EL LOGRO DE UN PRESENTE - VIVIANA CORDERO...
Existe una realidad especialmente
perfecta ante lo que esperamos. Es una realidad de cada paso marcado y cada
palabra escrita; la realidad esperadamente normal para debatirnos entre una
cantidad de anhelos de reconocimiento y la aceptación social. Una razón
confusamente de la propia libertad para decidir, seguramente es una gran
oportunidad ser completamente optimista, la norma de superar y avanzar de forma
tranquila y rápidamente una situación difícil. Dicha normalidad nos hace padecer
a tal punto cualquier otra idea insegura, aquellas que solo pueden ser parte de
nuestro aprendido, desarrollado y verdadero miedo a lo largo de una realidad al
límite y con fuerza a la única decisión.
Es una normalidad de la realidad
de pérdida, sufrimiento, cambios y la muerte. Esperadamente donde debemos ser
suficientemente capaces para vivir cada día con un sueño del mañana. Es una
realidad de gran esfuerzo para aceptar la pérdida inesperadamente, los cambios
abruptamente y la decisión de finalizar para empezar. Pero la normalidad
ciertamente es un margen de pensamientos con el que aprendemos a aceptar y
rechazar una infinidad de situaciones y personas que igualmente, proponemos y son
parte de la única realidad. Solo así he podido reconocer mi ignorancia por
tanto tiempo de una vida al límite de los habituales anhelos. Mi verdadera
ignorancia ante una realidad de miles de millones de seres humanos, especies y
experiencias que hacen a cada persona.
Cuando pienso en aquel momento de
locura por decidir sin pensar tanto, pienso en la única oportunidad de vivir
libremente para conocer a cada persona en su experiencia única. Cuando decidí
estudiar psicología y contemplar que la realidad no es perfectamente normal;
para la normalidad que nos esforzamos únicamente cada día por lograr, una
infinidad se esfuerza cada día y más por aceptar especialmente. Existe una
línea imperceptible entre la normalidad y aquellas experiencias desgarradoras que
solo podemos sufrir, dejándonos llevar para vivir cada momento de la realidad incompresible.
Cada persona que lucha secretamente una batalla es una persona forzadamente
perdida ante los límites de nuestra relación.
Cada persona que padece en ésta realidad trabajadamente normal es una persona con un anhelo especialmente, pero la realidad es cada vez más exigente con nuestra falta de conocimiento. Afortunadamente hoy que soy tan libre para contemplar, comprender y decidir puedo hacer silencio y escuchar a Vivi entre una cantidad considerable de personas que pueden padecer la única naturaleza de ser. Para Vivi un día a la vez es una suma de pequeños grandes pasos para vivir plenamente con la ansiedad. Lo estás haciendo excelente.
Viviana Cordero.
Vivir la realidad y
vivir una realidad particular del logro.
Vivir con ansiedad en un mundo que avanza velozmente hacia el futuro, de forma estresante.
Vivir con ansiedad es algo caótico. Es cómo una lucha a diario contigo mismo; no es lo mismo, una lucha con una persona cualquiera a tener una lucha contigo mismo. La lucha con uno mismo, es tener siempre pensamientos catastróficos; que todo va a estar mal, que todo va a salir mal. Y cuando no sale algo mal, algo va a pasar, algo malo va a pasar. Entonces, a todo le andamos buscando la manera, de protegernos, de cuidarnos. Por ejemplo, cada vez que yo presento mi crisis o ataque de ansiedad me da cómo una taquicardia, se me acelera mucho el corazón o empiezo a sentir que me estoy ahogando, que se me va la respiración. Incluso, cuando tengo mucha ansiedad, un ataque de ansiedad, mis crisis, por lo general, esa semana o ese día, o en ese momento que estoy viviendo mi ataque y mi crisis no duermo, me cuesta conciliar el sueño en las noches. Por eso te digo, es algo caótico, algo horrible. Y lo peor de todo es que en ese momento tú no sabes exactamente lo que está pasando, qué es lo que te está atormenta y qué es lo que te está causando miedo y pánico. Porque la ansiedad es como un miedo, un pánico a algo, una situación.
A mí por lo general me da
ansiedad cuando cometo algún error o suele darme ansiedad cuando cometo un
error o voy a cometer un error. O va a suceder algo y me causa nervios, porque
yo no sé si voy a ser lo suficiente, si voy hacerlo bien, realmente si soy
capaz. Cuando cometo un error llegan los pensamientos catastróficos y
negativos. – “Lo hiciste mal”. “Y ahora qué van a decir los demás”. “Esto es
culpa tuya”. Es contra mí misma.
Cuando estaba pequeña me daban esos ataques de ansiedad, pero eran por pánico, no me preguntes ¿por qué? pero muchos recuerdos de mi infancia los bloquee e intentado traerlos al presente y me ha costado. Tengo muy pocos recuerdos y lo poco que yo recuerdo, era que cada vez que yo presentaba una crisis de ansiedad; que para entonces no sabía que era eso. Me metía todo a la boca, bien sea un lápiz, bien sea… incluso hubo una oportunidad donde yo me metía las agujas y las masticabas hasta volverlas trocitos, algo diminuto. Así era mi nivel de ansiedad, no sé cómo lo hacía, pero buscaba la manera de masticarlo y masticarlo, con toda mi fuerza y que se volverá todo mío. Era mi manera de drenar, la manera de neutralizar mi malestar, calmarme.
Y cuando no era meterme algo a la boca, un objeto, era arrancarme el cabello y metérmelo a la boca. Y me lo tragaba. Eso me generaba placer, eso era cómo mi calmante, eso me tranquilizaba y me daba paz. Inconscientemente lo hacía, porque muchas veces yo no me daba cuenta en qué momento lo hacía, pero cuando ya estaba en mi boca y ya lo había tragado era que ahí me daba cuenta de lo que estaba haciendo y yo sentía en mi interior que estaba haciendo algo malo, pero aun así yo lo hacía a escondidas, a escondida de mi mamá, a escondida de mi abuela, a escondidas de todo el mundo para que nadie me dijera lo que estaba haciendo, algo malo. Eso me trajo muchos problemas, porque de tantos años que ingerí cabello en la boca, llego a un punto a los 11 o 12 años que mi estómago no toleraba ya más comida.
No toleraba más alimentos,
incluso ni agua, ni saliva soportaba. Llego un punto a los 12 años que alimento
que consumía lo vomitaba. Agua, simplemente agua, porque me producía vomito.
Sabes que uno cuando vomita por lo general, uno toma agua, para tranquilizarlo
o calmar las náuseas, entonces yo vomitaba hasta el agua, tragaba saliva y yo
lo vomitaba. Mi estómago estaba cómo al tope, ya no aceptaba ningún alimento ni
nada líquido. Pero era, porque ya tanto cabello que yo había consumido estaba
tejiéndose dentro de mí y había formado otro estómago, pero en forma de cabello
y ya estaba tomando el intestino. Y esa era la señal de que yo ya no aceptaba
más comida, entonces, inmediatamente me hicieron una endoscopia, de emergencia
y ahí descubrieron en términos médicos que yo tenía tricobezoar.
Que era cabello tejido. Eso es lo que poco recuerdo.
Luego de que a mí me lo descubren, incluso le dijeron a mi mamá que si yo fuera aguantado un poquito más y no me fueran llevado de emergencia. Estaría muerta pues. Porque según lo que me cuenta mi mamá es que yo ya venía presentado algunos síntomas, estaba dejando de comer, comía muy poquito. Y eso a ella le parecía muy extraño. Lo de los vómitos, era porque ya estaba en los límites, estaba al tope. Luego de que me operan, que me ingresan de emergencia para sacarme la pelota de cabello comienzo a asistir a psicólogos y psiquiatras. Esos psicólogos y psiquiatras, obviamente pasé por muchos, porque para esos psicólogos y psiquiatras era primera vez que les llegaba un caso así, no sabían qué hacer. Hasta que hubo uno y con ese duré bastante tiempo. Ese fue el que le dijo a mi mamá que yo sufría el trastorno de tricotilomanía producido por ansiedad. Para ese entonces, yo fui diagnosticada por un psicólogo y por un psiquiatra, de que tenía trastorno de ansiedad. Y que, si a mí no me daban ansiolíticos y no hacían nada al respecto mis padres, muy probablemente esa ansiedad se iba a prolongar y se iba a intensificar en el tiempo. Y se podía producir una depresión.
Y en efecto Auri, puedo dar fe que, por primera vez, por ahí en el 2018 o 2019 yo presenté una depresión horrible. Yo me aislé de todo el mundo, por la misma ansiedad. Porque la misma ansiedad te hace aislarte de muchas personas, porque tus pensamientos te hacen creer cosas que no son, te distorsiona la realidad. Te hace creer que se están burlando de ti, por ejemplo, yo puedo estar en medio de mucha gente y según mis pensamientos me hacen creer que las personas están burlándose de mí, que están en contra de mí, que quizás yo no les caigo lo suficientemente bien, que seguro están hablando de mí. Ese tipo de pensamientos me hicieron alejarme muchísimos de las personas. Yo llegue a un punto donde no tenía a nadie. Además, para ese entonces, llega la pandemia, entonces, me aíslo mucho más y me hace caer en una depresión.
Y bueno, así más o menos es vivir con ansiedad. Yo gracias a Dios desde el 2021 he aprendido a manejar más mi ansiedad. Por ejemplo, cada vez que entro en un ataque de ansiedad trato de respirar profundo; aplico la técnica de respiración, que a mí me ha funcionado. No a todo el mundo le funciona, porque cada persona que presenta ansiedad de esa patológica, a cada quien le funciona una técnica. Yo no sé si has escuchado la técnica de temer la cara en un bol de agua con hielo, eso a mí no me funcionaría, porque sentiría que me estoy ahogando. Realmente me estresaría y no me funcionaría esa técnica. A mí me han funcionado las técnicas de respiración para calmar mi taquicardia, que siento que me ahogo, la técnica de respiración me funciona. También no sé si has escuchado la técnica del 5, 4, 3, 2, 1. Esa técnica también me ha funcionado para calmarme. Luego de que ya me tranquilizo escribo cuáles son esos pensamientos racionales e irracionales. Si realmente es real lo que estoy pensando o no. Y qué malo puede pasar, ese tipo de técnicas. Cada vez que presento una crisis de ansiedad trato de controlarlos; escribiendo, respirando, escuchando música. Tratando de distraer mis pensamientos y no hundirme con ellos.
Siempre se presenta
la gran oportunidad para asegurar que si podemos.
Y si podemos. No hay duda de eso.
Con la presentación de la tesis fue un caos para mí. Una semana o dos semanas antes de presentar fue un caos, porque vivía estresada con pensamientos – ¿Será que lo voy a lograr?, ¿Será que yo escogí la carrera que era?, ¿Será que yo si soy buena con esta carrera?, ¿Soy lo verdaderamente suficiente para esa carrera?, Sentí que no estaba al cien por ciento capacidad y preparada para eso, para la carrera. Tenía mucho miedo y mucho pánico. Y más porque ya sabes cómo empieza a correrse la voz y todos te van diciendo “Ojalá no te toque tal jurado que es muy duro, que te la monta, te puede quedar”. “Ojalá que no te toque aquel que cae a preguntas y se mantienen”. Entonces, ese tipo de comentarios para una persona con ansiedad, a mí me hacen ponerme muy predispuesta. Yo no dormía durante esas semanas, yo quería que ya llegara el día de presentación de la tesis. Yo me recuerdo que yo no dormía bien durante todo el mes, me costaba conciliar el sueño. Vivía con pensamientos de que me iba a quedar la materia, me iba a quedar la tesis, que iba a tener que volver a presentar el próximo trimestre, tener otra tesis. Sentí un montón de cosas, eso, la taquicardia, la sudoración, horrible.
Tuve un amigo que presentó una semana antes y pasó la tesis con 10. Entonces, eso para mí fue peor, porque los comentarios que habían dicho las otras personas eran ciertos. Era algo horrible y más me predispuse, más me ataqué. Porque la ansiedad es eso, atacarte tú mismo con pensamientos. Atacarte, auto flagelarte con palabras – “No lo vas a lograr”. “Tú no estás capacitada”. “Tú qué vas a saber”. “Ahorita te van a atacar, porque tú no tienes aliados aquí”. “Y si te tocan jurados bravos, te preguntan, tú no vas a saber responder”. Porque cuando yo me coloco muy nerviosa y con mucho miedo y pánico me bloqueo. Y lo que yo puede haber estudiado durante meses, olvídate. Me bloqueo. Yo hasta lloraba de los nervios, del estrés y para ese entonces yo me desahogaba era con mi mamá y durante esa semana mi mamá era la que me decía “Tú si vas a poder”. “Tú estuviste estudiando”. “Tú si eres capaz”. Ella fue la que me neutralizó, fue cómo calmante esa semana. Me decía “Y si no lo logras, no importa, para el próximo trimestre buscamos la manera”. Y todas esas palabras a mí me ayudaron mucho. Pensaba que yo no podía estar predispuesta, lo que a los demás les había pasado, no tenía por qué pasarme a mí.
Era hablarme a mí misma, hablarle a la niña interior. Que todo iba a estar bien, creerme las palabras que me decía mi mamá tantas veces, porque los comentarios del resto, incluso de tus amigos no te ayudan para eso. Y en el momento que yo presenté la tesis fue muy relajante, claro yo estaba muy nerviosa, pero en el momento que yo comencé a presentar la tesis y yo vi a mi jurado que estaban tranquilos, que estaban relajados, ahí yo agarré confianza y empecé a darle relajado. En ningún momento me trabé o me bloqueé. Es más, cuando terminé de presentar la tesis, yo dije “Ya de aquí esto es ganado”. Ya lo demás es ganancia. Y en lo que salí de eso ya me relajé, o sea, en comparación siento que he tenido peores momentos de crisis. He vivido momentos más caóticos, más difíciles.
La decisión de casarme, eso sí
fue un verdadero caos. Un año antes de yo casarme pasaba todos los meses con
miedo; dígame meses antes, yo no podía dormir, porque pensaba que no lo iba a
lograr, que no iba a ser una buena esposa. Incluso llegue a pensar que si la
persona yo había elegido era la correcta. ¿Y si me equivocaba?, ¿Si yo estaba
mal?, ¿Si yo tomaba la decisión que no era? Y si en un futuro yo me iba a
arrepentir, pensando que quizás yo aún no estaba preparada para eso, que tenía
que vivir más mi soltería. Y también me llegaban cosas como que, bueno, ya me
voy a casar y se me van acabar muchas libertades, muchas comodidades. – ¿Y si
yo no voy a ser feliz?, ¿Y si esta persona me va a hacer mucho daño?
¿Y si paso trabajo?, ¿Y si sufro? O sea, mi miedo era de no querer sufrir, de evitar sentir dolor emocional. Porque resulta que cuando te vas a casar todo el mundo tiene algo que opinar, que aconsejarte. Entonces, tengo amistades que ya han tenido su pareja y otras casadas y era lo mismo. “Qué si estaba segura”, “Que lo pensara mejor”. Y bueno, todos esos pensamientos me llevaban a estar despierta hasta las 4:00 am y ya estaba amaneciendo y yo sin poder dormir nada, con taquicardia. ¡Uy no! Eso sí fue caótico de verdad.
Pero mira, yo he aprendido desde
el año 2021, finalizando el año 2021 y todo el 2022 he aprendido que yo tengo
que soltar, soltar lo que no tengo bajo mi control. Porque la ansiedad es
querer controlar todo; ser extremadamente controladora y si tú no tienes el
control, pues te desesperas. Y yo he aprendido a soltar cargas, soltar
situaciones que no tengo el control y que no es culpa mía. Que yo pude haber
dado todo lo mejor de mí, pero se presentaron situaciones y es algo que escapa
de mis manos. He tenido que aprender a aceptar y que no me perturben tanto esas
situaciones que me van a poner en un momento de crisis o ataque de ansiedad. He
aprendido a aceptar, por ejemplo, el primer año de casada realmente es el más
difícil, porque es una convivencia con una persona totalmente desconocida a lo
que tú ya venías viviendo; a medida que íbamos conviviendo nos dimos cuenta que
teníamos muchas diferencias. Pero ahorita hemos tenido que aprender a
aceptarnos y amar cada una de esas diferencias. Viendo el lado positivo y bueno
de eso.
Yo ahorita, acepté a mi esposo, acepté sus diferencias. Y sé que esas diferencias me complementan para lo que yo no tengo o lo que quizás le hacía falta en mi vida.
Otro de los momentos que he tenido de ansiedad y que sigo trabajando, porque no es nada fácil. Es aprender a vivir un día a la vez con la ansiedad. Hoy yo vivo el día a día, hoy viví y de acuerdo a eso viví lo que tenía que vivir y soltar lo que tenía que soltar, lo que no pude controlar. Por ejemplo, yo duré como 3 años sin trabajar absolutamente nada. Y yo fui digamos que, entre comillas “intencional” en querer trabajar, pero procrastinaba, porque esa es otra de las desventajas de tener ansiedad. La ansiedad te hace ir a la procrastinación y yo procrastinaba mucho el querer trabajar por la misma situación de que había vivido una depresión. Y salir del abismo, que durante un año estar aislada de todo el mundo, donde mi único círculo social era con mi familia, con los que yo vivía claro está y mi novio. Entonces, ¿Imagínate tener que salir luego de un año y medio?, ¿Salir al mundo? Ajuro me tuve que obligar a salir, con ayuda de mi mamá y de mi esposo.
Obligarme en tener que ser intencional a salir. Salir del cuarto, salir de la casa, salir del apartamento. Buscar trabajo. Porque yo me sentía inútil, pero al mismo tiempo no quería trabajar, tenía miedo de que no iba a ser capaz, sentía que no lo iba a hacer bien, que yo no tenía las habilidades que tenía todo el mundo. Para ese entonces, todo el mundo había comenzado a emprender, hacer emprendimientos. Yo tenía miedo, porque tenía esas habilidades y pensaba – “Yo no me conozco”, “No sé quién soy”, “Y si yo no tengo nada de eso”. Claro como yo siempre he vivido bajo el brazo y de la protección de mi mamá y de mi abuela, entonces, yo no sé quién soy. Yo no sé si soy buena para el arte, para la pintura, para hacer comida o para lo otro. Yo conozco mis habilidades y por lo tanto yo no sé si soy buena para hacer un emprendimiento. Incluso yo dudaba si era buena para ser psicóloga.
A mí muchas personas me dijeron, tu eres buena ayudando a otras personas que caen en depresión, mujeres con baja autoestima o falta de amor propio. Las que han tenido problemas en su relación, porque su pareja las maltrata y tú las has ayudado mucho. Y yo no me creía eso, simplemente pensaba – “Yo no soy buena en eso”, “Yo no soy capaz”, “Yo no soy buena psicóloga”. Yo vivía todos los días comparándome con otros colegas, yo decía que ellos eran mucho mejor que yo. Y esto nunca lo he contado, pero a mí me llegaron muchos casos entonces, que querían agendarse conmigo y yo a todos los tuve que rechazar por la procrastinación. Porque yo sentía que no estaba preparada. Ellos me contactaban y yo de una vez los refería a otros colegas. Yo pude haber atendido cualquiera, pero me dio muchísimo pánico enfrentarme a ejercer mi carrera, porque sentía que yo no era buena, que no estaba capacitada. Sentía que me faltaba mucho para ser una buena psicóloga y que la gente me buscara; no me sentía merecedora de ese título. Mi mamá y mis hermanos me consiguieron algunas oportunidades para ejercer y yo me hacia la loca y no enviaba el curriculum. Y el procrastinar, esos pensamientos negativos, me hundieron más en la depresión. Solo con el pensamiento de que era una inútil y que iba a estar toda la vida siendo mantenida por los demás.
Cuando finalmente me caso, salgo de los brazos de mi mamá y de mi abuela, de alguna manera salgo de mi zona de confort, aprender nuevos hábitos, los cambios, aunque a mí me gusten los cambios no quiere decir que me sienta cómoda. Me gustan los cambios, pero me dan miedo porque no sé si soy lo suficientemente buena. Empiezan a atacarme los pensamientos negativos, podemos decir que son distorsionados a la realidad. La verdad es que la mayoría de mis pensamientos están distorsionados ante lo que realmente es la realidad. Un mes antes de yo casarme asistí a un psicólogo y fue quien me ayudó un poco a salir de mi zona de confort. Casarme significa tener mi propia casa, ahorita vivimos por el Baradida, tenemos un apartamento allí financiado que pagamos en cómodas cuotas, pero vivir juntos implica muchos gastos. Comprar el mercado de la semana, pagar mensualmente la cuota de la casa. Por cierto, voy hacer un paréntesis en este momento, porque otra cosa que me causa ansiedad a mi es tener deudas, en mis 30 años yo jamás he tenido una deuda y en el momento que yo tenga una semana con una deuda eso no me deja dormir. Entonces, para seguir, tuvimos un mes muy rudo la verdad y eso fue lo que me hizo ya despertar, pensar que ya debía tomar riesgo, actuar y salir de mi zona de confort. Porque mi esposo estaba solo manteniendo el hogar y la verdad es que no rendía el dinero para tantos gastos.
O sea, ese mes que te comento no teníamos nada, la pasamos bastante mal, ese mes no pudimos pagar la cuota del apartamento, porque realmente no llegábamos. Y yo recuerdo que durante ese mes no pude dormir. Yo me ponía todas las noches a orarle a Dios, que por favor me ayudara a salir de esa ansiedad, ayudarme a aceptar que yo si podía hacer muchas cosas. Y yo empecé a escribir qué tipo de talleres podía dar yo como psicóloga, para darme a conocer. Y en el próximo mes nos llega a ambos una oferta de trabajo, de asistente virtual trabajándole a empresas españolas. Y gracias a Dios, con ese trabajo nos hemos mantenido, ya vamos a cumplir un año allí, ahorita en el mes de Julio. Con un horario español es desde las 4:00 am hasta el mediodía (hora venezolana).
Allí comenzó a trabajar primero mi esposo como asistente virtual y a la semana o casi dos semanas le dicen a mi esposo que necesitan a otra persona igual de proactiva, que tenga esa habilidad de aprender rápido, atención al cliente, llamar y así. Recuerdo que mi esposo me dice, atrévete con esto, empieza con esto y poco a poco te vas extendiendo con tu cartera de clientes para psicología. Mientras que consigues tus clientes de psicólogos puedes empezar con esto. Con eso evalúas si eres buena o no, si no eres buena renuncias y ya, terminas con eso e intentamos otras cosas. Bueno Auri, con mucho miedo me atreví a empezar ese trabajo, pero yo duré un mes sin poder dormir. Ya de haber empezado a trabajar, yo me quedaba dormida por ahí a la 1:00 am y tenía que levantarme a las 4:00 am para ese trabajo. Estaba durmiendo por ahí dos horas.
Yo hasta le lloré todo ese mes a mi esposo, yo de verdad estaba en un ataque de ansiedad. Ahí yo viví realmente un ataque de ansiedad, porque yo le lloré todos los días a mi esposo, por el miedo. Yo le decía – “Yo no soy capaz”. ¿Y si me botan?, ¿Y si me regañan?, ¿Y si me insultan?, ¿Y si no soy buena? O sea, yo no quería quedar mal en la empresa. Porque capaz y no era tan proactiva cómo ellos pensaban, no era buena con atención al cliente, no dormía nada, mi esposo durmiendo y yo dando vueltas y vueltas. Incluso tuve que caer en pastillas para dormir; el primer mes para mí fue rudo, trabajar para esto. Porque yo aprendí rápido, sí, descubrí que soy buena para aprender rápido cualquier habilidad. Yo aprendo es mirando y en una semana yo me aprendí de pies a cabeza lo de este trabajo. Y yo era buena, pero todavía yo no me lo creía. Entonces, yo duré un mes caótico, pensando, con taquicardia. Hubo un momento que tuve que llegarle a mi mamá, llorando y diciéndole que no podía dormir, tenía dos semanas sin poder dormir, estaba histérica, porque sabes que el no poder dormir trae sus consecuencias. Yo empecé a ponerme histérica, de mal humor, que cualquier cosa me irritaba, lloraba por nada. Por primera vez yo fui impulsiva, yo llegué aquí a la casa con mi esposo a tener ataques impulsivos, a tumbarle las cosas a él, a tirar las puertas con agresividad, pero era por no poder dormir. Yo estaba estresada y decía que no iba a poder, que eso no era lo mío. Porque yo había estudiado para ser psicóloga, pero no era buena psicóloga, tampoco era buena en esto, me iban a botar, entonces, era una inservible, inútil y no iba a ser alguien en la vida.
Tenía miedo de que me fueran a quitar la casa, porque no íbamos a poder pagar, yo no iba a poder ayudar a mi esposo económicamente y nos la quitarían, todo era mi culpa. Que iba a pasar toda mi vida siendo mantenida por un hombre. Entonces, yo me repetía así “Que yo era una mujer que había nacido para ser independiente” yo me lo repetía, pero no me lo creía. Bueno, eso fue solo el primer mes, ya para el segundo mes fui soltando y viendo que era buena. Ya cuando cumplí cuatro meses aquí me dije, pues yo realmente soy buena en esto y no voy a permitir que nadie me saque de este trabajo. Yo voy a demostrar lo bueno que soy. Y ahí sí empecé a creerme la habilidad mía. Y ahí si empecé yo a decirme lo que realmente soy, decírmelo todos los días – “Tú si eres capaz”. “Tú puedes lograr muchas cosas”. “Meta que te propones, meta que tú puedes cumplir”. “Eres inteligente, capaz, proactiva, habilidosa”. Mira, un montón de cosas que me dije para empezar a creérmelo. Empecé a trabajar con mis pensamientos, cuáles eran racionales y cuáles irracionales. Lo que te he comentado anteriormente, que desde el año pasado yo he aprendido a aplicar muchas técnicas para la ansiedad. Empezando por los pensamientos, no permitirme volver a caer en un estado depresivo.
Obviamente, de vez en cuando siguen presentándose ataques de ansiedad, pero yo busco la manera de controlarlos y cuando no he podido dormir, he tenido que aprender a aplicar técnicas de respiración, aprender a poner la mente en blanco, ayudada también con melatonina. Aplicar de todo un poco para empezar a tener calma, he ido aprendiendo poco a poco, tampoco es que soy una Master en eso, pero voy poco a poco soltando cargas, a dejar de querer controlarlo todo, aceptar que hay cosas que yo no puedo controlar y que se escapan de mis manos. Que me empiece a dar igual las personas, porque me importaba mucho la opinión de los demás, la aprobación y ahorita he aprendido para que deje de importarme lo que las demás personas piensen de mí. Que, si las personas están hablando de mí, bueno, que hablen. Eso es algo que tienen que resolver las otras personas no yo.
Imagínate todo lo que yo tengo
que hablarme a mi misma. La gente dirá que yo estoy loca por hablarme a mí
misma tanto. Pero he aprendido a hablarle a la niña interior que habita dentro
de mí. Decirle “Todo va a estar bien”. “Todo está en tu mente”. “Tú no sabes
con certeza si las personas están hablando realmente de ti”. “O si te van a
botar o no”. Y si te botan no pasa nada, vendrán nuevas oportunidades, nuevas
metas empezarán. Desde el año pasado yo he ido haciendo talleres, atiendo en la
tarde he ido atendiendo casos pues, llegan casos y yo me atrevo pues, digo sí,
yo atiendo ese tipo de casos. Yo atiendo por ahí cerca de la Av. 20. Me dieron
la oportunidad de trabajar con otro psicólogo y yo bueno, vamos a darle, pero
en las tardes, porque en la mañana trabajo lo otro. Pero así he ido atendiendo,
tomando casos, haciendo informes si me necesitan. Pero ir aprendiendo a tomar
riesgos, a decirme todos los días de que si puedo, que si lo voy a lograr.
Trazarme metas, empezar a dejar la procrastinación; hacerme una lista de
objetivos pequeños, ¿Qué quiero lograr el día de hoy?
Objetivos pequeños y reales. No es que voy a empezar a considerar las cosas imposibles del momento. Comencé a asistir también al gimnasio, eso me ayuda a drenar un poco. Son tantas cosas.
Vivir un día a la vez, con la
ansiedad he tenido que aprender a vivir un día a la vez, a vivir el ritmo de
ese día, mañana es otro día, no pensar tanto en ¿qué voy hacer mañana?
Por ejemplo, ahorita yo siempre me pongo nerviosa por mi cumpleaños, entonces empiezo a pensar qué voy hacer para mi cumpleaños, empiezo a pensar mucho. Entonces, he aprendido a soltar y que se llega el día de mi cumpleaños, bueno, que se llegue y lo que tenga que llegar que llegue, que viva lo que tenga que vivir. Y dejar de controlarlo todo, ni siquiera a las personas. Ni siquiera a mi esposo yo lo controlo. Todo lo que me causa mal, lo que me causa ansiedad, malestar. Que yo sé, porque ya yo sé qué situaciones, qué cosas y qué personas me detonan la ansiedad he tomado distancia, he aprendido a no controlarlo, he aprendido a cambiar mis pensamientos distorsionados por algo más real.
En pocas palabras las estrategias
que yo he aplicado con respecto a mi ansiedad, han sido identificar
primeramente cuál es esa emoción o ese sentimiento que estoy viviendo en el
momento, qué fue lo que me detonó, identificar también cuáles son esos
pensamientos que llegan a mi mente. Y luego reconocer, aceptar, cuáles son esos
pensamientos que son reales, que yo tengo la razón, por así decirlo. Y cuáles
son esos pensamientos que están solamente en mi mente, que están distorsionados,
que no son reales, que yo no tenga la certeza de que sean reales.
Otra estrategia es la de
respiración. Y si es un ataque de ansiedad que está muy fuerte, que está en un
nivel muy alto, porque yo sé cuándo es alto, empiezo a sentir la taquicardia,
sudoración, yo sé que ya estoy en mis extremos cuando no duermo, no logro
conseguir el sueño. Y cuando es así yo me calmo, con la técnica de la
respiración, respiro profundo como 10 veces; inhalo, exhalo. Hago también la
técnica del 5,4,3,2,1 lo que yo veo, lo que yo pruebo, lo que yo oigo. Todo eso
me sirve, cómo que despejar mi mente.
Otra técnica que yo aplico y me ha funcionado, es modificar esos pensamientos por unos más reales.
Para asegurar que, si podemos es decidir vivir el presente.
Tener una mascota ayuda
muchísimo. Brandi me ayudó muchísimo entonces, pero para el tiempo que yo me
casé, ella murió y más bien me dejó fue un duelo.
A mí me ha costado volver a socializar, tener un grupo social grande como lo pude tener en la universidad. Lo que me ha ayudado a mantenerme presente y me ayuda mucho con la ansiedad es ser intencional con aquellas amistades que aún conservo o con aquellas amistades que, de repente sin quererlo, planificarlo, las hice. Que son muy pocas. Aunque me cuesta mucho yo trato de ser intencional con esas amistades para poder mantenerlas, porque realmente una de las cosas que me ha ayudado con la ansiedad, a salir adelante, a superar la ansiedad, es mantener a las personas que me quieren. Porque yo sé que esas personas realmente me van a apoyar, porque yo sé que esas personas van a buscar la manera de que yo me sienta bien, me sienta mejor y que salga adelante. Por ejemplo, mi mamá es una de las personas, cada vez que yo presento una crisis de ansiedad ella ya sabe de qué manera me hace sentir mejor, pero también las amistades me han ayudado mucho. Aquellas amistades que aún conservo.
Creo que siempre he sido agradecida, claro debe ser a raíz de eso. De pasar tantos años en la ansiedad, desde mi infancia. Entonces, desde que tengo uso de razón he aprendido a ser agradecida con lo que tengo, ser agradecida conmigo misma, porque eso también me ayuda, en aceptarme y agradecerme a mí misma; aceptarme tal y cómo soy, con lo que tengo y con lo que he podido. Y cada día me aplaudo y me agradezco por lo que hice en ese día, porque quizás para tantos, dirían que no fue un avance tan grande, pero para mí es un logro. El hecho de que haya finalizado un día y yo haya terminado un día con pequeños objetivos que logré, eso para mí ya es un logro total. Yo me agradezco por eso, como te he dicho, yo vivo un día a la vez y para poder vivir un día a la vez yo me agradezco, me acepto, acepto lo que pasó y lo que no pasó, lo que se salió de control, acepto eso. Agradezco por lo que va a pasar y por lo que no pasó también.
De verdad que trató muchísimo de
mantener cerca a esas personas que me quieren, porque esas personas son cómo mi
vitamina. Esas son las cosas más relevantes, que me han ayudado.
Bueno, para esos momentos también me ayuda muchísimo escuchar música a todo volumen y cantarla. Es una manera de yo drenar, de calmarme, buscar la calma y la paz.
UN MUNDO DIFERENTE DESDE ACÁ.
Definitivamente para tener la certeza de que, si podemos, debemos decidir
cada día vivir el presente únicamente. Allí donde vivimos permanentemente para
el futuro existe la realidad del cambio, sufrimiento y la pérdida. Fácil o habitualmente
podemos huir en una establecida velocidad del tiempo de lograr vivir para la
muerte, pero vivir cada momento especialmente es la capacidad de adaptarnos,
superar, crecer y continuar ante la condición inevitable de una realidad consciente.
Exactamente cuán imposible es lograr vivir el presente al ser consciente de
nuestra propia muerte, sobrevivir a un pasado y anhelar nuestro propio sentido
entre tanto incierto.
Quizás la ansiedad es parte fundamental de nuestra habitual realidad. Acostumbrados a la única realidad de miedo permanentemente y a un futuro anhelado. La depresión a una consciencia de nuestra propia existencia; la considerable búsqueda del logro y las establecidas normas sociales para vivir. Es una realidad de incontables padecimientos que solo hemos podido desarrollar en la evolución imparable del ser humano. Que solo podemos llegar a padecer a lo largo de un tiempo; hablamos de un tiempo principalmente valioso para vivir, crear, asegurar, encontrar, sin perder y para ser feliz. Entonces, es una extensa lista de presión y cada día es la consecuencia de vivir nuestros propios errores y una oportunidad de trabajar por nuestros propios sueños. En un sentido mayor de ser libres es la única responsabilidad de decidir vivir cada día.
Aunque, Vivi no puede ser
exactamente cómo cualquiera de nosotros y vive especialmente un día a la vez por
una ansiedad de infinitos momentos, personas fundamentales, recuerdos
persistentes y pequeños grandes logros. Un día a la vez es una decisión
valiente de enfrentar una particular realidad de consecuencias y oportunidades con
una determinación a ganar.
La realidad que podemos compartir es una enorme diferencia de cómo enfrentamos cada experiencia única y valoramos dicho conocimiento. Valoramos especialmente, aquello que somos entre un montón de razones para ser, porque hemos decidido ante una realidad inevitablemente de sufrimiento amar, arriesgar, empezar, terminar, soñar, caminar, correr, aceptar, soltar. Digo que es una acción infinita a cada pensamiento de lucha.
Un día a la vez es un arduo trabajo de finalizar. Un día a la vez es una necesidad
de vivir el momento. Un día a la vez es un reconocimiento de nuestro camino
recorrido. Un día a la vez es la única oportunidad de ser consciente de nuestra
propia felicidad. Entonces, por todo aquello que has logrado ha sido una
notable decisión de aceptar quien eres. Vivir cada experiencia de sufrimiento y
aprender a empezar mañana de nuevo con la intención de vivir únicamente, sin
poder huir del sufrimiento, porque todo es lo que eres. Vivi, eres particularmente admirable en tu notable reacción de
luchar cada día por lograr.


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