EL ETERNO SILENCIO...
Para aquel niño interior.
Cada cicatriz permanente es una
herida a la experiencia temprana. Cuando niños somos completamente dependientes
y resultado de unas particulares decisiones que establecen nuestra realidad de
forma trascendente, únicamente recordada. Para nuestro niño interior que
experimentamos cercanamente el sufrimiento y no podíamos vivir la felicidad
como una oportunidad de hacer las cosas diferentes al momento, es un pasado que
nos mantiene precisamente en el presente. El proceso de sanación es
naturalmente difícil y con un esfuerzo insuperable al miedo, la vergüenza, culpa,
frustración y decepción. Aquellas experiencias especialmente, que nos definen
ante el gran valor de un logro; por muy corriente que se la parezca llorar desconsoladamente,
por ejemplo.
Ante aquel niño interior que, a veces sufre silenciosamente para no ocasionar molestia o levantar sospechas sobre su vulnerabilidad naturalmente. Es un niño de la experiencia incomparable de ser callado, reprimido en su máxima expresión de ser inocente y no comprender el mundo de los adultos en su dependencia y en el sufrimiento. Callamos y seguimos creciendo en la ignorancia de nuestro propio mundo de las reglas para la aceptación y el rechazo. La expresión es lo opuesto al rencor del maltrato y la vergüenza del abuso. Es la única libertad de la decisión para llegar a ser lo que anhelamos ser.
Para aquel niño interior que hoy
en día cumple con unas expectativas para ser reconocido y es la pérdida de ser
especialmente; un niño soñador. En una sociedad culturalmente hablando, las
ideas que nos permiten ser parte del grupo, son ideas que alcanzamos padecer
para la búsqueda permanente. El sufrimiento incondicionalmente es algo de
condición para el reconocimiento de un logro, la satisfacción considerablemente
y la naturaleza de ser. Una verdadera y gran problemática de ser dentro de una
cultura liderada, dividida y antigua. El niño soñador rápidamente es adulto y seleccionado
para cumplir dentro del grupo y lo más absurdo es dejar de soñar como niño, en
cuanto a lo que representa vivir de las ilusiones y ser completamente fuerte,
realista.
Cuando decidí trabajar sobre el
tema específicamente, lo hacía desde la única idea que me atormentaba desde
entonces, aquel grupo de niños víctimas de abuso que callaron al momento por la
vergüenza, culpa y de forma determinada ser hombres considerablemente. Entonces,
han sido unos años eternos en el silencio y evasión para ser una realidad
indeseable e insoportable para muchos. Conversar con mi compañera y gran colega
Claudia ha sido una maravillosa
oportunidad de centrar la expresión como fundamento de una libertad de ser y
para llegar a ser. Un extenso camino de decisiones que nos permite reconocer el
pasado para vivir el presente hacia la propia felicidad.
Hoy 10 de Octubre, especialmente en
una gran oportunidad de celebrar el Día Mundial de la Salud Mental y liderar el
verdadero cambio, vivir conscientemente nuestra propia y única realidad en la libertad
y de las decisiones. Priorizando el cuidado de nuestra salud mental para
establecer relaciones satisfactorias, hacia la plenitud y en la seguridad de
avanzar constantemente.
Gracias querida Claudia, por su valioso tiempo.
Maravillosa próxima entrevista.


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