HE APRENDIDO A ESTABLECER LOS LÍMITES - ANAYOHEY GONZÁLLEZ...
Nuestra particular vida en la
experiencia nos permite lograr ser de una forma incomparable a lo que podemos
esperar, definitivamente, aquello que no imaginamos y aprendemos de lo
sucedido. Entonces, cada experiencia resulta en la gran oportunidad de ser,
naturalmente la única determinación hacia la búsqueda permanente. Cuando
hablamos de la gran oportunidad, lo hacemos desde un valor sentimental a lo que
hemos vivido, especialmente, al sufrimiento que nos lleva a una seguridad sobre
nuestra realidad presente, en una búsqueda considerable para un futuro. El
sufrimiento es algo inevitable a la experiencia y búsqueda sobre el anhelo; en una
razón de la vida es un momento considerado para nuestro verdadero y particular sentido
a la muerte, con una relación valorada hacia cada momento vivido.
Desde la experiencia, el
sufrimiento es una oportunidad de crecimiento, del logro único de poder ser,
entonces, recordamos y es una forma natural de vivir a la suma de experiencias,
una forma particularmente de valorar nuestra capacidad ante la adversidad; la
libertad de decisión para establecer nuestras ideas sobre una realidad señalada
y es lo que nos enfrenta con una realidad autónoma. Así vamos creciendo a tal
punto de vivir nuestra propia realidad conscientemente de los límites que debemos
fijar para las relaciones armoniosas que anhelamos vivir, relaciones saludables
especialmente con un no, que nos satisface. Seguramente desde lo que hemos
podido vivir y contemplamos algo totalmente diferente para un no
conscientemente de las consecuencias.
Alimentamos la gran esperanza de
que mañana lograremos en una búsqueda permanente, pero es hoy la única
oportunidad de ser a la decisión de ser. Forjar nuestra propia personalidad en
una sociedad de normativas e ideales es un duro trabajo de esfuerzo en la
consecuencia de nuestras propias decisiones, la aceptación y rechazo de las
mismas normativas e ideales que nos permitirá considerar la verdadera y propia felicidad
de lo que anhelamos. La felicidad en una búsqueda idealista es algo que todos
pensamos y solamente en la gran oportunidad que vivimos determinamos aquello
único que nos hace sentir.
Contemplando mi camino
especialmente, ha sido algo maravilloso por cada experiencia que he compartido
y he decidido vivir. Ha sido un compartir de saberes que me ha permitido ser con
la oportunidad de crecer cada día. Y desde entonces, valoro a cada persona en
su particular forma de ser y aún más en su intención de ser, porque me ha
enseñado la verdadera capacidad del ser humano sin límites. Y esta es una
entrevista del único valor a la libertad de decisión para ser, vivir cada día
asegurando nuestra propia felicidad y compartiendo. Gracias querida Ana por su valioso tiempo.
Anayohey González
Un NO como principio de aceptación de lo que somos realmente.
Es una realidad, que como seres sociales queremos pertenecer a un grupo,
queremos ser parte de la sociedad, queremos que nos acepten. Y esto muchas
veces conlleva a decir que sí, a cosas que realmente no queremos hacer. Con el
transcurrir del tiempo y de las vivencias obviamente, uno va forjando el
carácter para aprender a decir que no, para aprender a poner límites. Y no
solamente en la convivencia del hogar; es en las relaciones laborales, en las
relaciones fuera del hogar. En todo lo que conlleva.
Si hiciera una introspectiva de lo que era mi vida pasada, de lo que era mi
YO del pasado, puedo decirte que, todas experiencias han forjado el carácter
que ahora tengo. Y al vivir esas experiencias es lo que te ayuda a forjar y a
decidir lo que realmente quieres ser y que no quieres aceptar. Allí es cuando
se aprende a establecer límites; cuando haces una comparación, de lo que
aceptaste en el pasado y no te gustó versus lo que ahora en el presente, o en
el futuro no quieres aceptar o no quieres pasar por esa situación.
Dando una respuesta resumida de cómo ha sido el proceso de establecer límites
y decir que no. Te diría que ha sido producto de mis experiencias pasadas, de
darme cuenta que, debemos aceptarnos y respetarnos antes de poner a otro por
encima de nosotros, de poner sus necesidades por encima de las nuestras. A
todas estas me ha funcionado realmente, porque ahora al exteriorizar mi
decisión, mi punto de vista, mi definitivo no, he logrado que la persona, el
contexto, la organización que me mueva, simplemente respete mi opinión. Cuando
tu logras respetarte, por supuesto, las demás personas por añadidura tienen que
hacerlo, porque no hay cavidad en que si tú no te respetas venga otro a
hacerlo, simplemente no permitirlo. A todas estas, es un proceso, hay ocasiones
que no quieres decir que no por temor a lo que viene, pero al final lo que se
debe cosechar y lo que yo trabajo diario, yo tengo la convicción de hacer solo
lo que realmente me va a ser feliz; que el día de mañana no voy a estar
arrepintiéndome por decir un sí, a algo que realmente no lo quería hacer.
Nuestro determinado trabajo a ser.
Fíjate, es bastante difícil enlistar las cosas en que he trabajado y
continúo trabajando, porque son tantas y a la vez tan difícil de explicar, y
resulta difícil porque en ocasiones no sabemos lo que sentimos o mejor dicho no
sabemos cómo llamarlo, sin embargo, con certeza puedo decirte que he trabajado en
mi temperamento, en mi relación con mi entorno, en mi concepto errado sobre la
empatía. En el verdadero significado de amistad, de amor, de agradecimiento,
entre otras cosas y la realidad es que con el tiempo he entendido que cada uno
le damos una interpretación diferente a las circunstancias que la vida nos hace
enfrentar y es lo que nos define, y es ahí donde radica la importancia de aceptar
que somos lo que somos, que podemos cambiar, que en definitiva podemos mejorar,
pero la única aceptación real es la que uno tiene de sí mismo.
UN MUNDO DIFERENTE DESDE ACÁ.
NO puede ser naturalmente aquella
razón de decepción, sufrimiento y lamento. Puede ser una respuesta temerosa a
la pregunta definitiva, pero especialmente estamos hablando de aquel gran final
que corresponde al camino insatisfecho, incómodo y doloroso para valorar cada
oportunidad de decisión. Hemos vivido al límite de una decisión equivocada para
considerar lo establecido; una regla permanente de ser parte de una sociedad productiva,
veloz y futurista. Entonces, aprendemos a decir NO de una forma que nos cuesta
por el forzado SÍ, condicionado a un logro de ser aceptados.
Aprendemos trabajando sobre lo
que debemos desaprender para lograr nuestra propia felicidad. En una valoración
consciente de nuestra única realidad posible las decisiones que nos permiten
vivir ciertas experiencias, entre ellas, algunas que son producto de una
realidad incierta que debemos llegar a comprender y un montón consecuentes
hacia la realidad anhelada. Aprendemos a decir que no desde el sentimentalismo
natural a todas las veces que SÍ, porque de allí se forja nuestra actitud para levantarnos,
en el habitual error de vivir bajo una presión afirmativa de experiencias. NO
es completamente alejado de un SÍ relacionado a una moda, unas ideas y el resultado
natural de las cosas; en una considerable distancia de vivir conscientemente a
nuestras propias razones desde las experiencias.
Y definitivamente esto no es un
rechazo absoluto a un SÍ, de las veces que hoy podemos considerar vivir conscientemente,
porque somos capaces de reconocer nuestras verdaderas oportunidades. Existe la
única oportunidad de un SÍ a superar el miedo y vivir finalmente; es la natural
regla de aprender de nuestros propios errores y transformarnos ante la búsqueda
determinada. Es un SÍ valorado hacia el encuentro, al ser de una forma que nos
diferencia en gran medida de un tiempo contemplado; considerando aquellas
diferencias como parte de enfrentar miedos que nos paralizan y nos llevan a padecer
la conformidad, rutina y agotamiento. Es un SÍ igualitario a la respuesta NO con
el que aprendemos a vivir la única realidad de las decisiones para ser felices.
Nuestro particular carácter es cuestión de una experiencia incomparable a
la vida. Es un montón de recuerdos que nos permite valorar y establecer nuestra
capacidad de superarnos ante las adversidades, es cuestión de apreciarnos frente
al espejo como alguien seguro de sí mismo por haber vivido lo considerable a un
sufrimiento insoportable. Esa mirada al sufrimiento como aquello naturalmente
de la existencia en una búsqueda de sentido especialmente. Ana es una increíble persona que ha vivido los momentos precisos
con personas determinadas hacia su propio desarrollo personal, decididamente a
vivir de la experiencia para transformarse cada día.


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