LA VERGUENZA...
Hablemos de la Vergüenza.
La única realidad del miedo es
aquella permanentemente en un pensamiento. Pienso y luego existo es una
realidad naturalmente certera desde nuestras propias experiencias y creencias;
una verdad que no es compartida necesariamente y va más allá de los hechos, al
extremo de nuestras propias ideas. Entre un montón de ideas temerosas que
podemos reconocer la vergüenza es una construcción de barreras ante una
realidad plenamente. Nos limitamos como una sociedad futurista, de objetivos,
hacia el logro y en un margen de la normalidad estrictamente.
Desde hace días que leía un punto
importante sobre la vergüenza y no paraba de pensar que la vergüenza es una
normalidad extrema, donde defendemos nuestra imperfección para los errores
habituales, pero admiramos la perfección hacia un verdadero logro. Hemos aprendido
a convivir de la única forma posible ante las leyes que impone la sociedad; son
unas leyes justas, así que el miedo es algo verdadero, aquello que corresponde
a una idea de aceptación social. Como parte de una búsqueda permanente, la
aceptación es un objetivo con mayor esfuerzo y a la represión tantas veces
posible. La vergüenza es un pan de cada día.
Ser quienes somos realmente es un
extenso trabajo sobre el miedo; de ser rechazados, juzgados y abandonados,
entonces, la vergüenza es una idea conscientemente de lo que idealizamos ser, lo
aprendido como valor de un verdadero sentido a la existencia, la felicidad y un
logro. Sobre aquel miedo paralizante, la libertad es un gran esfuerzo en
oposición, lo que pensamos es cuidadosamente seleccionado a la normalidad
establecida para lograr ser. Ante dicha libertad de solo acertadas opciones, la
vergüenza es un monstruo mayor al error que consideramos para una decisión,
errar ante lo que se espera y se imagina.
El trabajo sobre aquel miedo
permanente es una lucha consciente de vivir plenamente la experiencia. Errar es
de humanos, la vergüenza es humana a tal punto de nuestra capacidad de
aprendizaje, las ideas establecidas y que seguimos con la intención de ser
parte en una sociedad blanca y negra de las diferencias considerables. Crecemos
y la necesidad de ser cuidadosos nos lleva a vivir en la forma ansiosa por evitación
del riesgo mayor. La empatía es una razón de seguir con nuestra evolución a la
capacidad comprensiva de convivir con el resto. Tratar de comprender es un
verdadero acto de amor con todo aquel que sufre en silencio.


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