NATURALEZA...
La gran pérdida de la vida.
Y las pérdidas que tememos inesperadamente...
Asumimos el miedo que es la realidad de pérdida. Estamos y mañana no estamos como condición de la naturaleza de Ser, aunque dependemos absolutamente de lo que podamos crear para estar vivos; aquellos son bienes, sueños, amores, felicidad y un trabajo.
La temida pérdida de no tener nada. De perder todo es un miedo insoportable que solo podemos llegar a imaginar de nuestra dependencia mayor, que no podemos lograr considerar en una prioridad de razones, que solo miramos la necesidad de tenencia, del logro para estar plenamente vivos.
Y la naturaleza cada vez nos sorprende con su fuerte independencia de nuestros sueños. Que para morir hay que estar vivo, para perder hay que tener, para sufrir hay que considerar, aferrarnos.
El gran terremoto en Turquía y Siria que hoy nos hace imaginar la pérdida, considerar profundamente la vida. Es un antes y después especial y únicamente de miedo, cuando valoramos y es depender cada vez más. Pero indudablemente sobre la muerte, de poseer lo más mínimo de nuestro permanente esfuerzo para el logro.
Compartimos la tragedia.
Es el especial miedo de aprender a vivir.
Las víctimas han sido incontables a la ignorancia de la muerte inesperada.
Y las pérdidas que tememos inesperadamente...
Asumimos el miedo que es la realidad de pérdida. Estamos y mañana no estamos como condición de la naturaleza de Ser, aunque dependemos absolutamente de lo que podamos crear para estar vivos; aquellos son bienes, sueños, amores, felicidad y un trabajo.
La temida pérdida de no tener nada. De perder todo es un miedo insoportable que solo podemos llegar a imaginar de nuestra dependencia mayor, que no podemos lograr considerar en una prioridad de razones, que solo miramos la necesidad de tenencia, del logro para estar plenamente vivos.
Y la naturaleza cada vez nos sorprende con su fuerte independencia de nuestros sueños. Que para morir hay que estar vivo, para perder hay que tener, para sufrir hay que considerar, aferrarnos.
El gran terremoto en Turquía y Siria que hoy nos hace imaginar la pérdida, considerar profundamente la vida. Es un antes y después especial y únicamente de miedo, cuando valoramos y es depender cada vez más. Pero indudablemente sobre la muerte, de poseer lo más mínimo de nuestro permanente esfuerzo para el logro.
Compartimos la tragedia.
Es el especial miedo de aprender a vivir.
Las víctimas han sido incontables a la ignorancia de la muerte inesperada.


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