LA MELODIA QUE SE APAGÓ...
Cuando empecé a leer siempre el periódico.
Un ejercicio tan solo para estar al tanto de la realidad y solo recuerdo que de allí aprendí a ver cómo una única realidad. Que siempre es y ha sido sin ningún tipo de cambio a la conciencia de humanidad.
Está única realidad que aprendí desde pequeña me hizo también temer y a la defensiva siempre. Con una insuperable fuerza para luchar, mantener la libertad y respetarme siempre.
Han pasado tantos años y parece que fuera un gran trabajo, sin embargo, puede ser una pérdida total de la confianza, aquella tan valiosa para acercarnos especialmente.
En la distancia igual seguimos sumando víctimas y cada vez más para estar exactamente en la misma posición de cada una de ellas. Mujeres que aman, se aman, sueñan, luchan, respetan, sonríen y bailan. Y nuevamente se aprovechan de su confianza. Esa cercanía que les permitía amar y darlo todo sin medida, aunque los extremos siempre traen consecuencias.
Y ninguna estamos a salvo entonces. Cada una de ellas ha podido ser una de nosotras, puede llegar a ser una de nosotras.
Está lucha es de todas y cada una, para que dejen de ser más.
La melodía que se apagó han sido sueños, una forma particular de amar y ser amada.
Un ejercicio tan solo para estar al tanto de la realidad y solo recuerdo que de allí aprendí a ver cómo una única realidad. Que siempre es y ha sido sin ningún tipo de cambio a la conciencia de humanidad.
Está única realidad que aprendí desde pequeña me hizo también temer y a la defensiva siempre. Con una insuperable fuerza para luchar, mantener la libertad y respetarme siempre.
Han pasado tantos años y parece que fuera un gran trabajo, sin embargo, puede ser una pérdida total de la confianza, aquella tan valiosa para acercarnos especialmente.
En la distancia igual seguimos sumando víctimas y cada vez más para estar exactamente en la misma posición de cada una de ellas. Mujeres que aman, se aman, sueñan, luchan, respetan, sonríen y bailan. Y nuevamente se aprovechan de su confianza. Esa cercanía que les permitía amar y darlo todo sin medida, aunque los extremos siempre traen consecuencias.
Y ninguna estamos a salvo entonces. Cada una de ellas ha podido ser una de nosotras, puede llegar a ser una de nosotras.
Está lucha es de todas y cada una, para que dejen de ser más.
La melodía que se apagó han sido sueños, una forma particular de amar y ser amada.
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