LA LÍNEA...
Qué está bien.
Y qué está mal.
Una considerable regla social para adaptarnos a la responsabilidad de decisión.
Una imperceptible línea ante el desespero, necesidad, injusticia y dolor.
Quizás es lo más infinito a la necesidad particular de ser. Tantas veces la experiencia natural de lo que ha estado mal y es sencillamente lo adecuado, lo necesario, lo justo, la prioridad y la satisfacción en una realidad de supervivencia, aprendizaje y aceptación.
Qué está bien y qué está mal.
Son unos milisegundos de vivir la oportunidad enteramente para el recuerdo. Aquella línea del arrepentimiento que siempre esperamos para decidir finalmente. Un tiempo de valor permanentemente del pasado y hacia el futuro anhelado.
Qué está bien y qué está mal.
Pero son nuestras propias decisiones para el momento que nos liberan de la culpa de lo que sienten otros. Hay que comprender la realidad de cada experiencia.
Y qué está mal.
Una considerable regla social para adaptarnos a la responsabilidad de decisión.
Una imperceptible línea ante el desespero, necesidad, injusticia y dolor.
Quizás es lo más infinito a la necesidad particular de ser. Tantas veces la experiencia natural de lo que ha estado mal y es sencillamente lo adecuado, lo necesario, lo justo, la prioridad y la satisfacción en una realidad de supervivencia, aprendizaje y aceptación.
Qué está bien y qué está mal.
Son unos milisegundos de vivir la oportunidad enteramente para el recuerdo. Aquella línea del arrepentimiento que siempre esperamos para decidir finalmente. Un tiempo de valor permanentemente del pasado y hacia el futuro anhelado.
Qué está bien y qué está mal.
Pero son nuestras propias decisiones para el momento que nos liberan de la culpa de lo que sienten otros. Hay que comprender la realidad de cada experiencia.


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