LA NECESIDAD DE CREENCIA...
En un día cualquiera, hablamos de La necesidad de creencia.
En un intento desesperado de ser
y reconocidos, quizás somos buenos, quizás somos malos. “Quizás” es una forma
única de considerar una realidad límite. En una realidad únicamente
considerable, quizás es alguna respuesta esperada; en una misma razón de
sentirnos satisfechos, plenos y en el anhelo de lograr ser. El hombre que
piensa, naturalmente asume y vive en una realidad de la búsqueda hacia el
encuentro. Y es aquello completamente reconocido, aprendido. Como la existencia
de un ser supremo que establece nuestro futuro y marca nuestras decisiones; un
ser supremo de independencia con autoridad propia y sobre cada acto de la
libertad.
Inevitablemente, me pregunto
sobre la verdadera libertad que defendemos y mantenemos. Una libertad de ideas
supremas que nos permite avanzar con tal seguridad ante lo incierto y el miedo
que resulta vivir. Es una libertad para la vida extraordinaria superando cada
día dicho miedo. Entonces, nuestra propia libertad es algo cuestionable a la
razón de ser conscientes de una realidad donde anhelamos el futuro
especialmente; una decisión bajo la presión social de ser buenos o ser malos. Por
la única cantidad de años que reconocemos, la libertad es algo imprescindible,
que no podemos entregar, pero difícilmente desarrollamos como ser humano
comprensible.
Ahora, la necesidad permanente es
algo de la libertad precisamente, una necesidad única, recurrente y
definitivamente condicional al ser humano. La necesidad de la creencia ha
sobrevivido a los años, incluso a una lucha histórica por la libertad. La
necesidad es la fuerza ante el sufrimiento y el encuentro ante una búsqueda desesperadamente.
La necesidad es lo eterno de una incomprensible realidad mortal, por lo que nos
satisface en gran medida para el valorado tiempo. Un logro mayor es aceptar y vivir
en paz con nuestra situación desde la consideración divina a un resultado
forzado. Habitualmente aquello que tendríamos que haber vivido.
Mientras que, lo que vamos a
vivir es una decisión conscientemente de responsabilidad. La responsabilidad es
un poco de la libertad de ser humano. De la bondad sin la intención de una
asegurada eternidad.
La esperanza es lo último que se
pierde en una necesidad de la creencia, en una realidad de encontrar cada día
considerando la muerte.
Migday Girón.
Yo pienso que realmente, durante toda la vida, han necesitado darle a la
sociedad un regimiento, algo que determine el orden, pero también la confianza
moral y espiritual. Esa imagen de "hombre" porque según muchos
"el mundo es de los hombres"; por eso, que toda figura masculina esta
en todos los entornos de la vida, y no en cualquier orden sino como
protagonista principal, el hombre Dios todo poderoso, el hombre que evolucionó,
el Hombre presidente, el hombre profesor, el hombre que va a la guerra, el hombre
Director General de la empresa, el hombre de la casa y padre, representación de
fuerza masculina e inteligencia. Y qué curioso que las mujeres, no solo son
quienes ocupan mayor porcentaje en la tierra, sino que dan vida, son
organizadoras, revolucionan y agilizan las estructuras que esos hombres
presiden. Recuerdo un ensayo de uno de los libros de Freud, el malestar en la
cultura, refiero parte de prólogo donde narra que envía a un amigo suyo un
pequeño trabajo sobre la religión como una ilusión, a lo que su allegado
responde que lamentaba que no le concediera su justo valor a la fuente última
de la religiosidad, y que está a su vez residiría en un sentimiento/sensación
de eternidad, como algo sin límites ni barreras, en cierto modo oceánico.
Y es que si, instintivamente el hombre necesita creer en algo, llámelo
usted intuición, fe, religión, y véase en diferentes personas, caras, objetos,
muñecos, personajes. El tema es que yo coincido con el autor, aun no encuentro
quizás que/quien llene ese sentimiento oceánico, eso que me traiga a tierra y
evite que me "desajuste psicológicamente" A que me refiero con esto,
a que esta realidad ha sido impuesta por años, y así, como hacemos honor a las
creencias que nos imponen en casa desde pequeños, pues asumimos que por
tradición somos esos feligreses por los que tanto rezaron nuestros abuelos, y
que Culturalmente hablando son creencias que no tienen incluso que ver con
nuestros ancestros, sino que tiene que ver con el proceso de colonización y de cómo
nos hicieron creer que en la ignorancia de la Fe, vendría un Dios
misericordioso. Es así como, esta necesidad instintiva de creer en algo o
alguien fue capitalizada.
Ahora, subjetivamente lo veo como la necesidad de reforzar mi sistema de
creencias que va más allá de una creencia místico religiosa, y que se trata de
un encuentro con mi yo superior y que se convierte en una necesidad oceánica
cuando descubro que hay aristas de mi vida que mejorar, por las que debo
responsabilizarme, y ser más sensible, entonces es allí cuando acudo a la
necesidad del encuentro conmigo misma.


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