Recuerdo sobre el olvido...
El recuerdo solo es posible sobre la base del olvido apuntaba Heidegger en Ser y Tiempo...
Seguramente en ocasiones por esforzarnos tanto en recordar tenga sentido, que el olvido hace sublime aquel repentino recuerdo sin el mayor esfuerzo, el estímulo de un olor, una persona o una palabra sea lo posible.
Olvidar es casi tan conseguir vivir en el desorden, un rasgo de desordenado que permanentemente olvida todo dónde está.
En un orden es más difícil olvidar, de rasgo organizado es casi imposible soltar y la acumulación puede llegar a ser impresionante.
En un recuerdo el olvido era casi seguro hasta el momento, de inexistencia para continuar viviendo sin problema alguno hasta que ha logrado ser recuerdo. Así olvido puede ser favorable, el recuerdo desfavorable, con camino de decisión de la realidad el recuerdo es lo favorable, el olvido lo desfavorable.
La larga vida de olvido es una extraordinaria e incomparable sensación cuando es recuerdo.
Aquella gran caída que no está siempre y solo me hace morir de risa cuando es recuerdo. Aquel gran día que no son todos los días y me hace explotar de sensaciones y de pensamientos, porque siempre se ha podido lograr cuando finalmente es recuerdo y así se debe continuar para no parar.
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