MUNDO DE HOMBRES - ALGUIEN CERCANO...
Alguien Cercano.
Recuerdo que no me
sentía cómoda, al igual que tantas veces de incomodidad por miradas penetrantes
que fríamente establecen su objetivo, desviar un montón de ideas insoportables
de lo que quieren decir con esa insinuación de posesión fija. Aunque las
miradas fácilmente puedan representar lo oculto, las palabras son directas de
lo que realmente soy y siento, al menos para el momento de lo que no quiero
ocultar.
Y esa mirada era
acorde con palabras que conseguían alterar un tanto más el orden de naturalidad
con que se asumen las palabrerías en la calle de desconocidos. Nos
acostumbrados casi tanto como a la misma visita sin falta de la menstruación
entonces, que finalmente somos mujeres y así desde hace rato nos logran ver
algunos por nuestros aparentes cambios. Y esa costumbre de palabra es también
sobre lo obsceno, ofensivo y atemorizante. Ese día su mirada contra mi profunda
fuerza conseguía paralizarme y sus palabras asquearme al punto de la súplica
interna porque que parará, porque que alguien más notará.
Si pensara en la
fuerza del universo para que eso suceda, contra eso era totalmente débil. Y en
cada oportunidad me lo encontraba, aun con toda la fuerza agotada en tomar otro
camino, ir a otra hora e ignorar por completo su existencia sucedía. Me
repugnaba tanto, al punto de conseguir más su atención, es como si toda la
energía invertida en mi obvia repugnancia fuera su única fuente de placer y
cada vez más. Soñaba hacerle frente, pero se desvanecía en la realidad
paralizante de su comportamiento, pensaba contarlo y no sé por qué carajos me
sentía peor al expresarlo.
Conseguí en lo
absurdo de aprendizaje ignorar todo ese tipo de cosas, como si tal cosa
resuelve un verdadero problema de crianza, roles y señaladas diferencias, una
verdadera carga social. Así en mucho tiempo no volví a verlo y pensaba que
nunca más, quizás mi ignorancia era tan eficaz para no notarlo, pero realmente
dejó de pasar por ahí.
Y no consigo creer
que ahora este frente a mí con una cálida sonrisa, extendiendo su mano ante la
presentación. No puedo creer que sea compadre de mi cuñada y en esa fuerza del
universo había una absurda relación. Yo nunca pude olvidar esa fea cara y el parece
de otro mundo, de otra época, que solo se encuentra ante una persona nueva, que
desconoce por completo. Como si nunca me hubiera acosado en la calle con miradas
inapropiadas y palabras que marcaron.
Pero es un buen actor
que se prepara ante su papel de lo cotidiano, siguiendo las reglas sociales que
marcan un comportamiento apropiado e inapropiado, justo cuando se iba en
descuido de todo volvió a lanzar esa mirada horrenda, no pudo decir palabra
alguna, porque su boca estaba igual de complaciente con una sonrisa cínica.
Tampoco olvidaba, mejor dicho, recordaba a la perfección.
Tal vez por la práctica no se olvida, quién sabe cuántas más han sufrido lo mismo.


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