Sonreír...
Debería ser de perpetua sonreír...
Claro que la pérdida es para sufrir.
La tragedia para llorar.
Y el recuerdo para la tristeza.
Pero los momentos malos deben tener su momento y pasar del momento, así resulta el día que llueve y al siguiente sol, el sol de día y la luna de noche. Sin cada lado para el equilibrio, por qué existiría un medio para sostener, un solo lado de toda la fuerza, donde cae sin nada que lo mantenga.
Sonreír es una cura, del alma tan vieja que olvidó su niñez de alguna vez, solo los problemas son el verdadero entretenimiento de la adultez.
Sonreírle es un agradecimiento, de aquella distancia entre desconocidos.
Sonreírnos es una complicidad, de aquella amistad de recuerdos juntos.
Sonreír es empuje, de aquella nerviosa por toda primera vez.
Debería ser por la eternidad viviendo los momentos malos también.
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