrir eternamente.
Lo inalcanzable de la aceptación es el rechazo, el juicio y las críticas; las críticas siempre logran ir a cualquier punto, están por encima de cualquier punto, justo como su orden de pensamientos en necesidad, insatisfacción e inseguridad lo considere oportuno irán, así estar gordo es un problema, porque sobra, estar flaco igual lo es, porque hace falta lo necesario.
Ser bajo, alto, blanco, negro, sonriente, amargado, de cabello liso, ondulado, y no acabaríamos jamás con la regla exacta de poder ser, permanece muy elevado la satisfacción de los críticos.
Cómo la felicidad, la gente insiste en la de todos para lograr ser uno feliz también.
Tantas veces no hacemos lo que a todos les hace feliz, afortunadamente. Pero siempre escuchamos lo que a cada uno le hace feliz para temblar en ciertas decisiones y ser realmente.
Dependiendo absurdamente de lo que dicen para buscar ser.
Aunque los chistes siempre sean de adolescentes.
Específicamente se dice educar para la seguridad, pero también se dice como padres, que los hijos no vienen con un manual de instrucciones. En el camino es ensayo y error, probar a ver cómo nos va. Aunque algunos se dedican a escuchar y buscar, más se sigue el camino a pura intuición, porque es lo menos costoso, un hijo ya lo es principalmente.
Esta realidad de reglas, modelos, críticas, inseguridades y pobreza forman un mundo completamente de relaciones para vivir, de comodidad e inseguridad para asistir a la misma escuela quizás, y el más grande problema es el entorno de arrastre, la educación de la casa para la escuela. Adultos posteriormente, y está la felicidad, las decisiones, la seguridad y las relaciones también después.
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