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LA VIDA...

Hablemos de LA VIDA.

Hace días que leí Ser Feliz en Alaska y recordaba…

Recuerdo aquel gran día, un momento trascendente para la contemplación de la única realidad pensada, aquellas palabras de la experiencia “La vida no es nada complicada”. La realidad ante la permanente búsqueda de un sentido y la desesperada felicidad que nos paraliza al punto de la pérdida. Buscamos desesperadamente y anhelamos en gran medida al temor de la muerte, entonces, es la vida una única oportunidad de vivir e imaginamos el momento que nos satisface a una distancia de camino por recorrer. Un camino valorado en la experiencia; del sufrimiento que fija una necesidad de transformación.

La sencillez de la vida podría estar a una distancia del tiempo en el camino de la velocidad fundamentalmente hacia el anhelo. El tiempo es un valor asegurado a la muerte, aquello propio de la decisión permanente a un verdadero sentido de la vida. En una búsqueda de la experiencia el sufrimiento de tipo condicional nos ha permitido “reconocer” los momentos satisfactorios en relación a una necesidad de nuestra propia capacidad; todo lo aprendido es un proceso de crecimiento consciente, idealizado. Vivir naturalmente la realidad es un trabajo sobre la superación de cada etapa que esperamos.

Entonces, el sufrimiento es algo permanente a la única realidad considerable. Y es una vida deprimente ante una rutina en comparación con el verdadero logro alcanzado. Es una vida de camino determinado por la ansiedad que nos caracteriza, comúnmente es la velocidad con la que necesitamos comunicarnos y trasladarnos. La idea que nos permite evolucionar como una sociedad dependiente, artificial y hacia el futuro es la distorsionada en el tiempo perdido y efímero; un miedo desmedido por la vida como única oportunidad para una muerte inevitable.

El gran esfuerzo por vivir el aquí y ahora es un trabajo consciente sobre la realidad del logro y la necesidad de satisfacción plenamente. Anhelando permanentemente la felicidad para el camino que desarrollamos, un motivo de cada mañana. Tal vez, liberándonos un poco de una regla general del logro asumiremos nuestra propia realidad de la decisión de ser felices. Muchas de las grandes corrientes filosóficas marcan la liberación absoluta del deseo, un sufrimiento específico que nos perturba con una búsqueda inalcanzable. Tal vez y solo así, no se espera nada de nosotros.

 




 

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