LA RELACIÓN DE MUERTE...
Entre el montón de cosas que nos ofrece una existencia la simplicidad de lo que somos ante la muerte nos angustia.
Especialmente nadie ante lo inevitable del momento, nada ante la razón de la pérdida.
Tenemos la gran oportunidad de vivir y buscamos de forma desesperada y determinada ser alguien.
Una búsqueda interminable del sentido particular.
La muerte no es algo tan simple en la consciencia del momento. Trabajamos arduamente para establecer la necesidad de logros hacia el momento temido.
Resulta que la muerte nos parece injusta, terrible y nuestra principal enemiga, de la que conseguimos huir permanentemente entre el montón de cosas existenciales, aunque es posible que logremos vivir solamente porque hay claro conocimiento del final.
Así vivimos. Planeamos, construimos y llegamos. La única relación de vida con muerte es ésta, con intención de vivir cada día.
Especialmente nadie ante lo inevitable del momento, nada ante la razón de la pérdida.
Tenemos la gran oportunidad de vivir y buscamos de forma desesperada y determinada ser alguien.
Una búsqueda interminable del sentido particular.
La muerte no es algo tan simple en la consciencia del momento. Trabajamos arduamente para establecer la necesidad de logros hacia el momento temido.
Resulta que la muerte nos parece injusta, terrible y nuestra principal enemiga, de la que conseguimos huir permanentemente entre el montón de cosas existenciales, aunque es posible que logremos vivir solamente porque hay claro conocimiento del final.
Así vivimos. Planeamos, construimos y llegamos. La única relación de vida con muerte es ésta, con intención de vivir cada día.


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