LA CREENCIA...
Aquello de lo que estamos seguro, es algo tan condicionado a un miedo de
principio, a un miedo por aprendizaje y de un miedo a la realidad presente. Al
momento que consideramos y vivimos para ello únicamente. La creencia en algo ha
sido el valor extraordinario a una realidad de muerte inevitablemente y a la
misma búsqueda ante lo incomprensible; es una creencia determinada al encuentro
en un tiempo efímero. Naturalmente la creencia es algo propio de la existencia
que pierde todo al cambio y transformación decisivo, la necesidad que puede
satisfacernos en una capacidad de ser consciente y de un sentido que
desarrollamos.
Es algo con un valor propio sobre la realidad dependiente que vivimos,
entonces, es algo por sí solo, independientemente a nuestros actos, pero hemos
establecido una cantidad de consecuencias para mantener fijo una realidad
futura. El bien y el mal que representa una creencia universal sobre nuestra
propia libertad de decisión. Una verdadera razón cuestionable para la libertad
que anhelamos y defendemos. Ante la creencia somos y necesitamos ser, algo que
dejamos de ser o no queremos ser, por el único miedo a la consecuencia. La creencia
ha podido ser nuestra única intención hacia una muerte reconocida y plenamente.


Comentarios
Publicar un comentario