CUANDO MUEREN LOS APEGOS - BLANCA CASTILLO...
Con motivo de que la mujer si ha
superado grandes luchas en su definitiva razón de preparar una sociedad comprensiva,
igualitaria y agradable. Hoy que podemos contemplar un camino extenso de pasado
y para un futuro lejano a la certeza, el presente es nuestra única oportunidad
de decisión para cambiar nuestra propia realidad, aquella donde establecemos nuestra
seguridad especialmente sobre las ideas señaladas de ser mujer. Ser hija, ser
esposa, ser madre, ser compañera, ser amiga y ser trabajadora antiguamente ha
sido una evolución de nuestro propio pensamiento a la seguridad de ser
plenamente, hemos pensado decididamente en la felicidad, porque en una historia
contada de partidismo nos vendieron forzadamente una única realidad, sin
decisión a nuestra propia felicidad que eran cosas innecesarias para llegar a ser
una buena madre.
Como Blanca a veces nos sentimos débiles ante las fuertes ideas de
crianza, pero indudablemente ese momento de crisis es único para la comprensión
de la vida después de nuestra propia experiencia. Es una vida que nos pertenece
en el acto de decidir fallar y decidir ser feliz. Una vida interminable de
lucha, porque no nos han dejado más que opción que ser criticadas al conseguir
ser diferentes. Una diferencia notable de vivir nuestra propia vida con la
libertad de experiencias que satisface la búsqueda de encuentros a la
existencia; así podemos conseguir ser felices en un valorado encuentro consigo
mismo, con defectos, con virtudes, con compromisos y con responsabilidades
sobre nuestra única realidad presente. Ya no podemos dejar en manos del destino
un reconocimiento de ser, naturalmente porque hemos trabajo sin descanso para
alzar nuestra voz y reconocer que tenemos nuestras propias ideas de cómo vivir.
Hablamos de la felicidad y es oportuno al enfrentarnos a
nuestros propios miedos de vivir. Decidimos vivir sin los límites de representar
un papel y es un gran paso de lograr lo anhelado permanentemente. Priorizar
nuestra pasión, luchar por nuestros sueños y conseguir lo impensable para
tantas mujeres del pasado, poder vivir independientemente a la razón social.
Somos un ser completo de libre decisión, que podemos ser felices al estar solas
o siendo una novia, esposa, compañera, amiga, madre, trabajadora, emprendedora,
aventurera, imponente, importante y decidida. Y cada una por la propia decisión
de ser y el reconocimiento de nuestra historia, mujeres luchando
permanentemente por cada pensamiento libre.
Blanca Castillo.
“POR SIEMPRE”. Cuando pienso en aquella realidad de sufrimiento, pero se
determina el único camino de la libertad.
El para siempre basada en mi
experiencia, te puedo decir que “hasta que sea sano”.
Eso me costó mucho aprenderlo y ¿Cómo aprendí? De mis errores, cometí muchos errores, los cuales me llevaron a tener experiencia y de esa experiencia un aprendizaje, eso aprendí. Me costó mucho entenderlo, sí, pero comprendí que ese para siempre puede durar siempre y cuando sea sano, porque nuestra salud mental no se puede negociar y para eso tuve que amarme a mí misma, a tener amor propio, aceptarme tal y como soy, para tú después comprender con quién quieres compartir tu vida. Y comprender y entender que si un ambiente, una relación o un matrimonio y prevalecen conductas negativas, que te dañen emocional o físicamente tienes que colocar un stop. No tengo miedo a empezar una y mil veces, no tengo miedo, aprendí eso.
Porque sí, desde pequeño te inculcan que el “para siempre” significa aguantarte todo, o sea, el maltrato, infidelidades, conductas negativas, pones en riesgo tu salud mental simplemente, porque tú juraste estar con esa persona para siempre. Pero ya en estos tiempos, en mi vida comprendí que el para siempre se mantiene siempre y cuando sea sano.
La historia ha sido un recuerdo presente de que siempre debemos decidir avanzar ante el sufrimiento. Debemos cambiar lo inaceptable.
Sí claro, acuérdate que esos son patrones que van de generación en generación y en mi caso muy particular, yo venía de una familia con una mamá conservadora y mi mamá repitió el mismo patrón de mi abuela, sí. De que ambas se casaron con el primer novio, por civil y por la iglesia, juraron estar juntos para siempre, pero ese para siempre incluía que tenían que aguantar todo, infidelidades, abandono. Porque efectivamente si hablamos de cómo fue mi abuelo y cómo ha sido mi padre. Digamos que, como padres, por ejemplo, mi abuelo fue un padre excepcional y mi padre ha sido muy bueno, súper bien cómo padre, pero como esposo le falló mucho a mi mamá. O sea, mi mamá soportó abandono y un sinfín de cosas, pero para ella eso era normal, porque fue el ejemplo que le dio mi abuela. Entonces, te repito que son patrones que van de generación en generación, que ya cuando uno madura y tiene decisión propia, ahí tu comprendes que tienes la oportunidad, que puedes cortar con ese patrón.
Al yo decidir cortar con ese patrón de conducta, de crianza que venía de una generación a otra, vuelvo y te repito, yo pase a ser desadaptada en el entorno familiar, porque no iba acorde a lo que ellos siempre venían viendo dentro del núcleo familia, cuando yo decido poner stop a esa relación, que efectivamente había jurado para siempre. Porque me case por civil y por iglesia. Y para ellos ese para siempre necesitaba poner en riesgo mi salud mental y la puse por mucho tiempo. Yo tuve un desequilibrio emocional por mucho tiempo, por estar metida en una relación así, porque dentro de mi núcleo familiar era normal, sí. De casarse con el primer novio, aguantarse un sinfín de cosas, porque para ellos no existía la posibilidad de separarse, porque como juraste estar con esa persona para siempre, para ellos eso era algo muy normal. Aprendí de esa relación eso, que el hecho de repetir patrones te lleva a ti a cometer muchos errores, uno comprende a través de los años que cuando muere los apegos nace la libertad y ahí fue cuando yo conocí la libertad, cuando me dejé de apegos, cuando corté con patrones y decidí tener decisión propia, y tomar las decisiones de mi vida yo misma; no porque me lo diga mi mamá o me lo diga mi papá. O que la familia conservadora diga, “que así llueve, truene o relampaguee tienes que estar con esa persona, porque juraste por y para siempre”.
Entonces yo comprendí eso y hoy en día lo pongo en práctica, pude haber jurado con mi nueva pareja, con mi nuevo esposo estar juntos para siempre, pero para que eso se lleve a cabo tengo que estar dentro de una relación sana. Porque para mí, si yo doy, yo espero recibir, eso tiene que ser reciproco, porque si yo soy fiel, yo espero que la otra persona sea también fiel, esto es en conjunto, esto es de dos. Tenemos que comentar la empatía, la comunicación asertiva, o sea, un sinfín de cosas que hemos ido implementado y que nos ha servido, porque ambos venimos de una relación que fracasó por eso mismo, por venir de una familia conservadora que seguía repitiendo patrones, entonces, nosotros cortamos con esos patrones y estamos haciendo de nuestra vida lo que nosotros hemos decidido.
Y cuando ya estas grande, eres una persona con experiencia, con aprendizaje, comprendes que uno repite patrones porque tus padres son ese ejemplo, el cual tú tienes constantemente, ya cuando tú creces y tienes la oportunidad de decidir, de elegir si o no, ahí es donde tú comprendes y eliges tú propio destino, cuando ya tú sueltas, porque vuelvo y te repito, te liberas de esos apegos. Ahí es donde te dices, no, yo no quiero pasar por este puente, porque por ahí ya pasó mi abuela, ya pasó mi mamá y mira donde están. Efectivamente, te repito, cómo padres han sido excepcionales, pero cómo parejas, a veces las mujeres en esos tiempos sufrían muchísimo, simplemente porque eran el padre de sus hijos, porque se casaron, sí, se sometían a vivir en una relación donde la salud mental quedaba en segundo plano. Porque se les juzgaba, se les señalaba si en tal caso si ellas decidían separarse de un hombre que no les daba un equilibrio emocional.
Entonces, eso ya yo lo aprendí, porque me pasó en mi primera relación, de matrimonio, porque yo siempre lo vi en el espejo de mi abuela y mi mamá. A través de esas experiencias que agradezco haberlas vivido, porque si no las hubiese vivido, no hubiese aprendido tanto; no tuviera el aprendizaje y la experiencia que tengo hoy en día, porque sí, efectivamente, tú tienes que pasar por ciertas situaciones para obtener aprendizajes. A pesar de que no fueron momentos muy buenos y fueron momentos donde mi salud no estuvo estable, agradezco haber vivido estas situaciones, porque crecí, aprendí y hoy en día soy una mejor persona gracias a esas dificultades. Entonces, sí o sí, para mí es fundamental llegar a ejecutar o cumplir ese para siempre, sí o sí una relación tiene que ser sana.
En un reconocimiento de amar, amarnos es una oportunidad de que nos amen especialmente. Amar en consideración del respeto, la confianza y libertad.
El miedo es inevitable, el miedo siempre va a prevalecer, porque uno teme a lo desconocido, sí. El miedo va a estar ahí latente, porque como no conocemos ciertas cosas a uno le da como miedo, pero a medida que uno va conociendo, uno suelta y el miedo disminuye. Por ejemplo, en ésta nueva relación desde un principio colocamos las cartas sobre la mesa; nosotros ya veníamos de una relación que no nos fue muy bien, ni a él ni a mí, entonces, siempre y desde un principio dijimos “bueno, yo no quiero cometer los mismos errores del pasado”, ni el tampoco. Hemos sido muy comunicativos y siempre nos hemos dichos las cosas. No quiero tal cosa porque esto me llevo a fracasar, ah, esto me llevó a que mi relación no funcionara.
Desde un principio y como toda relación, todo matrimonio, siempre hay altos y bajos, pero siempre para nosotros prevalecer lo que es el amor propio, la empatía, comunicación asertiva, el respeto, porque si en una relación no hay respeto, olvídate, esa relación no funciona. Y el apoyo mutuo. Entonces, nosotros siempre decimos que esos 5 elementos son los más importantes para nosotros, porque desde ahí parte que nuestra relación estable. Vuelvo y te repito, toda relación, todo matrimonio tiene crisis, porque cuando ya tienes cierto tiempo con tu pareja, ya tu relación ha pasado por varias etapas, ya pasó por la etapa del enamoramiento donde todo es bonito, donde todo es amor y paz, pero cuando llega el amor de compromiso, el amor real, el verdadero amor, ahí tú ves que tu pareja tiene defectos, que tu pareja tiene errores, pero prevalecen más las virtudes y prevalece más lo bonito de esa persona.
Entonces, siempre buscamos el equilibrio, nos enfocamos en comunicarnos las cosas y hablamos en vez de suponer, porque a veces cuando suponemos cometemos muchos errores, porque pensamos por la otra persona, creemos saber lo que pasa a esa otra persona. Antes de suponer nos preguntamos: ¿Estás bien?, ¿Te pasa algo? Tenemos nuestro tiempo para hablar y comunicarnos nuestras diferencias, siempre con el objetivo de no repetir los mismos errores de nuestras relaciones anteriores. Y eso es lo que nos ha llevado a permanecer juntos, a seguir confiando en el amor, a seguir creciendo y hoy en día tenemos una familia, a la cual le vamos regando como una matica, pero ¿cómo? Con esas 5 herramientas, que sí o sí créeme que lo hacemos, si lo hacemos porque queremos que ese para siempre se cumpla ahora que tenemos un hijo. Entonces, ahora cuando estamos enojados, respiramos, no nos hablamos y esperamos que nos pase el enojo. Y después “sabes que me molestó esto y esto”. No peleamos delante de las personas, porque siempre buscamos mejorar y no repetir los errores de nuestro pasado.
Los hijos son una decisión de felicidad, futuro y una etapa consciente para la compresión. Es un camino de aprendizaje.
En el momento que nosotros nos enteramos que la del problema efectivamente, era yo para tener bebés. Lo hablamos muchas veces y no te voy a mentir, dentro de mí el miedo siempre prevaleció. Y en muchas ocasiones yo le dije, daté la oportunidad (fíjate como es uno con sus miedos) de intentarlo con otra persona ya que yo no te puedo dar hijos, o sea, no te amarres a mí, pues cada quien tiene sueños y metas, para unos ser papá es un sueño y para otros tener hijos no es un sueño y es válido, ambas situaciones son válidas. Es válido que quieras tener un hijo o que no lo quieras tener, porque es tu decisión. Son tus sueños y tus metas y yo sé que para mi esposo su mayor sueño era tener un hijo, pero yo no se lo podía dar en ese entonces, porque a mí ya me habían visto más de 20 de doctores y más de 20 doctores me habían dicho que no se podía, incluso en la última vez que nos hicimos la fertilización in vitro, en la última transferencia que perdí el embrión a mí me mandaron fue a adoptar. No, adopté porque en realidad no puede tener hijos, ni con la forma natural ni con la ciencia. Y eso que a nosotros nos quedaron embriones congelados.
Y claro, yo con el miedo no quería
ser egoísta y le decía, no te amarres a mí, porque yo ya no te puede cumplir
ese sueño, era un sueño en conjunto, era un sueño de ambos. Entonces, yo le
dije, te dejo libre, porque en realidad no te puedo atar a mí y mi esposo muy
claro me lo dijo, es que yo estoy contigo porque te amo, porque me haces feliz
y porque hemos logrado muchas cosas juntos. Porque quiero estar contigo hasta
viejitos y si en los planes de Dios está que no podamos tener hijos, pues no
los vamos a tener, ya él nos dará las herramientas poco a poco para comprender
sus actos y seguir siendo felices, aunque me haya dicho eso, me quedo callada
porque todavía me acuerdo y se me hace el nudo en la garganta.
Yo me enfocaba y seguía con la cuestión, le decía vete, porque yo no te puedo hacer feliz, no te voy a ayudar a cumplir ese sueño. Que era sueño de los dos, pero imagínate yo cómo mujer, enfrentar 5 años de infertilidad, tantos diagnósticos, era muy complicado. Pero siempre nosotros lo hablamos, siempre teníamos espejos donde mirarnos y entre nosotros siempre ha prevalecido el hecho, de que por él sea el hombre no significa que sea más que yo, ni yo soy más que él, o sea, los dos trabajamos a la par, los dos luchamos, los dos tenemos los mismos derechos y deberes, por ejemplo, ¿Qué hacemos nosotros? Y mi hermano siempre me dice. El que está aquí conmigo, “ojalá nosotros fuéramos así”. Porque siempre va haber comentarios buenos que nos digan “ay, pero qué bonita pareja”. Como hay otros machistas, que dicen, “pero mira ese muchacho, esa mujer lo pone a cocinar, esa mujer lo pone a lavar”.
Porque nos ha pasado, pero entonces qué hacemos nosotros. El que llegue primero monta las arepas, si él llega primero y hace la cena, yo lavo los platos, al día siguiente yo llego temprano, yo hago la comida, nos intercambiamos las tareas, porque es que somos un grupo. Yo no soy su sirvienta ni él es mi sirviente. Los dos somos una pareja, somos un matrimonio que juntos estamos creciendo y juntos nos tenemos que apoyar, no es que aquí hay servidumbre. No, porque el mismo derecho que tiene él de descansar y estar relajado lo tengo yo, no porque yo sea mujer tengo que estar en la cocina 24/7. No, por ejemplo, si hoy sábado yo lavo, él recoge la ropa, el fin de semana a mí me toca trabajar él lava y cuando yo pueda recojo la ropa. Ahorita con la maternidad, aunque nuestra maternidad fue tan deseada yo me vi muy complicada en la cesárea, incluso tengo estrés post-traumático, a mí me dio covid en la cesárea, me vi mal, me iban a hacer una enterotomía, me dio hipoglicemia, un sinfín de cosas, quedé con la hemoglobina en 6, o sea, muchas cosas que pasaron y para mí fue fundamental el apoyo de mi esposo.
Y que no es un apoyo, porque nosotros mismos cometemos ese error, no es un apoyo, es que él está ejerciendo su paternidad, porque el hijo es 50% de él y 50% mío, entonces, juntos somos los que tenemos que criar. Por ejemplo, yo me paro y le doy la tética, él le saca los gases, se hizo popo, él le cambia el pañal si yo estoy dormida, si no he dormido toda la noche. Él lo agarra y lo duerme, mientras yo pueda descansar. El matrimonio y tener hijos es un trabajo en conjunto.
El matrimonio es un trabajo en conjunto, aunque te lo digo por experiencia, porque he visto matrimonio que deciden, lo tuyo es tuyo y lo mío es mío. Para nosotros no, siempre lo hemos hablado, incluso nosotros manejamos una sola cuenta, cuando yo cobro paso la cuenta para Banco Chile y cuando él cobra pasa la cuenta para Banco Chile y tenemos una sola cuenta. Aquí no es que, usted no tiene y a mí me sabe, para usted su plata. Aquí si usted no tiene yo tengo y si yo no tengo usted tiene; nosotros no estamos con eso, de que él es el hombre es quien debe hacerse cargo de todo, yo soy la mujer debo hacer todos los quehaceres. No, aquí el mismo derecho y deber que tiene él, lo tengo yo también, eso es lo que nos ha ayudado, porque de verdad tenemos tantos espejos donde mirarnos, es lo que digo y lo mantengo, para mí el primer fracaso de un matrimonio es cuando no se trabaja en equipo, para mí es fundamental que se trabaje en equipo, que se fomente la empatía, que a mí me duela lo que pasa a mí esposo, que yo vea su sufrimiento. Que mi esposo tuvo un mal día, ah bueno, que él vea cómo se solventa. No, “mi amor venga vamos hablar, ¿qué te pasó?, pero cálmate eso va a pasar. Siempre tratar de escucharlo, de entenderlo.
Porque fíjate, todos tenemos problemas, a veces no tenemos un buen día de trabajo. Y cuando tú tienes un hogar, porque todo el mundo puede tener una casa, no un hogar. Cuando tu realmente tienes un hogar, ese es tu refugio, ese es tu paz. Entonces, cuando estás en el trabajo y tienes un mal día, quieres irte a la casa. Pero hay relaciones donde viven tan caóticamente, con tantos problemas, que lo menos que quieren es llegar a la casa. Y tengo conocidos, por ejemplo, tengo un primo que tiene como 40 años con la mujer y los hijos, y él prefiere meter sobretiempo y hasta horas extras y todo con tal de no llegar a su casa. Él lo que tiene es una casa no un hogar, entonces, nosotros tenemos tantos espejos donde mirarnos, también lo que nos ha ayudado es que mi esposo viene de una familia disfuncional, él dejó de vivir con su mamá desde los 12 años, porque él vivió mucho maltrato en su núcleo familiar por parte de su padrastro; esos traumas, esos vacíos, lo ayudó hoy en día a que él sea una mejor persona, a que no quiera que eso pase en su núcleo familiar, con su matrimonio y no pase con sus hijos, entonces ¿Qué hacemos nosotros? Hablarlo siempre, mira “a mí me pasó esto y no quiero que se repita este patrón, no quiero que mi hijo pase por lo que yo pasé”. Entonces aprendemos.
Hemos aprendido a un juzgar a nuestros padres, porque a veces nosotros cometemos los errores, pero también tenemos que recordar que a veces los papás son analfabetas emocionales, a veces yo actúan con lo que creen que está bien, ellos tienen pocas herramientas y eso es lo que ellos fomentan. Porque en años anteriores no estaban tan actualizados como hoy en día y nosotros a veces los llegamos a juzgar, lastimosamente no. Por ejemplo, yo antes juzgaba mucho a mi mamá, pero ya después que yo crecí, que tengo mi matrimonio y tengo mi familia, yo comprendí, que aparte de que eran analfabetos emocionales, era muy común que la mujer tenía que estar en la casa, que la mujer tenía que ser maltratada, que la mujer tenía que ser vulnerable, de que la mujer tenía que encargarse de los niños, de la comida y de la ropa, para ellos eso era normal, pero hoy en día no. Y nosotros hemos mejorado mucho como pareja y como familia, porque ahora mi mamá y mi papá viven con nosotros y mi papá no es la seña de lo que era en Venezuela, aquí todos hacemos cosas por igual, ahorita mi papá lava, recoge la ropa, limpia, aunque mi papá trabaje y porque mi mamá no, aquí no es que porque mi papá trabaja y es hombre no va hacer nada, ya no. Porque como ellos viven bajo nuestro techo, ellos se someten a nuestras reglas. Y aquí hombre y mujer, vuelvo y te repito da lo mismo; aquí la cuestión es diferente, entonces, eso nos ha ayudado mucho, tener tantos espejos, haber cometido errores es lo que nos ha llevado hoy en día a ser mejores personas, a luchar por un matrimonio y seguir adelante.
Y sí, efectivamente siempre he dicho, si usted no está en una relación sana, no estás en un matrimonio sano, lo mejor es separarse, aunque haya hijos de por medio, porque estar en un ambiente tóxico donde hay infidelidad, maltrato, eso es lo que tú le estas enseñando a tu hijo, de que eso es un verdadero matrimonio, que eso es un amor y que eso es un hogar. Y no es el deber ser, a veces se tiene niños más sanos con padres separados, porque no están viviendo esa discordia, esa discrepancia, ese núcleo tan tóxico, entonces, yo digo que, en el momento que esto deje ser sano háblalo, se habla, se les comunica a los hijos y se les enseña, porque la cuestión de, “yo me lo tengo que calar, porque es el padre de mi hijo”. Las mujeres se someten, porque es uno mismo, uno la mujer es la que se somete a vivir en ese núcleo y no, si yo no soy feliz cómo puedo hacer feliz a mi hijo, eso es mentira y eso uno lo tiene que tener bien claro, si yo no soy feliz mi hijo tampoco lo va a ser, qué le voy a enseñar yo a mi hijo, qué es la felicidad, qué es un bienestar y qué es un ambiente sano si yo no se lo estoy dando.
Entonces, por eso es que hoy en día hay muchos adultos dañados, porque no tuvieron una infancia feliz, no tuvieron una adolescencia tranquila, porque vivieron dentro de un caos, vivieron en una casa donde todo era maltrato, todo era gritadera. Pues no, yo lo aprendí y lo mantengo, estamos juntos hasta que sea sano y si es sano hasta viejito, chévere. Y si no, se le comunica al niño o se le comunica al adolescente, dependiendo de la edad, se les enseña a decir NO sin sentirse culpables, a decir “yo no quiero esto para mi vida”. No lo quiero, porque no me hace feliz, no lo quiero, porque no es sano. Y enseñarlos, porque estamos en otros tiempos. Vuelvo y te repito, para que el niño pueda ser feliz, primero tienes que ser feliz tú. Eso yo lo aprendí.
Y bueno, aquí voy en mi maternidad súper deseado, con altos y bajos, pero ambos estamos aprendiendo, estamos construyendo nuestro hogar, estamos llenando de amor a nuestro hijo, no te voy a decir que todo ha sido color de rosa, porque todo lo desconocido trae sus consecuencias, pero ahí vamos, súper recargados.
Y es cierto, a veces los padres nos dicen cosas que nos hacen sentir culpables. Mi papá dice “No, yo tuve muchas oportunidades de salir adelante, pero siempre fueron los chamos”. Nos hacen sentir, bueno antes, porque yo ya comprendí en qué forma lo hace él. Y antes yo pensaba, que por tenernos a nosotros mi papá no se autorrealizo, mi papá no logró sus sueños, mi papá no logró esto, entonces, nosotros siempre lo hablamos, antes de nosotros someternos al tratamiento de fertilidad. Nosotros lo hablamos. Nosotros dijimos, por tu parte ¿hay algo que quieras hacer antes de ser padres? Obviamente tú con los hijos puedes lograr cosas, pero los hijos te absorben mucho, entonces, no queremos repetir ese patrón de que ya el día de mañana diga “No, no pude irme para Estados Unidos, porque tuve un hijo”, “No me pude comprar el carro que soñé, porque tuve un hijo”, “No me pude comprar la casa que soñé, porque tuve un hijo”. No, porque vuelvo y te repito, esos son conductas que más adelante le pueden hacer daño al bebé, porque se va a sentir culpable. Yo pasé por eso y mi esposo también, te repito, no juzgo a mis padres, porque a lo mejor ellos no lo dicen de ninguna parte negativa o de forma negativa, si no que así lo sienten.
Por eso nosotros antes de someternos, antes de tener hijos dijimos. O sea, tener un hijo es estar 24/7 con ellos, mínimo son 18 años, mínimo, donde tú tienes que velar y resguardar por su seguridad. Ya después cuando él emprenda su viaje simplemente apoyarlo, recordarle las puertas de tu casa siempre estarán abiertas, pero los 18 años es entregarse en cuerpo y alma para ese niño. Pero nosotros lo hicimos, bueno yo deseaba tener un hijo, porque yo decía, bueno, yo ya me gradué, ya las cosas materiales las tengo, no es que me voy a prohibir de tener cosas, porque tengo un hijo, o sea, no, yo quería tener un hijo, porque yo ya había cumplido tantas cosas, como ser humano, desde mi punto de vista como mujer, para mí era grandioso tener un hijo, para mí, para Blanca, eso para mí era fundamental. Y para él, Darwin también. Entonces, ahora estamos dedicados en cuerpo y alma a Jeremías, lo hacemos desde el amor, lo hacemos desde la tranquilidad, porque nosotros buscamos a nuestro hijo, porque ya teníamos, no es que ya no teníamos más nada qué hacer, si no que, ya todo lo que queríamos lo habíamos logrado y ahora ya queríamos realmente formar nuestra familia.
Nosotros independientemente de
que hayamos emigrado y estemos lejos, nosotros hemos viajado, hemos conocido,
hemos ido a discotecas, hemos rumbeado, hemos hecho de todo, no es que, no
quemamos etapas, no es que, no vivimos como solteros. No, nosotros ya quemamos
esas etapas y tenemos la satisfacción, la seguridad, de que el día de mañana no
vamos a decir “No podemos viajar, porque Jeremías nos truncó los sueños o no lo
pudimos hacer, porque estaba Jeremías de por medio”. No, nosotros decidimos ser
padres, porque así lo quisimos y porque ya estábamos seguros, ya lo anhelábamos.
Y es chévere, porque la verdad que un niño absorbe demasiado, mucho, un ejemplo
muy básico. Ahorita nosotros tuvimos la revelación de sexo de nuestra prima,
¿qué pasa? Acá los bebés chiquitos le dicen que no pueden estar cerca del humo,
donde fumen y en otros tiempos nosotros nos quedábamos en las celebraciones
hasta lo último. Y en ésta oportunidad la prioridad cambió, ¿cuál era la
prioridad? Jeremías. Había mucha gente fumando, había muchas cuestiones que le
podían perjudicar a Jeremías y qué hicimos nosotros, nos despedimos. Ah bueno,
chao, gracias, que la sigan pasando bien. Y nos venimos a nuestro departamento a
cuidar de nuestro hijo y chévere, no nos sentimos frustrados porque nos
teníamos que ir, al muchachito le hace daño el humo y yo quería rumbear, yo
quería joder, yo quería seguir vacilando. No, gracias a Dios no es nuestro
caso.
UN MUNDO DIFERENTE DESDE ACÁ.
Sentirnos libres es una consideración del pensamiento, cuando no somos prisioneros de las ideas establecidas. Soltar, cortar y cambiar ha sido el extraordinario pensamiento libre que buscamos mantener y del cual no podemos prescindir. Han sido los elementos de nuestra transformación a ser plenamente conscientes de la propia realidad y decidir con toda la seguridad de responsabilidad; con el incomparable peso de la responsabilidad ha sido una libertad sin retorno hacia el camino de la armonía, por encima de todo compromiso para la aceptación es nuestra vida dependiente únicamente a nuestra decisión de vivir en la armonía. Soltar, cortar y cambiar ha sido la valiente forma de empezar de cero en una razón paralizante de dejar todo lo conocido atrás.
Cuando mueren los apegos. Definitivamente, Blanca es una de esas mujeres que ha tenido la indecible experiencia de volver a nacer en su consciencia de segundas y mil oportunidades, volver a nacer, pero sin olvidar una vida pasada para el recuerdo presente de soltar, cortar y cambiar, su única razón de avanzar en el camino de ser y sentirse mejor cada día. Quizás volver a nacer no ha sido aprender a caminar de nuevo, indudablemente ha sido una experiencia de caídas para levantarse decididamente y con pasos firmes continuar a una siguiente etapa de desarrollo, comprender de los errores una forma de vivir la experiencia desde nuestra propia decisión, el pasado, el único presente y un futuro de esfuerzos. Cuando mueren las ideas forzadas o cuando naturalmente marcamos el aprendizaje de una experiencia nace el único amor libre, de consideración a la felicidad compartida y personal.
Aquello que muere, es lo que siempre queda atrás en una decisión de avanzar. Muere con la razón inevitable de que cada momento tiene su final para que se establezcan las oportunidades en un camino hacia el logro de estar satisfechos, sentirnos plenos. No hay tal razón para temer la muerte cómo aquel único final aprendido y señalado, es el único momento para la decisión de inicio donde siempre tenemos al alcance soltar, cortar y cambiar en una forma de vivir el presente permanentemente. Ha sido la decisión de Blanca aquello que nos recuerda la realidad de la muerte y que sucede en cualquier instante de sentirnos sobrepasados, al punto de decidir vivir cada día con la intención de ser felices, cada oportunidad de inicio con el incomparable valor a vivir libremente.
Cuando pienso que ha nacido la libertad, supongo que han sido ideas
aterradoras para Blanca de vivir al
límite de una decisión opuesta. De vivir con el miedo por lo que dirán, de
vivir con la angustia por el nuevo mañana y de ser diferente, de vivir la regla
de sufrimiento y vivir únicamente en un espacio de momentos esperados; la
libertad naturalmente es la respuesta de ser consciente de nuestro particular camino
recorrido, una señal de tiempo lineal con cada momento reconocido para la
muerte, pero la libertad, aquella consciencia sobre cada momento decidido y
compartido ha sido la razón permanente de marcar las ideas establecidas para
desarrollar las considerables a una realidad única de felicidad. La libertad de
decisión es la certeza de vivir una vida conforme la responsabilidad y consecuencias
que anhelamos y nos satisface. Por ello, es tan importante sentir la libertad
en una existencia de desconocimientos para la búsqueda, el extraordinario
encuentro de que siempre podemos fuera del margen de lo que esperan.


Comentarios
Publicar un comentario