EL VERDADERO SUFRIMIENTO...
Hablemos de suicidio.
En una realidad presente el
sufrimiento es un momento único que diferenciamos del resto en la capacidad de recordar
lo que hemos vivido, han sido momentos felices según nuestra adaptación al
proceso natural del cambio, la pérdida y una decisión. Pero entonces, el
sufrimiento hace parte de nuestra propia incapacidad de ser conscientes de una
realidad incierta. Habitualmente ¿por qué yo?, ¿por qué a mí? Y es una pregunta
destacada sin respuesta; a la realidad compleja de un sentido a la vida para
morir finalmente.
¿Por qué yo? Y ¿Por qué a mí?
Suele ser una negación total al hecho de que somos seres humanos, algo muy bien
a la capacidad de lograr ser conscientes de nuestro tiempo y del pensamiento en
una forma libre de ser. Las mismas ideas que nos atormentan con una realidad
del tiempo estimado para cada aspecto fundamental hacia el sentido y nuestra
propia felicidad; una búsqueda imparable y agotadora para el cansancio de la
rutina diaria. Es el sufrimiento condicional a nuestra razón del futuro, ante
lo que siempre estamos anhelando sin interés de lo que tenemos. Un valor a la
experiencia.
¿Por qué yo? Y ¿Por qué a mí?
Suele ser una necesidad insatisfecha en el que padece. Es una pregunta sin
respuesta, en el abismo de la incomprensión. Aquel que padece sin poderlo
controlar es un ser limitado a la vida; no recuerda los momentos compartidos en
una soledad desde la incomprensión por parte del resto. Es un sufrimiento sin
retorno hacia la búsqueda para dejar de sufrir y es una solución esperada ante
la desesperada realidad incierta. Hablamos del suicidio, pero es una idea que
nos estremece como alguna posibilidad. Es una problemática mayor entre la
incondicionalidad del sufrimiento y en una realidad de graves padecimientos
mentales.
¿Por qué yo? Y ¿Por qué a mí? En una
permanente lucha para dejar de sufrir. Únicamente para dejar de sufrir y la
vida carece de todo sentido hacia una muerte inevitable y finalmente. Dejar de
sufrir es un problema mayor del que somos parte ante la falta de atención y búsqueda
de la comprensión, aunque siento que es un sufrimiento tan propio, ajeno a la
capacidad del orden para establecer una línea del tiempo hacia el futuro y todo
pasará. Sin lugar a duda, no podemos juzgar desde nuestra forma de vivir una
realidad en la búsqueda permanente del sentido. Desde la realidad de un
sufrimiento hacia el verdadero encuentro, cada cabeza es un mundo.


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